El Señor te bendiga
y te guarde;
te muestre su rostro
y tenga misericordia
de ti.
Vuelva a ti su mirada
y te conceda la paz.
El Señor te bendiga.

 

Mis devociones kitsch

Dora Amador

Octubre, 2009

En este mes la Iglesia católica celebra la vida de varios santos que me atraen, y sobre los que se ha publicado bastante aquí. Por ejemplo, el 1 de octubre es la fiesta de Santa Teresita de Lisieux y el 4 de San Francisco de Asís, el 15 de Santa Teresa de Jesús, sobre estos tres los lectores podrán hallar abundante material en la sección de Espiritualidad.

Jesús le muestra su corazón
a Santa Margarita
María Alacoque

 

 

 

 

 

Hoy quiero mostrarles la vida de dos santas de las que no hemos publicado nada hasta ahora y que son de suma importancia en la religiosidad popular universal. Me refiero a Santas Margarita María Alacoque y a Faustina Kowalska. La primera francesa, de siglo XVII la segunda polaca del siglo XX. Ambas tienen en común haber sido las mensajeras elegidas por Jesucristo para propagar la devoción a su Sagrado Corazón y su Divina Misericordia.

Siempre me han fascinado las pinturas e imágenes que a través de los siglos se han hecho de Margarita María viendo a Jesús mostrándole su corazón herido y ardiente en llamas de amor. Aquí presento una imagen que encontré hace poco en un almanaque, es una de tantas que abundan en el devocionario popular del Sagrado Corazón.

La segunda religiosa, Faustina Kowalska escribió un fascinante diario donde narra las experiencias que tuvo con Jesús en sus apariciones, su petición de que pintara un cuadro tal y como él le indicaba, y que debajo escribiera las palabras: “Jesús en ti confío” y que propagara por todo el mundo lamisericordia de Dios por la humanidad. ¿Quién no ha visto esa imagen tan popular y adorada entre los fieles católicos?Bien, cabría preguntarse, si no es por voluntad divina, ¿cómo es que las devociones al Sagrado Corazón de Jesús y a la Divina Misericordia se han propagado de forma tan universal y permanente? Que dos monjas de clausura tuvieran apariciones del Señor, escribieran sus experiencias, que las aceptara la Iglesia como genuinas y que esa devoción se lograra difundir de forma tan vehemente es algo que para los no católicos debería ser escándalo o locura, como decían de la cruz en el I siglo los griegos y los judíos.

Imagen que Jesús le pidió a Santa Faustina Kowalska
que pintara de él con las palabras
"Jesús en ti confío".

Pero no es ni una cosa ni la otra. Es un signo, un símbolo poderosísimo por medio del cual el Dios invisible nos comunica su amor incondicional e infinito a cada una o uno de nosotros. Ese Dios, que se nos manifestó primero en la ley y después en los profetas, y ahora, en la culminación de los tiempos quiso hacerse visible a los humanos en su Hijo Jesucristo. Dios nos ama, y si nosotros respondemos, le decimos sí a ese amor es porque él nos amó primero, en eso consiste el amor.

En un siglo XXI descreído y cínico, podrá parecer muy cursi, ridículo, totalmente absurdo y hasta motivo de risa que dos monjas hayan tenido estas “visiones” tan, ¿diríamos “kitsch”, para utilizar el término alemán que se refiere a un arte inferior, pretencioso y de mal gusto, pasado de moda? Otros, a lo mejor, le dirían en buen argot cubano, picúo, en jerga estadounidense tacky, (heinous, trashy, hilarious).

Yo creo en las apariciones y mensajes de Jesús a Margarita María y a Faustina. En cuanto a las imágenes que han inspirado, las encuentro de sumo interés. No olvido el cuadro que una mañana muy temprano vi en la Iglesia San Ignacio de Loyola en Santiago de Chile, del Sagrado Corazón y de Margarita María mirándolo. Me arrodillaba frente a él en estado de adoración contemplativa inolvidable. Yo no sabría expresar que sentía, sólo que un amor y una paz muy grandes me llenaban por dentro, y me llevaban a no querer apartar la vista de aquel cuadro.

Más tardé en identificarme con la imagen de la Divina Misericordia, en la que no se ve el corazón de Jesús, pero sí dos rayos poderosos, uno blanco y el otro rojo –agua y sangre, bautismo y eucaristía–,  pero también me subyugó, y ahora, todos los días –trato siempre de que sea a las tres de la tarde–, rezo la Coronilla.

Juan Pablo II reza ante la imagen de la Divina Misericorida en Polonia

Y las dos frases de los mensajes, a Margarita María: “Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío”. Y a Faustina: “Jesús en ti confío”. ¿No son precisamente los mensajes centrales de la fe? Confiar, abandonarse plenamente a la voluntad del Señor sobre nosotros ¿No es esa la única Verdad, así, con mayúscula, que nos debe acompañar y conducir por el camino en la vida?

No considero casualidad que siendo Polonia el primer país que acogió la devoción y se consagró al Sagrado Corazón de Jesús después de las apariciones a Margarita María en el siglo XVII, sea precisamente donde nació Faustina Kowalska y sus visiones tuvieran lugar en los albores de la II Guerra Mundial. Misericordia pedía Jesús en esos tiempos, en los cuales un joven polaco, Karol Woytila crecía en su fe y consagraba su vida a Cristo. Fue él, Juan Pablo II quien canonizó a Faustina e instauró la celebración del Día de la Divina Misericordia. No fue casual que el Papa polaco muriera precisamente en las vísperas de esa fiesta en 2005.

Sé que a la contemplación verdadera, a la unión con Dios, a la experiencia de la Divina Presencia en cada uno de nosotros se llega sin imágenes ni frases, en el silencio y la soledad, y que es pura gracia.

Pero es octubre, y vale la pena recordar a dos santas mujeres que nos han legado un tesoro inmenso. Lo/as dejo con los siguientes textos, vídeos e imágenes preciosas que nos hablan a fondo de ellas dos.