Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, mayo de
2008
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La biblia y el corazón
Sra. Patricia Rabling
Guadalajara, Jal, México
“Y mirarán
al que
traspasaron.”
Zac . 12, 10.
El corazón en el judaísmo
Para nosotros, que estamos imbuidos en una cultura muy
occidental, con el Pueblo Griego, y su gran influencia
filosófica desde hace muchísimos siglos; para ellos “el
corazón”, significaba ”hablar del espíritu”.
Para los Judíos, en su mundo muy propio, significa muchas mas
cosas, es la sede de las emociones y de los afectos psicológicos
humanos, la realidad de la razón y el intelecto, y la parte
profunda del inconsciente, ahí, donde residía en mucho la
espiritualidad: “el corazón profundo”, Sal. 64, 6.
El corazón en los salmos, puede ser, tortuoso, errante, lleno,
doble, se retuerce, se vuelve rastrojo, en fin muchísimos
conceptos que son en mucho alegorías para indicar el estado
anímico en que se encuentra el hombre. El corazón, determina las
acciones y las regula.
Mas de “mil veces” se menciona la palabra “corazón” en el Primer
Testamento, “leb”, ahí es donde nace la oración, es el corazón
el que “ora”.. Entre las expresiones más semíticas, en ese
órgano esta el Espíritu de Dios, es el encuentro y lugar de la
alianza con Yahvé. Asiento de la vida volitiva, moral y
religiosa, nace el amor a Dios y al prójimo, que son bases del
Judaísmo.
La profecía de Zacarías
¡Y por supuesto que lo hemos llorado por 2000 años!....Esta
profecía de Zacarías que nos sigue impactando por su crudeza que
nos habla de como en el mesianismo de sus escritos, nos anuncia
que el costado de Cristo seria ultrajado como el punto final a
todos los horrores que le hicieron a su santo cuerpo.
San Juan en el capitulo 19 en la narración de la Pasión del
Señor, nos recuerda el texto del profeta. El Apóstol, “EL QUE
VIÓ”, es el testigo fiel, el es el primer contemplativo de la
Cruz; el, que amorosamente el Jueves Santo en la cena, reclino
su cabeza en el pecho de Jesús, escucho el latido fuerte de su
corazón angustiado; vio maravillado el ultimo testamento de
Jesús, de la herida en el costado inflingida por el soldado
Romano Longino, “brotó agua y sangre”, como un manantial, para
purificarnos, Bautismo y Eucaristía, así se adentro en el
misterio profundo del amor de Jesús por los hombres, “hasta
darlo todo”...Juan, tuvo el privilegio de ver ese espectáculo de
vida, vio abrir las puertas del Reino.
La cueva del corazón
Ya habiendo Jesús exhalado su último suspiro, nos dejo un
laberinto abierto para poder llegar a lo mas profundo de su
corazón, pues ya muerto, aquélla llaga bendita “ya no podía
cerrar”. ¡Una cueva, un sagrario, un templo! ..Un camino único,
lugar de refugio donde protegernos del miedo, de la tristeza,
ahí nos adentramos en la escuela del amor.
Cristo muerto, todavía nos da vida, “llaga santa”, que es el
triunfo del la vida sobre la muerte, desde el árbol del
Calvario, “La Cruz”; esa llaga, es su cuerpo partido, que es la
Eucaristía, un pan que es su cuerpo, que se dejo abrir por
nosotros, por una lanza de aguda punta. Ahí abierto, es la
imagen viva de la misericordia. El Domingo, ya Cristo
resucitado, esa llaga aparecería llena de luz a los peregrinos
de Emaús, a los de el Cenáculo, que incrédulos quedaron
envueltos de una luminosidad desconocida, arrobados por esa
visión increíble, donde les enseña esas llagas no como trofeos
de guerra, sino para que veamos lo que el sufrió como hombre, ¡y
así nos ayude a sobre llevar nuestros propios dolores!.....El,
que es el “varón de dolores”.
Los invito a orar con esos bellos textos bíblicos que nos narran
todo este tesoro que nos acerca más a Cristo y apreciar la
grandeza de su amor incondicional.
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