9 de abril de 2010

Meditación breve sobre dos nuevos mártires:
Guillermo Fariñas y Adrián Leiva
DORA AMADOR


Todas las noches Oscar Haza comienza su programa A mano limpia, que transmite América TV por el canal 41 a las 8 p.m., entrevistando al moribundo Guillermo Fariñas. Anoche el huelguista cubano se volvió a despedir con su frase: "Que Dios bendiga a Cuba", y de nuevo Haza miró a la cámara y comentó extrañado que Fariñas siempre se despide así. Pero algo nuevo sucedió anoche que nadie le prestó atención. Fariñas dijo que su actitud, su decisión, está basada en Isaías. No recuerdo ahora el capítulo y el versículo que Fariñas citó del Libro del Profeta del Antiguo Testamento. Aunque he leído mucho a Isaías, es un libro largo, no encuentro el capítulo, lo lamento.

Nadie escucha. Le pido a Oscar Haza, que en la entrevista de esta noche o del lunes, si es que Fariñas está vivo, le pregunte
por qué su deseo de martirio está basado en Isaías, por qué la Biblia lo acompaña siempre, es su lectura diaria, por qué ofrece su vida libremente, sin que nadie se la quite.

Insisto, porque quiero que alguien escuche, en que lo religioso ocupa un papel central en lo que estamos viviendo: el único que ha notado este fenómeno ha sido Álvaro Vargas Llosa, que escribió un artículo que aparece más abajo: Verdaderos mártires, imprescindible lectura para todos los cubanos que no acaban de escuchar, como en el triste y tardío Nadie escuchaba, de Jorge Ulla y Néstor Almendros.

La frase la retomó otro mártir, Adrián Leiva, que murió en estos días –no se sabe si ahogado frente a las costas de La Habana o asesinado– en su intento de regresar a Cuba desde Miami. El régimen cubano le había prohibido el permiso de entrada. Repitamos esto: El régimen cubano le prohibió a un cubano entrar en su país. Esta medida, que viola el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se ha estado practicando en Cuba desde principios de la revolución. No se deja salir, no se deja entrar. En el caso que nos ocupa, hay dos mártires porque no se deja salir a prisioneros enfermos de la cárcel, que es lo que pide Guillermo Fariñas en su huelga de hambre, y no se le permite entrar a un ciudadano cubano a Cuba. Adrián Leiva decidió entrar "ilegalmente" en una embarcación. Apareció muerto.

En dos o tres oportunidades me han dicho que ahora es el momento de actuar, que mucho depende de lo que haga el exilio. Yo he preguntado qué, y no saben decirme, apuntan siempre con la mano, presionar, presionar en los medios de prensa. Y yo pregunto, ¿cuánto más?

Voy a dar la respuesta que le di ayer a un colega: denunciar ante Naciones Unidas la prohibición que hace la dictadura de que podamos regresar Cuba, o intentar hacerlo de veras, pero no de visita, sino para quedarnos. ¿Locura? Yo lo intenté hacer, y caro me costó, aunque no la vida, como a Adrián Leiva, pero no me arrepiento. Fariñas y Leiva, "dos locos". Así son calificados los seres proféticos, los poetas.

Si al rabioso y repulsivo régimen cubano se le denuncia internacionalmente ahora por el caso de Adrián Leiva, por prohibierle la entrada a Cuba, ¿qué pasaría? ¿Qué sucedería si cientos de embarcaciones zarpan de Estados Unidos rumbo a Cuba? Serían interceptadas por los guardacostas estadounidenses, los guardafronteras cubanos estarían aún más en estado de alerta, la prensa internacional se daría banquete con espectaculares visuales y reportajes. Pero nada de esto va a suceder, porque esta diáspora no desea regresar a su tierra. Sólo de visita, y si acaso volver para quedarse, cuando los Castro se mueran, cuando caiga el gobierno que lleva 51 años en el poder.

Adrián Leiva era católico, fue miembro del Movimiento Cristiano Liberación en Miami dirigente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba.

¿Qué conclusiones sacar de todo esto que está sucediendo en la nación cubana?

Lean estos dos artículos que siguen, el memorable testimonio de Adrián Leiva, y la reflexión de Luis Cino, residente en Cuba. Léanlos y después, teniendo en mente a Guillermo Fariñas, a Orlando Zapata Tamayo, preguntémonos: ¿qué hacemos?