Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, febrero de 2008

La victoria de los no violentos

Dora Amador
El Nuevo Herald, 21/04/2006

Con paciencia y perseverancia, enormes sufrimientos y torturas, la lucha cívica no violenta en Cuba ha ido ganando fuerza y prestigio hasta llegar a ser lo que es hoy: la resistencia que dentro de poco derribará del poder a la dictadura castrista.

He visto muchas fotos, y en los noticieros locales imágenes por lo general muy rápidas, de apenas segundos, que nos muestran a nosotros y al mundo la valiente naturaleza de esa resistencia: hombres y mujeres con una bandera cubana a sus espaldas en huelga de hambre en algún apartamento de La Habana; grupos de disidentes mirando firmemente al lente de la cámara con fotos de presos políticos pegados a la pared; un hombre recién salido de la cárcel, bajándose de un carro de la Seguridad del Estado, haciendo con su dedos la V de la victoria ante una multitud de admiradores que lo esperaban en la calle, a la puerta de su casa (por supuesto, en poco tiempo volvió al presidio, porque no tenía miedo y con el valor moral y espiritual que lo caracteriza, continuó haciendo públicas sus denuncias); dos hombres contentos caminando por una calle habanera cargando cada uno una caja llena de peticiones de amnistía para los presos de conciencia, elecciones y democracia para la patria, firmadas por decenas de miles de cubanos -donde habían estampado sin miedo alguno sus señas de identidad- para entregarlas en la Asamblea Nacional del Poder Popular; varios jóvenes repartiendo por las calles la Declaración de los Derechos Humanos, cuya lectura está prohibida en Cuba; laicos, sacerdotes y religiosos que les han ido enseñando a los cubanos en retiros, círculos de estudio, en pequeñas comunidades, en misiones campesinas y urbanas, en parroquias, en revistas diocesanas sobre sociedad civil, ética, derechos y responsabilidades del ciudadano en un estado de derecho; el llamado católico a luchar por la paz y la justicia; qué es la verdadera solidaridad; espiritualidad y oración, historia de una Cuba que tiene raíces y alma cristianas y la importancia trascendental del amor y la misericordia. En actos de caridad tan básicos como alimentar a ancianos solos y desnutridos, a niños raquíticos, enfermos, dispensar medicinas gratis, escuchar y fortalecer a innumerables seres humanos hundidos en la desesperanza y la opresión totalitaria, formándolos y fortaleciéndolos en la fe, haciéndoles conscientes de la dignidad y la libertad con que han sido dotados al nacer por ser hijos de Dios, la exigencia cristiana del perdón y la reconciliación, única respuesta al odio y la violencia inculcados por la dictadura.

Todas estas imágenes que nos han estado llegando a los cubanos de la diáspora -pero que los cubanos que viven en Cuba no ven, porque jamás se publican en la prensa ni se transmiten en la televisión- son señales de los profundos cambios morales y cívicos que se han realizado.

El 20 de marzo, Domingo de Ramos, vimos en las telenoticias a las Damas de Blanco saliendo de la parroquia Santa Rita con palmas benditas en una mano y flores en la otra. Caminaban en silencio como gesto y gesta de protesta pacífica por sus esposos, hijos, hermanos o padres condenados a un largo presidio político por expresarse en contra del gobierno, por apoyar la democracia para su país. De pronto apareció una jauría de mujeres caminando hacia ellas, gritándoles y provocándolas a la violencia verbal o física.

Cuando pasaron por su lado, las empujaron y rodearon en una encerrona intimidatoria. Las Damas de Blanco elevaron los guanos benditos y las flores, algunas con los ojos cerrados, otras mirando al frente, entonando todas una canción cristiana sin responder un solo insulto, un solo empujón. Vi miedo, y vi la fe vencer el miedo.

Les agradezco mucho a Janisset Rivero y Orlando Gutiérrez, del Directorio Democrático Cubano, el vídeo que me permitió ver varias veces las imágenes de esos minutos en toda su dimensión histórica.

La última escena pertenece ya a uno de los grandes acontecimientos en la historia reciente de Cuba: en un parque que está frente a la parroquia, las cerca de 200 comunistas, portando pancartas del Che Guevara y de ``Viva Fidel'', gritaban: ``¡Pin, pon fuera, abajo la gusanera!'' Las Damas de Blanco, sentadas en las escaleras de la iglesia, rezaban un Avemaría.

No pude ver cuando la turba chusma y amenazante organizada por el gobierno se fue del parque. Sí pude ver que estas heroicas cubanas habían vencido y que una nueva Cuba ha nacido. Que la gran obra que tenemos en frente es combatir el mal sin contaminarnos con él, dejarnos guiar únicamente por la acción no violenta y abrirnos confiados a lo que Dios nos está preparando. Está muy cerca la libertad, hay que evitar una guerra civil.