Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, mayo de
2008
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El Año de San Pablo convocado por el Papa es de carácter
fuertemente ecuménico
Marta Lago, ZENIT
Año de San Pablo convocado por Benedicto XVI no es sólo romano,
sino mundial, si bien su epicentro será la Basílica de San Pablo
Extramuros: de ahí parten numerosas iniciativas que ha perfilado
este lunes el arcipreste de la Basílica papal, el cardenal
Andrea Cordero Lanza di Montezemolo.
Por expreso deseo de Benedicto XVI, el sentido ecuménico
impregnará el bimilenario del nacimiento del apóstol de las
gentes, cuya celebración abarcará del 28 de junio de 2008 al 29
de junio de 2009.
Y es que el Santo Padre, cuando anunció este Año, recordó que
Pablo, «particularmente comprometido en llevar la Buena Nueva a
todos los pueblos, se prodigó completamente por la unidad y la
concordia de todos los cristianos», recordó el purpurado en la
Sala de Prensa de la Santa Sede, al presentar el gran
acontecimiento de la Iglesia universal.
Probablemente Benedicto XVI emitirá en fechas próximas un
Documento de convocatoria del Año Paulino --apuntó el cardenal
Cordero-- estableciendo el sentido espiritual para los fieles.
En cualquier caso,
particularmente para los católicos, el Año permitirá
--anticipó-- redescubrir a Pablo en su incansable apostolado,
revivir los primeros tiempos de la Iglesia, profundizar en la
enseñanza paulina a todos --«especialmente a los "gentiles"»--,
peregrinar a su tumba y a los lugares que recorrió y en los que
fundó las primeras comunidades eclesiales, revitalizar la fe y
el papel de cada uno en la Iglesia.
Será un motivo, igualmente, para «orar y actuar por la unidad de
todos los cristianos en una Iglesia que esté unida y sea
verdadero "Cuerpo Místico de Cristo"», «una dimensión que le
importa muchísimo a Benedicto XVI y que nos ha recomendado tener
siempre presente en cualquier actividad», insistió el arcipreste
de San Pablo Extramuros.
Por eso se desea invitar «también a los hermanos de las
distintas denominaciones cristianas a unirse en la oración por
la unidad de todos los fieles» seguidores de Cristo, explicó.
De hecho, el Año Paulino en Roma está suscitando un fuerte
interés entre las confesiones cristianas del mundo, apuntó el
purpurado haciéndose eco de cuanto le ha confirmado el Papa en
días recientes.
«El Patriarca Ecuménico de Constantinopla [Bartolomé I] ha
convocado el mismo para la Iglesia ortodoxa un año paulino, y
ésta lo celebra durante 2008», dijo el cardenal Cordero.
Y, en coordinación con el Consejo Pontificio para la Promoción
de la Unidad de los Cristianos, se está en contacto con las
diversas denominaciones, a las que se enviará una invitación
--con la firma del cardenal Cordero y del cardenal Walter
Kasper, presidente del citado dicasterio vaticano-- a la
ceremonia de inauguración del 28 de junio, ya sea a través de
una delegación o de la presencia de sus propios líderes. También
se atenderán sus peticiones para su llegada en otros momentos.
Primera capilla ecuménica en una basílica papal
«Después del Motu
Proprio de 2005, la celebración del bautismo para los fieles en
la zona de San Pablo corresponde a la parroquia de la diócesis
de Roma competente en el territorio, así que la capilla
destinada a Baptisterio, que se encuentra entre la Básica y el
Claustro, ya no se usará para celebrar bautizos», sino que se
transformará en Capilla ecuménica, confirma el cardenal Cordero
Lanza di Montezemolo.
Si bien mantendrá la característica de Baptisterio, con la pila
bautismal a un lado, el espacio «ofrecerá a los hermanos
cristianos que lo pidan un lugar especial de oración» para ellos
o junto a los católicos, «sin celebraciones de sacramentos»,
precisa.
Se repondrá en la capilla el altar con las reliquias de San
Timoteo de Antioquía -martirizado el año 311- y otros mártires
desconocidos del mismo siglo. Se había retirado el año pasado
del hipogeo de San Pablo para hacer visible el sarcófago del
Apóstol.
Como subrayó el cardenal Cordero, es significativo este
emplazamiento porque «el bautismo es el sacramento que une a
cuantos creen en Cristo» y porque «los mártires de los primeros
siglos testimonian la primitiva unidad de toda la Iglesia».
Será la primera capilla ecuménica en una basílica papal, subrayó
posteriormente el responsable de información del Año Paulino,
Graziano Motta, antiguo corresponsal en Tierra Santa de «Radio
Vaticano» y «Avvenire», a Zenit. Considera que «se percibirá
como un hecho de gran valor en las comunidades cristianas».
Benedicto XVI, primer peregrino del Año
Paulino
Las peregrinaciones serán una constante del Año Paulino,
empezando por el propio Papa, que será «el primer peregrino el
28 de junio de 2008 para abrir» este tiempo dedicado al Apóstol,
«acompañado de representaciones de Iglesias y comunidades
cristianas», confirmó el purpurado.
La Puerta Santa [tapiada] de San Pablo Extramuros no se abrirá
-dado que el evento no implica también a las demás basílicas y
sus respectivas Puertas--; sí abrirá el Papa en cambio una
«Puerta Paulina» --simétrica a la Puerta Santa--, iniciando así
solemnemente las peregrinaciones.
Además empezará a arder la «Llama Paulina», alimentada por los
propios peregrinos todo el Año, si bien, según el purpurado, se
está estudiando la forma más conveniente de hacerlo.
Se programan visitas a los lugares paulinos, de Roma -donde se
identifican doce-- o del mundo, por ejemplo Tierra Santa,
Turquía o Malta. «Obra Romana de Peregrinaciones» se encargará
de la organización de las rutas que necesiten reservas,
transportes y alojamiento.
Un año pastoral, religioso, cultural
Al lado del cardenal Cordero, el prior de la Abadía de San Pablo
Extramuros, el padre Johannes Paul Abrahamowicz, O.S.B., trazó
el programa pastoral previsto. Y es que los benedictinos llevan
1.300 años encargándose de la liturgia en la Basílica papal.
Celebraciones ordinarias y extraordinarias, encuentros de
oración y el sacramento de la penitencia recorren el aspecto
pastoral del Año Paulino en San Pablo Extramuros. De las cinco
misas diarias, una será de peregrinos: a las 10.30 horas.
Semanalmente el rezo de Vísperas tiene lugar en la capilla
lateral, en canto gregoriano por los monjes benedictinos. Se
prevé trasladar ese momento de oración al ábside de la Basílica
e introducir una reflexión de cinco minutos tras una lectura
breve sobre San Pablo. Hay disponibilidad en caso de que los
grupos de peregrinos deseen proponer alguna forma específica
para el rezo de Vísperas, apunta el padre Abrahamowicz.
Por su parte, el programa religioso-cultural, aparte de
catequesis sobre textos de San Pablo, prevé conferencias,
meditaciones, reflexiones teológicas y congresos. Al menos cinco
veces en el año se celebrará un encuentro en tres partes: la
primera, la reflexión de un experto paulino; la segunda, la
lectura de escritos paulinos por parte de un actor conocido; la
tercera, el testimonio también de un personaje célebre.
Otras citas son las que se celebran cada bienio desde los años
'70: se reúnen expertos bíblicos de todas las confesiones
cristianas en el llamado «Colloquium Paulinum», en septiembre.
Se lee un pasaje paulino en torno a la tumba de San Pablo y
luego tiene lugar una conferencia. Así será también en 2008.
Los eventos musicales también caracterizarán el año dedicado al
Apóstol de las Gentes, como es el caso de la representación
sacra musical titulada «El Hijo de Dios»; en ella, explica el
padre Abrahamowicz, tiene un papel particular Saulo, quien
descubre, como fariseo, a Israel como el hijo de Dios ya en el
Antiguo Testamento, hasta encontrar al Hijo de Dios tras su
conversión.
Todos los interesados podrán vivir el Año Paulino además desde
el punto de vista cultural, artístico y editorial -explicó el
arcipreste de San Pablo Extramuros- con exposiciones, visitas
guiadas a la Basílica y emisiones filatélicas. Se acuñará una
medalla del bimilenario; por su parte Ciudad del Vaticano
también emitirá, en conmemoración del Año Paulino, un sello y
acuñará una moneda de dos euros.
Se publicará en varios idiomas una «Guía de la Basílica», se
lanzará una nueva edición de los Hechos de los Apóstoles y de
las Cartas de San Pablo.
Asimismo, están en marcha o han concluido múltiples trabajos de
restauración en San Pablo Extramuros, donde las recientes
excavaciones permiten a los visitantes contemplar un lado del
gran sarcófago de mármol que desde hace veinte siglos se
conserva bajo el altar papal y que contiene los restos del
Apóstol de las Gentes.
Ya se barajan cifras de peregrinos. El delegado para la
administración de San Pablo, el ingeniero Pier Carlo Visconti,
apuntó, comparativamente, los números de la Basílica de San
Pedro: diez mil visitantes diarios en invierno, veinte mil
diarios en verano.
La Basílica de San Pablo recibe en invierno unos dos mil
cotidianamente; cuatro mil en período estival. Se calcula que en
el Año Paulino acogerá a unos siete mil peregrinos diarios en
tiempo de verano.
El Año Paulino puede dar ocasión igualmente para el diálogo con
el pueblo judío. El cardenal Cordero hablado con el rabino jefe
de Roma. «Le agradeceríamos que estuviera presente en la
apertura» del Año Paulino -explicó el purpurado--, «pero sus
normas no permiten esta posibilidad porque es sábado». En
cualquier caso, no se excluye su presencia en otros momentos,
siempre que no sea propiamente dentro de la Basílica, pues este
aspecto es ajeno a su tradición.
«Tenemos óptima relación» con la comunidad judía «y estamos
pensando» en «un encuentro de carácter cultural probablemente en
la Universidad Gregoriana entre grupos de católicos y de judíos
para hablar de "Saulo-Pablo", antes y después de su conversión»,
anticipó el cardenal Cordero.
Concluyó la presentación del Año Paulino y de sus iniciativas
con el deseo de que «ayude a todos a orar y actuar» para poder
«decir con San Pablo, el Apóstol de las Gentes»: «Ya no soy yo
quien vive, sino es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20); y para
poder decir con San Juan, Apóstol y Evangelista: «Que todos sean
uno» (Jn 7,21).
Más información en http://www.annopaolino.org/ y http://www.abbaziasanpaolo.net/
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