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La avaricia infinita
Dora Amador
Octubre 15, 1992
Cuando cierra el puño y mueve la mano así, para
demostrar firmeza y liderazgo, y que lo que está
diciendo es lo acertado, lo correcto para el país, es
cuando más falso lo veo. La demagogia de Bush es sólo
comparable, en magnitud, a su indiferencia para con el
desastre y el despilfarro que como podridos pilares de
comején carcomen los cimientos de esta nación. Había que
oírlo en el primer debate del domingo en St. Louis, me
imagino que tan pobre como el de hoy, aunque esta noche
en Richmond se las vera aún peor, pues no tendrá
panelistas que lo salven, sólo un moderador en la
discusión .
"Clinton dice que el país se esta desprendiendo por las
costuras", dijo Bush, y añadió mirando a la cámara con
una sonrisa burlona y una expresión de incredulidad: "Esto
es Estados Unidos. El país no se está desprendiendo por
las costuras. Esto es Estados Unidos". Y yo, como
millones de ciudadanos preocupados por el destino de
esta nación, que asistirá a las urnas el martes 3 de
noviembre a votar con la esperanza de un cambio profundo
que nos salve de la ruina económica, social y política
en que estamos inmersos, me pregunto hasta dónde llega
la miopía de George Bush.
Faltan 19 días para las elecciones. Eso es tiempo más
que suficiente para leer un libro pequeño, pero muy
importante, que fue publicado este año por la editora
Andrews and McMeel. Se llama America: What Went
Wrong? y sus autores son Donald L. Barlett y James
B. Steele, periodistas del Philadelphia Inquirer,
ganadores del premio Pulitzer por un serie de reportajes
investigativos publicados –también por El Nuevo
Herald– en octubre de 1991. El estremecedor libro de
Barlett y Steele es una ampliación de aquellos
reportajes que han hecho historia en el mundo
periodístico norteamericano por la denuncia irrefutable
de cómo los políticos en Washington y los hombres de
negocios de Wall Street desmantelaron a la clase medía
norteamericana a favor de los privilegiados, los
poderosos y los influyentes durante los años 80.
He aquí parte del legado que nos han dejado 12 años de
gobierno republicano:
* Una deuda nacional de $4 billones (entiéndase: $4
trillion en inglés). Hoy, EU es el país que más
dinero debe en el mundo. Los intereses de esa deuda
ascienden a $200 mil millones anuales, que se pagan con
los impuestos que nos descuentan a los ciudadanos. El
déficit nacional, que era de $80 mil millones cuando
Reagan llegó al poder, hoy se ha cuadruplicado, lo que
hace que la deuda nacional aumente a razón de mil
millones de dólares al día.
* Los salarios combinados de las personas que ganaban
entre $20,000 y $50,000 –la clase media– aumentaron
durante toda la década en un 44%, pero los de los que
ganaban $1 millón o más aumentaron en un 2,184%. Los
salarios totales de las personas que ganaban menos de
$50,000 –hoy casi el 90% de la población– aumentaron,
anualmente, en un promedio de un 2%; por el contrario,
los salarios de los millonarios aumentaron en un 243%.
* La Ley de Reforma de Impuestos (Tax Reform Act) de
1986 se diseñó exclusivamente para favorecer a los
millonarios: mientras sus salarios aumentaban como nunca
en la historia, los impuestos se les rebajaron también
como nunca antes. Por ejemplo, a un empleado que percibe
un salario promedio de $20,000, se le redujeron los
impuestos en un 6%, a uno que percibe entre $30,000 y
$40,000 en un 11%, pero a uno que gana un millón de
dólares anuales, se le redujeron en un 53%. Es decir,
mientras más ganas, menos impuestos pagas.
* Las personas que viven por debajo del nivel de pobreza
(los que perciben una entrada de $13,360 para una
familia de cuatro) suman 32 millones. Por otra parte,
hay entre 14 y 17 millones de desempleados. Las personas
que no caen en estos brackets, pero cuyos
salarios no alcanzan hoy para cubrir las necesidades
básicas, llamados por los sociólogos los nuevos pobres –the
new poor–, hoy ascienden a 56 millones. En este
grupo cae la típica familia de cuatro cuya entrada es de
$20,568, y cuyo salario no alcanza para pagar vivienda,
alimentos, transporte, electricidad, servicios médicos –si
los tiene–, ropa, etc.
* Debido a una legislación que les favoreció en los
años 80, miles de corporaciones tomaron "prestado" del
plan de pensiones de sus empleados un total de $21,000
millones. De forma similar, el gobierno continúa "tomando
prestado" del fondo del Seguro Social de los ciudadanos.
En ese mismo período, los congresistas aumentaron sus
pensiones hasta en un 150%, basándose en el salario que
estarían percibiendo al final de su término. Pero ganan
mucho más: cientos de congresistas, después de terminado
su "servicio público", se convierten en cabilderos
superprivilegiados que obtienen suculentas ganancias por
sus contactos y habilidades de cabildeo en el Congreso
para las corporaciones que solicitan sus servicios.
Hay que admitir que aunque la administración ha sido
republicana, la responsabilidad de estos descalabros
también recae en los miembros del poder legislativo,
integrado por ambos partidos.
Es incalculable el daño que le ha hecho al pueblo
norteamericano –en pérdida de millones de empleos y de
calidad de vida, en sufrimiento, en inseguridad laboral
y social, en crecimiento sin precedente de la pobreza y
su secuela–, la legislación a favor de los intereses de
las grandes corporaciones. La estampida de eliminación
de regulaciones, la cantidad de fusiones (mergers),
adquisiciones hostiles y reestructuraciones corporativas
(el llamado NOL net operating loss deduction
, creado en los 80 hizo posible que la parte de
impuestos que pagan las corporaciones sea de 17%, la de
los individuos, de 83%), han sido desastrosas para el
país.
Respeto inmensamente la democracia, respeto y quiero a
esta nación ; es por eso que considero una
responsabilidad civil votar a favor de los demócratas.
Iluso sería pensar que Clinton y Gore lo van a resolver
todo. Pero son, creo, la única esperanza. Voto por ella.
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