“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

 

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La avaricia infinita

Dora Amador
Octubre 15, 1992

Cuando cierra el puño y mueve la mano así, para demostrar firmeza y liderazgo, y que lo que está diciendo es lo acertado, lo correcto para el país, es cuando más falso lo veo. La demagogia de Bush es sólo comparable, en magnitud, a su indiferencia para con el desastre y el despilfarro que como podridos pilares de comején carcomen los cimientos de esta nación. Había que oírlo en el primer debate del domingo en St. Louis, me imagino que tan pobre como el de hoy, aunque esta noche en Richmond se las vera aún peor, pues no tendrá panelistas que lo salven, sólo un moderador en la discusión .

"Clinton dice que el país se esta desprendiendo por las costuras", dijo Bush, y añadió mirando a la cámara con una sonrisa burlona y una expresión  de incredulidad: "Esto es Estados Unidos. El país no se está desprendiendo por las costuras. Esto es Estados Unidos". Y yo, como millones de ciudadanos preocupados por el destino de esta nación, que asistirá a las urnas el martes 3 de noviembre a votar con la esperanza de un cambio profundo que nos salve de la ruina económica, social y política en que estamos inmersos, me pregunto hasta dónde llega la miopía de George Bush.

Faltan 19 días para las elecciones. Eso es tiempo más que suficiente para leer un libro pequeño, pero muy importante, que fue publicado este año por la editora Andrews and McMeel. Se llama America: What Went Wrong? y sus autores son Donald L. Barlett y James B. Steele, periodistas del Philadelphia Inquirer, ganadores del premio Pulitzer por un serie de reportajes investigativos publicados –también por El Nuevo Herald– en octubre de 1991. El estremecedor libro de Barlett y Steele es una ampliación  de aquellos reportajes que han hecho historia en el mundo periodístico norteamericano por la denuncia irrefutable de cómo los políticos en Washington y los hombres de negocios de Wall Street desmantelaron a la clase medía norteamericana a favor de los privilegiados, los poderosos y los influyentes durante los años 80.

He aquí parte del legado que nos han dejado 12 años de gobierno republicano:

* Una deuda nacional de $4  billones (entiéndase: $4 trillion  en inglés). Hoy, EU es el país que más dinero debe en el mundo. Los intereses de esa deuda ascienden a $200 mil millones anuales, que se pagan con los impuestos que nos descuentan a los ciudadanos. El déficit nacional, que era de $80 mil millones cuando Reagan llegó al poder, hoy se ha cuadruplicado, lo que hace que la deuda nacional aumente a razón de mil millones de dólares al día.

* Los salarios combinados de las personas que ganaban entre $20,000 y $50,000 –la clase media– aumentaron durante toda la década en un 44%, pero los de los que ganaban $1 millón o más aumentaron en un 2,184%. Los salarios totales de las personas que ganaban menos de $50,000 –hoy casi el 90% de la población– aumentaron, anualmente, en un promedio de un 2%; por el contrario, los salarios de los millonarios aumentaron en un 243%.

* La Ley de Reforma de Impuestos (Tax Reform Act) de 1986 se diseñó exclusivamente para favorecer a los millonarios: mientras sus salarios aumentaban como nunca en la historia, los impuestos se les rebajaron también como nunca antes. Por ejemplo, a un empleado que percibe un salario promedio de $20,000, se le redujeron los impuestos en un 6%, a uno que percibe entre $30,000 y $40,000 en un 11%, pero a uno que gana un millón de dólares anuales, se le redujeron en un 53%. Es decir, mientras más ganas, menos impuestos pagas.

* Las personas que viven por debajo del nivel de pobreza (los que perciben una entrada de $13,360 para una familia de cuatro) suman 32 millones. Por otra parte, hay entre 14 y 17 millones de desempleados. Las personas que no caen en estos brackets, pero cuyos salarios no alcanzan hoy para cubrir las necesidades básicas, llamados por los sociólogos los nuevos pobres –the new poor–, hoy ascienden a 56 millones. En este grupo cae la típica familia de cuatro cuya entrada es de $20,568, y cuyo salario no alcanza para pagar vivienda, alimentos, transporte, electricidad, servicios médicos –si los tiene–, ropa, etc.

* Debido a una legislación  que les favoreció en los años 80, miles de corporaciones tomaron "prestado" del plan de pensiones de sus empleados un total de $21,000 millones. De forma similar, el gobierno continúa "tomando prestado" del fondo del Seguro Social de los ciudadanos. En ese mismo período, los congresistas aumentaron sus pensiones hasta en un 150%, basándose en el salario que estarían percibiendo al final de su término. Pero ganan mucho más: cientos de congresistas, después de terminado su "servicio público", se convierten en cabilderos superprivilegiados que obtienen suculentas ganancias por sus contactos y habilidades de cabildeo en el Congreso para las corporaciones que solicitan sus servicios.

Hay que admitir que aunque la administración  ha sido republicana, la responsabilidad de estos descalabros también recae en los miembros del poder legislativo, integrado por ambos partidos.

Es incalculable el daño que le ha hecho al pueblo norteamericano –en pérdida de millones de empleos y de calidad de vida, en sufrimiento, en inseguridad laboral y social, en crecimiento sin precedente de la pobreza y su secuela–, la legislación  a favor de los intereses de las grandes corporaciones. La estampida de eliminación  de regulaciones, la cantidad de fusiones (mergers), adquisiciones hostiles y reestructuraciones corporativas (el llamado NOL net operating loss deduction , creado en los 80 hizo posible que la parte de impuestos que pagan las corporaciones sea de 17%, la de los individuos, de 83%), han sido desastrosas para el país.

Respeto inmensamente la democracia, respeto y quiero a esta nación ; es por eso que considero una responsabilidad civil votar a favor de los demócratas. Iluso sería pensar que Clinton y Gore lo van a resolver todo. Pero son, creo, la única esperanza. Voto por ella.