Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, marzo de
2008
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Refutación de errores generados a partir de la "Teología de la
Liberación"
Antídotos para la mentalidad dirigista, estatizante y
liberticida.
Círculo de Estudios IX –Relación Persona-Estado.
Doc. 6. Para análisis y debate abierto.
Intervencionismo, rumbo a la estatización liberticida.
Libertad, propiedad, subsidiariedad.
ECONOMÍA DE MERCADO y DOCTRINA CATÓLICA
Es tan intensa y eficaz la propaganda izquierdista que su veneno
intoxica inclusive a personas de buena fe que presumíamos
inmunizadas.
En medio de la confusión ideológica imperante, aparecen voceros
sinceramente anticomunistas que, sin percibirlo clara y
explícitamente, repiten frases hechas que han sido acuñadas por
esa misma propaganda izquierdista. Tal fenómeno lo vemos
particularmente dañino en temas sociales y económicos donde
suele defenderse un rol protagónico del Estado en perjuicio del
derecho de propiedad y de la libre iniciativa de los
particulares.
Nuestra convicción es muy firme acerca del carácter fundamental
y definitorio que tiene el modo como se conciba la relación
persona-Estado y el reconocimiento debido a la existencia de
derechos individuales que son anteriores y superiores al Estado.
Es necesario que se limite el poder y la intervención del estado
para rescatar la libre iniciativa individual, hoy coartada por
el dirigismo estatizante, masificante, colectivista y
totalitario.-
oooOooo
Libertad, derecho de propiedad y principio de subsidiariedad
"El monopolio es una ofensa criminal, ofende la libertad de
elegir, destruye la posibilidad de optar y obliga a pagar un
precio mayor al que habría en el mercado si no existiera tal
monopolio(si huiusmodi monopolium non esset).
"Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a
los pueblos, lo que principalmente y como fundamento de todo se
ha de tener, es esto:
que se debe guardar intacta la propiedad privada" Leon
XIII. Rerum Novarum 10.
Afirmó Hayek "Los principios teóricos de la economía de
mercado... no fueron diseñados por los calvinistas y
protestantes escoceses, sino por los jesuitas y miembros de la
Escuela de Salamanca durante el Siglo de Oro español"
Un Hombre que emprende un viaje y deja talentos a sus siervos y
a la vuelta les pide cuenta, según la capacidad de cada uno, y
al que enterró su único talento se lo quita y se lo da al que
tiene diez, diciendo: "Porque al que tiene se le dará y tendrá
en abundancia; pero al que no tiene se le arrancará hasta lo que
parece tener y al siervo inútil se lo lanzará a las tinieblas
exteriores".(Mt.25,11-30).
Cuando se aborda este tema sin las necesarias distinciones y los
indispensables esclarecimientos, se producen algunas confusiones
que han llevado a que algunos vean casi una antinomia entre la
DOCTRINA CATÓLICA y la ECONOMÍA DE MERCADO. Esto sin contar con
la intencional manipulación promovida por los deformadores
profesionales de la doctrina católica en favor del
socialocomunismo, fuente de mil otras confusiones y semillero de
innumerables y perniciosos errores.
La Doctrina Católica, como es sabido, comprende al hombre por
entero y no apenas al homens economicus. La Moral, por
ejemplo, aborda problemas individuales y colectivos; problemas
de conciencia, problemas de justicia social y de caridad; las
obligaciones del hombre para con Dios y para con su prójimo,
etc.
Abordar la economía, ciencia de lo real y concreto, como un
asunto de caridad y de filantropía, y no de justicia, es
desnaturalizarla, tomarla por otra cosa, por más noble, honesta
y necesaria que sea, eso no es economía. Tomar lo que dice la
Iglesia a la conciencia individual, como consejo evangélico u
obligación ante Dios, como siendo directiva económica será
fuente de malentendidos, causa de injusticias y de perjuicios
irreparables, por mejores que sean las intenciones.
Por otra parte, asimilar la libertad, ese don precioso con que
Dios dotó a la creatura humana, con el liberalismo filosófico y
específicamente con la actitud de quien destrona a Dios, se
independiza de Él y se "libera" de su Ley, lleva a confusiones.
Por eso es preferible hablar de "Economía de Mercado". Tanto más
que, la moderna economía tiene su antecedente no en Adam Smith,
David Ricardo, los fisiócratas franceses, el liberalismo
filosófico, sino, para Occidente al menos, su origen lo
encontramos en la Escolástica y en la economía medieval.
De hecho, aunque no sea muy divulgado, San Alberto Magno y Santo
Tomás fundaron una escuela de economía que sistematizó los
conocimientos del orden natural económico y que más tarde tuvo
un gran desarrollo con San Bernardino de Siena, (para algunos el
mayor economista de todos los tiempos), San Antonino de
Florencia, la Escuela de Salamanca, con el Cardenal Cayetano y
el famoso Domingo de Soto, los primeros jesuitas, con Vives y
Mariana, entre otros...
Es así como un destacado pensador del siglo XX en esta materia,
el premio Nobel Friedrich A. Hayek, llegó a afirmar que "los
principios teóricos de la economía de mercado... no fueron
diseñados por los calvinistas y protestantes escoceses, sino por
los jesuitas y miembros de la Escuela de Salamanca durante el
Siglo de Oro español". En efecto, se podrían citar varios
Doctores, ignacianos o salamantinos, que ya en el siglo XVI
abordaron con extraordinaria lucidez la realidad natural
contenida en las leyes de la oferta y la demanda, el influjo de
la cantidad de dinero circulante en los precios, el comercio
internacional...
* * *
Una fuente inagotable de confusiones en nuestro tema radica en
la simplificación con que muchas veces se considera -sacándola
de contexto- la enseñanza contenida en las llamadas Enciclicas
Sociales. Por ejemplo, no considerar con la debida atención la
distinción dada por el Magisterio Pontificio al respecto del
propietario y las obligaciones que le son inherentes.
La Propiedad Privada es un pilar fundamental de la economía de
mercado y es, a su vez, base no menos fundamental de la Moral y
del Orden Católico.
El Prof. Plinio Correa de Oliveira en su ensayo "La Libertad de
la Iglesia en el Estado Comunista" muestra la ligazón íntima
existente entre la vigencia de este principio y la santificación
de los fieles (Mandamientos, noción de justicia, etc.) y
concluye que la Iglesia no puede transigir en este punto sin
traicionar gravemente su misión. Esta tesis fue elogiada por una
de las más altas Congregaciones del Vaticano y considerada "eco
fidelísimo del sagrado magisterio".
El respeto a la propiedad conlleva el respeto a la libertad, así
como su violación implica coartar la libertad. Ambos conceptos
están íntimamente ligados.
Tan sagrada es la propiedad que no solamente es objeto de dos
mandamientos de la Ley de Dios, sino que el Divino Maestro, como
relatan los Evangelios, nos explicó el Reino de los Cielos y nos
dio a conocer a Dios usando repetidas veces la imagen de un gran
propietario, de un señor de siervos a los que pide cuentas, que
exige severamente que produzcan, que proclama el derecho de
hacer con sus bienes lo que bien entienda:
"El reino de los cielos - enseña- es semejante a:
· Un Rey que preparó el banquete de bodas de su hijo y manda a
sus siervos lanzar amarrado de pies y manos a la tinieblas
exteriores al que se presentó al banquete sin el vestido nupcial(Lc.22,1-14)
· Un padre de familia que planta una viña, construye una
cerca para defenderla, construye un lagar, eleva una torre, la
arrienda... (Mt 21, 33-41)
· Un propietario de una viña que sale a diferentes horas del
día a contratar operarios para su viña y paga lo mismo al que
trabajó todo el día que el que lo hizo solamente una hora
(Mt 20, 1-16)
· Un Hombre que emprende un viaje y deja talentos a sus
siervos y a la vuelta les pide cuenta según la capacidad de cada
uno y al que enterró su único talento se lo quita y se lo da al
que tiene diez, diciendo: "Porque al que tiene se le dará y
tendrá en abundancia; pero al que no tiene se le arrancará hasta
lo que parece tener y al siervo inútil se lo lanzará a las
tinieblas exteriores". (Mt.25,11-30).
Si esas imágenes de propiedad y de señorío no fuesen
esencialmente buenas, Dios no podría servirse de ellas para
explicar y revelarnos aquello que hay de más alto, noble y
justo, como es el Reino de los Cielos y como lo es Dios mismo.
Es así que no extraña que los papas de las Encíclicas sociales
sean tajantes en esta materia y asienten este derecho como cosa
principal. Y no solamente porque sea un derecho legítimo, sino
porque además es de justicia respetarlo y es algo esencial para
el Bien Común y la prosperidad general.
"Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a
los pueblos, lo que principalmente y como fundamento de todo se
ha de tener, es esto: que
se debe guardar intacta la propiedad privada" Leon XIII.
Rerum Novarum # 10.
* * *
No obstante, si la propiedad, como lo dice la palabra, pertenece
al propietario, y éste es señor y dueño, la Doctrina Católica
recuerda también a los propietarios y, con insistencia no menor,
las obligaciones de caridad que tienen con su prójimo, que
pueden llegar a ser muy graves; elogia el desprendimiento,
fomenta la caridad, instituye el voto de pobreza, etc. Inclusive
predicadores, a veces llevados a las honras de los altares,
llegan a apostrofar el egoísmo de los ricos...
Parece contradictorio pero lo es solo en apariencia. Basta
prestar atención a qué se están refiriendo y en qué sentido lo
están diciendo. En su divino equilibrio, la Iglesia enseña que
hay inherentes a la propiedad -como también a los bienes de
inteligencia, savoir faire, savoir plaire, habilidad manual,
salud, condición social, etc., obligaciones de caridad -además
de las de justicia- de las cuales tendrán que dar cuenta a Dios,
pero que no corresponde exigirlas a la autoridad civilpues
escapan a su alzada. Responsabilidades que no pueden ser
exigidas por ley sin violentar la justicia, coartar la libertad
y caer en el totalitarismo. Son obligaciones que pertenecen al
ámbito de las relaciones del hombre con Dios porque a Dios,
nuestro creador y providente sustentador, de todo deberemos dar
cuenta, hasta de las palabras vanas, de las acciones y de las
omisiones, porque Él es Dios y nosotros sus creaturas. Pero es a
Dios, no al Estado, ni al juez terreno, a quien debemos dar
cuenta.
Así, una cosa es el predicador hablando a las conciencias
individuales a las cuales recuerda las obligaciones morales
frente a Dios y otra es la Iglesia enseñando los principios del
orden natural y los imperativos de la justicia social que han de
regir la convivencia humana, éstos sí objeto de la ley civil y
de la justicia terrenal.
El hombre frente a Dios es administrador de sus bienes y de los
talentos que posee, pero frente a los otros hombres y al estado,
es señor y dueño verdadero. La Iglesia, representando a Dios,
habla en ambas esferas. Al Estado cabe cuidar de una, la esfera
pública, la esfera de la justicia conmutativa y de la justicia
distributiva, bien entendidas, por cierto. Ir más allá y tratar
al propietario como mero administrador es acabar con el carácter
individual, privado, de la propiedad, transformándola en social;
es intentar, vanamente, sustituir a Dios, con lo que se vuelve
totalitario.
Cuando la Iglesia recuerda al propietario sus deberes morales
con relación a los pobres y les dice que han de dar cuenta a
Dios del uso que hagan de sus bienes, no está hablando de
economía ni está proponiendo un principio de orden social y
económico, sino que está hablando a la conciencia individual,
está tratando de obligaciones morales que no pueden ser exigidas
por la ley y la justicia civiles.
Pero la Iglesia proporciona también los principios del recto
orden social: ahí habla de justicia. Para la recta convivencia
social ambas son necesarias. Aquí se destaca el papel
insustituible de la religión para la obtención de la paz
verdadera, esto es la tranquilidad en el orden, y de la
prosperidad auténtica y justa.
* * * * *
Cuáles son, básicamente, los principios de Doctrina Católica con
respecto a la economía
· Necesidad y legitimidad de la Propiedad Privada
· Desigualdad armónica, concordia de clases y no lucha de clases
"Sea, pues, el primer principio, y como base de todo que...
en la sociedad civil no pueden ser todos iguales... porque ha
puesto la naturaleza misma grandísimas y muchísimas
desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el
ingenio, ni la salud, ni las fuerzas; y de la necesaria
desigualdad de estas cosas síguese espontáneamente la
desigualdad de fortunas. Lo cual es claramente conveniente a la
utilidad de los particulares como de la comunidad." Leon
XIII,Rerum Novarum 12.
"Segundo principio general: unión entre las clases sociales, no
lucha. Hay en la cuestión que tratamos un mal capital, y es el
figurarse y pensar que unas clases de la sociedad son, por su
naturaleza, enemigas de otras, como si a los ricos y a los
proletarios los hubiera hecho la naturaleza para estar peleando
los unos con los otros en perpetua guerra. Lo cual es tan
opuesto a la razón y a la verdad, que, por el contrario, es muy
cierto que la Naturaleza ha ordenado que se junten concordes
entre sí y se adapten la una a la otra" Ibidem #13
· Subsidiariedad y libre iniciativa
"La economía -como cualquier otra rama de la actividad humana-
no es por naturaleza una institución del Estado; ella es, por el
contrario, el producto vivo de la libre iniciativa de los
individuos y de sus grupos libremente constituidos"
Pío XII, Discorssi e Radiomenssagi 7/V/49
· La Justicia conmutativa debe presidir toda la actividad
económica, pues la economía no se confunde con una sociedad de
beneficencia, por más loable que éstas sean.
Cabe, por otra parte, delante de la doctrina social católica,
distinguir entre lo que se plantea como un ideal, una meta y lo
que es la realidad, el aquí y ahora con sus limitaciones. Una
cosa es la definición de lo que ha de ser, por ejemplo el
salario justo en una situación de normalidad y de prosperidad;
otra cosa es lo que en el aquí y ahora es posible, es decir lo
que es. Una cosa es el "deber ser", otra es como alcanzarlo,
como llegar hasta allá.
Esos principios van al encuentro de los pilares de la economía
de mercado. Están en perfecta armonía en la medida que una y
otra sean verdadera y rectamente interpretadas.
* * *
Si leemos a Hayek, a Erhard u otros conocidos expositores de la
economía de mercado, encontramos que su doctrina es realista,
esto es, deducida de la observación atenta y perspicaz de la
realidad, de los agentes económicos. Los autores deducen
principios y describen las leyes que rigen la economía. No sacan
conclusiones de la nada, no hacen lucubraciones para tender a
rehacer el mundo conforme a una teoría preconcebida sino que se
limitan a entender y explicar la realidad. Deducen pacientemente
la Economía de Mercado de la propia realidad, de la cuidadosa
observación del hecho económico. Podría decirse que la economía
de mercado es la economía del buen sentido, del sentido común.
Y, si el hecho económico está bien observado y correctamente
analizado no es para sorprenderse que las conclusiones a que
arriban sean el orden natural en la economía. De ahí su éxito.
Pues bien, la Filosofía escolástica es también realista y ha
sido llamada la Filosofía del sentido común o del buen sentido.
Nada de extrañar, entonces, que los escolásticos, abocados a
estudiar el hecho económico, que analizan desde el punto de
vista de la justicia, llegasen a las mismas o similares
consecuencias: el orden natural.
Raimond de Roover, historiador belga, Ph D. en la Universidad de
Chicago, uno de los mayores conocedores de la economía medieval
tiene interesantes trabajos sobre este tema y ha destruido
varios mitos. Al igual que el Profesor H.R. Trevor-Ropert de la
Universidad de Oxford, cuyos estudios sobre la relación entre
religión y economía han derribado las tesis de Weber y Sombarth,
según las cuales la ética protestante o la ética judía serían
las causantes del progreso económico. Ellos son exponentes de
una corriente de historiadores de la economía que destacan la
valiosa contribución hecha por los Escolásticos al pensamiento
económico. En ellos hay, entre otras, las siguientes
afirmaciones:
· Santo Tomás de Aquino (1226-1274) dio un lugar a la economía
en su esquema universal: estaba reglamentada por la justicia y
fundamentada en la propiedad privada y el intercambio. Tomás de
Aquino, In X libros ethicorum ad Nocomachum I, Summa
Theologica, II in quaest 61, artículos 1 y 2. Ib, II, ii,
qu. 55, art. 6, y Summa contra gentiles, III, c. 30. Cf.
Aristóteles, Etica Nicomaquea, I, 5 y 8.
· Los autores escolásticos que siguieron a Santo Tomás fueron
continuadores de la línea aristotélico-tomista. Temas como las
ganancias, los salarios y los intereses eran abordados como
tópicos de justicia conmutativa. Los escolásticos llegaban a la
conclusión de que no era función del gobierno determinar
salarios, ganancias e intereses. El tema de los salarios era
abordado por los autores escolásticos como un tema más de
justicia conmutativa. Esta tradición de tratar los salarios como
un tema de justicia conmutativa puede remontarse, al menos,
hasta Santo Tomás de Aquino cuando señalaba que los salarios
eran la remuneración natural del trabajo quasi quoddam pretium
ipsius.
· John Buridan (1300-1358), rector de la Universidad de París.
Insistió en que el valor se medía por los deseos humanos, no por
los de un individuo en particular, sino que por los de la
comunidad (rei venalis mensura est communis indigentia humana).
Dejó en claro, también, que consideraba al precio de mercado
como el precio justo. El análisis de Buridan, inclusive,
anticipa el concepto moderno de una escala de preferencias del
consumidor ya que establece que la persona que intercambia un
caballo por dinero no lo hubiera hecho si es que no prefiriera
el dinero al caballo.
· Después de Buridan, el próximo escritor de importancia fue el
jurista y diplomático florentino Messer Lorenzo di Antonio
Ridolfi (1360-1442), quien en 1403 escribió un tratado sobre la
usura. Éste contiene la primera discusión detallada sobre
divisas.
· Ridolfi fue seguido por el famoso predicador San Bernardino de
Siena (1380-1444), a quien el profesor Edgar Salín considera uno
de los más notables economistas de todos los tiempos. Como
fuentes de valor, él nombra tres factores: utilidad
(virtuositas), escasez (varitas) y la característica de aportar
placer (complacibilitas). Menciona, también, que los bienes
pueden ser más o menos gratificantes, según la intensidad de
nuestro deseo de poseerlos y usarlos. Sin enfatizar mucho estas
proposiciones, todo indica que San Bernardino tenía una teoría
sicológica del valor e incluso alguna idea vaga sobre variación
en grados de utilidad. Según él, el precio justo se determina
por "la estimación que se hace, en común, por los ciudadanos de
una comunidad". Es claramente el precio competitivo de un
mercado libre. Cuán correcta sea esta interpretación no está en
cuestión, ya que Bernardino es claro en su condena a las
prácticas monopólicas, es decir, a "los acuerdos fraudulentos y
perniciosos" por medio de los cuales se hace subir los precios
para obtener más utilidades. Finalmente, San Bernardino
establece que la "dificultad" de producir un bien lo hace más
escaso y valioso. Estas observaciones llevan a dos conclusiones:
a Primero, el uso persistente de la misma terminología indica
una continuada tradición.
b)Segundo, parece ser que esta parte del análisis del valor
experimentó poco progreso, si alguno hubo, desde los tiempos de
San Bernardino hasta John Stuart Mill. Por el contrario, se
puede argumentar, inclusive, que el análisis de este último es
inferior, Aún más: que los escolásticos medievales, los últimos
Doctores, adoptaron la teoría de que la utilidad era la
principal fuente de valor y que el justo precio, en ausencia de
regulación pública, se determina por evaluación común, esto es,
por la interacción de las fuerzas de la oferta y la demanda, sin
fraudes, restricciones o conspiraciones.
San Bernardino de Siena (1380- 1444) trató a los salarios de la
misma forma que a los demás bienes.
San Antonino de Florencia adoptó una actitud similar, ofreciendo
un análisis detallado de los problemas específicos que surgían
en distintas ocupaciones.
Luis de Molina, en la misma línea que San Bernardino y San
Antonino, remarca que el salario se determina al igual que los
demás precios: si no consta más claro que la luz que el salario
pactado, atendidas todas las circunstancias concurrentes,
franquea los límites del precio justo ínfimo, y por consiguiente
es abiertamente injusto, no ha de ser juzgado injusto y no sólo
en el fuero externo, sino en el de la conciencia. Por ello tal
sirviente no puede exigir como debido a él o bien, si no se le
concede, tomar ocultamente de los bienes de su señor en
recompensa de sus servicios. Y si toma algo que se presume
contra la voluntad del dueño, o con duda de si es contra su
voluntad, comete hurto y está obligado a restituirlo, sea que
este sirviente se sustente a duras penas con este salario y viva
míseramente, sin poder sustentar a sus hijos y a su familia;
porque el dueño sólo está obligado a pagarle el justo salario de
sus servicios, atendidas las circunstancias concurrentes, pero
no cuanto le sea suficiente para su sustento y mucho menos para
el mantenimiento de sus hijos o familia".
La prueba de si este salario está o no dentro de los límites de
la justicia no lo da el nivel de subsistencia sino el salario
pagado por ocupaciones similares. La necesidad del trabajador no
determina el salario así como la necesidad del propietario no
determina el precio del alquiler o del arrendamiento.
· Domingo de Soto y Luis de Molina denuncian como "falacia" la
regla formulada por Juan Duns Scotus (1274-1308), según la cual
el precio justo debe igualar el costo de producción más una
ganancia razonable. Se hace la pertinente observación de que los
precios son variables como el viento. Molina incluso introduce
el concepto de "competencia" estableciendo que la "concurrencia"
o rivalidad entre compradores hará aumentar los precios, pero
que una demanda débil los reducirá. Dado que se encuentran
proposiciones similares en otros autores, podemos concluir que
los Doctores de la nueva escuela generalmente aceptaban la idea
de que el precio justo, si es que no estaba fijado por la
autoridad pública, correspondía al precio existente o de
mercado.
· Las condiciones de oferta y demanda no son los únicos factores
que afectan los precios. Influye también el volumen de dinero
que circula con relación al nivel de precios. Los autores
españoles dieron por sabida la teoría cuantitativa, ya que sus
tratados, casi sin excepción, decían que los precios subían o
bajaban según la abundancia o escasez del dinero. Los moralistas
españoles dedicaron mucha más atención al intercambio
internacional que la dedicada por los escolásticos medievales.
Notaron que en el comercio con Flandes e Italia, el tipo de
cambio era generalmente poco favorable para España, pero no
podían explicar el fenómeno, ya que ignoraban la teoría de la
balanza de pagos.
· Hay historiadores que creen encontrar la "prehistoria" de la
economía entre las extravagancias de los mercantilistas,
ignorando completamente las contribuciones de los Doctores
escolásticos. A diferencia del mercantilismo, la economía
escolástica goza de la incuestionable superioridad que le da el
ser parte integrante de un sistema filosófico coherente. Aunque
la economía no era considerada aún una disciplina independiente,
formaba un consistente cuerpo de doctrina, de acuerdo a la cual
las relaciones económicas debían estar regidas por las leyes de
la justicia distributiva y conmutativa. En contraste, el
mercantilismo nunca fue más que un conglomerado de
prescripciones no coordinadas, por medio de las cuales los
autores de los opúsculos mercantilistas buscaron influir en la
política económica, generalmente en dirección favorable a sus
intereses privados.
· El Cardenal Cayetano, al comentar la Summa de Santo Tomás de
Aquino, afirma que el monopolio ofende a la libertad al obligar
al público a pagar un precio mayor al que hubiera prevalecido en
el mercado, si no existiera tal monopolio. El sentimiento
tradicional en contra del monopolio era tan fuerte que ningún
escritor mercantilista se atrevió a desafiar abiertamente a la
opinión pública, aun cuando su propósito fuera justificar las
prácticas monopólicas de una u otra compañía comercial.
· Los escolásticos diagnosticaron correctamente que el problema
económico era la escasez. En su opinión, la economía era una
rama de la ética que determinaba las reglas de justicia que
deben gobernar la distribución y el intercambio de bienes
escasos. Es obvio que no habría necesidad de distribución o
intercambio, si los bienes pudieran obtenerse sin esfuerzo y en
cantidades ilimitadas.
· Especialmente los miembros de la Escuela de Salamanca hicieron
una de sus mayores contribuciones al desarrollar una teoría del
valor basada en la utilidad y la escasez. Debido a su influencia
y prestigio, Smith creó confusión en este tópico al dejar de
lado la utilidad y enredarse en la antítesis del valor de uso y
el valor de cambio.
· Los Escolásticos también tenían razón al enfatizar, desde el
comienzo, el principio del beneficio recíproco de cualquier
negociación o intercambio voluntario. En ausencia de fraude o
confabulación, se consideraba que el precio de mercado era el
precio justo, pero los Doctores nunca pusieron en duda el
derecho de la autoridad pública a intervenir cuando debido a una
hambruna u otra circunstancia excepcional los compradores o los
vendedores podían ser seriamente perjudicados por la libre
operación de la ley de oferta y demanda. Quizás en el siglo XIX
los economistas podrían haber considerado errónea esta posición
escolástica pero hoy operamos, de hecho, en base al precio justo
y el gobierno no trepida en regular los precios en tiempos de
emergencia.
· De acuerdo a las enseñanzas de los Doctores, el monopolio en
casi todas partes se consideró una ofensa criminal.
Incidentalmente, los Doctores mencionaron muy poco a los gremios
y, cuando lo hicieron, fue sólo para reprobar sus prácticas
monopólicas. En sus tratados no se encuentra evidencia de que
hayan favorecido el sistema gremial, el cual es a menudo
caracterizado como una organización ideal para la sociedad
cristiana o es recomendado como panacea en contra de los males
del industrialismo moderno.
· Entre otras contribuciones de los Doctores, no se debe dejar
de mencionar su aceptación, en el siglo XVI, de la teoría
cuantitativa del dinero y de sus especulaciones sobre la
legalidad de la banca y los tratos en moneda extranjera.
(La teoría de Marx Weber concerniente al rol de la religión en
el surgimiento del capitalismo es cuestionada porque los
escritos de los Doctores demuestran que la Iglesia medieval ni
favoreció ni obstaculizó el desarrollo del capitalismo).
Huellas de la influencia escolástica se notan aún en el
pensamiento económico del siglo XVIII.
La definición de precio de la Encyclopédie no difiere, en modo
alguno, de la dada en los tratados escolásticos y lo mismo se
aplica al tratamiento del monopolio y el intercambio seco.
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R E S I S T I R
CÍRCULOS de ESTUDIOS para JÓVENES BACHILLERES
25al 29 de FEBRERO
ANÁLISIS DE CADA UNO DE LOS
OCHO TENTÁCULOS del PULPO IDEOLÓGICO
Obrando como siempre al servicio de la opinión pública,
por la causa de la Educación y la Cultura,
FLASHESCulturales procura esclarecer y defender los
principios y valores perennes de la Civilización Occidental y
Cristiana
frente a la agresión psicopolítica del marxileninismo en sus
variantes actuales.
Nadie puede defender lo que desconoce ni combatir aquello que
ignora.
Debemos aspirar a conocer y defender la verdad y, en
consecuencia, a combatir los errores que se le oponen.
El marxileninismo es un veneno letal para el alma. Para obtener
un antídoto eficaz es preciso conocer el propio veneno que
procuramos combatir.
La formación doctrinaria, por encima de la casuística, es de la
mayor trascendencia. Por ello, intentamos formarnos en el plano
de las ideas y, desde allí, iluminar el análisis de los hechos
para orientar la acción.
Reconforta ver que muchos de quienes han participado en nuestros
Seminarios, están actuando hoy -con la mayor convicción- en la
primera línea de la resistencia ante la dominación izquierdista
en distintas áreas del quehacer nacional.
Los interesados en participar, pueden comunicarse, por consultas
e inscripciones, a los
Telefaxes (598-2) 481 06 94 - 480 21 91 o mediante
E mail: FlashesCulturales@adinet.com.uy
Nuestra sociedad sufre una verdadera agresión psicopolítica.
Se encuentra jaqueada por las patotas político-sindicales y
bombardeada por la maquinaria propagandística del marxismo.
Amordazada por los 'mass-media', entregada a la izquierda por
los políticos demagogos, confundida por la aparente moderación
de muchos de sus enemigos, la mayoría silenciosa y silenciada
está desalentada por el derrotismo imperante que pretende
presentar la dominación marxista como irreversible.
El pulpo que nos amenaza es un octópodo muy voraz... de
mentalidades. Sus ocho brazos musculosos, ubicados en torno a su
boca, facilitan la captura de las presas a las que devora con
rapidez. Posee tentáculos provistos de ventosas para poder
adherirse y aprisionar a sus víctimas. NO es fácilmente
perceptible a simple vista.
El cefalópodo rojo vive oculto en el fondo del mar de la
confusión, de la pseudodefensa de los derechos humanos, de la
desinformación, de la aparente filantropía y de la moderación
teatral que esconde la radicalidad más perversa.
Los ocho tentáculos de este pulpo ideológico que están
aprisionando a diversos sectores sanos de la población:
1. MEDIOS de COMUNICACIÓN MASIVA (manipulación mediática –
mecanismos "megáfono" y "mordaza")
2. PSEUDODEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS
3. AGITACIÓN POLÍTICO-SINDICAL
4. PROSELITISMO POLÍTICO Y RECLUTAMIENTO EN LA ENSEÑANZA.
5. La denominada IZQUIERDA "CATÓLICA"?
6. ONGs. FORO de SAN PABLO, FORO SOCIAL..., "SIN TIERRA","SIN
TECHO", "SIN..." (lo que sea).
7. CULTURA "POPULAR". "arte", teatro, canto, murga, "comicidad",
etc.)
8. TÉCNICAS PARA INDUCIR ACTITUDES ENTREGUISTAS Y SUICIDAS
(pasividad, apatía, optimismo ingenuo, ceguera, torpeza,
debilidad cómplice, derrotismo y colaboracionismo de la cúpula
política, empresarial, militar, etc.).
Este pulpo rojo es plaga nacional y está perjudicando gravemente
la salud moral e ideológica de la población.
El antídoto eficaz para su veneno resultará de combinar
CLARIDAD DOCTRINARIA, VERDAD COMPLETA y MEMORIA TOTAL
"FLASHESCulturales" insiste en la necesidad de esclarecer y
reafirmar con el mayor énfasis:
• la existencia de derechos individuales que son anteriores y
superiores al Estado.
• la necesidad de limitar el poder y la intervención del estado
para rescatar la libre iniciativa individual, hoy coartada por
el dirigismo estatizante, masificante, colectivista y
totalitario.
• el rechazo al castrochavismo y a la cubanización "lenta y
gradual" pretendida por la izquierda
• la legitimidad de la lucha librada contra el terrorismo
subversivo que practicaron las organizaciones guerrilleras.
Tanto para acceder al gobierno como para consolidarse en él, la
izquierda necesita captar la adhesión de quienes se ubican en el
centro del espectro político-ideológico. Para ello, modera su
prédica, gira discursivamente al centro ocultando su radicalidad
y simulando ser respetuosa de derechos y libertades. Además,
fomenta y utiliza la crítica que le dirigen los grupos
considerados más radicales para aparecer ante la población como
"moderada" y "razonable".
Pese a que la mitad de la población resistió las maniobras
propagandísticas del marxismo y rechazó a la izquierda en las
urnas, gracias a una pequeña diferencia de votos, hoy tenemos
instalado un gobierno que, maniobrando demagógica e
hipócritamente, procura ir haciendo gradual y progresivamente
más nítido su signo dirigista, socialista y autoritario.
La oscuridad de la noche empezó a caer. Es previsible que pronto
sea mucho más espesa. Debemos contribuir para que un nuevo
amanecer llegue cuanto antes. Para ello, hay que influir en los
diversos sectores de la denominada "opinión pública" y actuar,
-siempre dentro del marco jurídico vigente- para encauzar a los
segmentos sanos de la población por la senda de la
R E S I S
T E N C I A
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