Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, febrero de
2008
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La oración: fuente de belleza y amor
Presentada en Roma la Enciclopedia de la Oración
Antonio Gaspari, traducido del italiano por Nieves San Martín
ZENIT.org
ROMA, 21 febrero 2008 - Ha sido presentada el 19 de febrero, en
la Universidad Pontificia Lateranense de Roma, la «Enciclopedia
de la Oración», publicada por la Librería Editorial Vaticana
(LEV).
Según los autores, C. Rossini y P. Sciadini, en colaboración con
L. Borriello, E. Caruana y M. R. Del Genio, «la oración es en la
religión lo que el pensamiento es en la filosofía. El sentido
religioso ora como el órgano del pensamiento piensa», como ya
sostenía el poeta alemán Friedrich Novalis.
La obra se inscribe en la línea de continuidad del Diccionario
de Mística y del Nuevo diccionario de Espiritualidad que la LEV
publicó respectivamente en 1998 y 2003.
Partiendo de la Biblia, recorriendo los siglos y pasando de la
historia a las diversas áreas geográficas, la obra trata de
interpretar el coloquio de los hombres con Dios.
En el prólogo, el cardenal Georges Cottier op, teólogo emérito
de la Casa Pontificia, recuerda la crítica radical a la oración
realizada por el filósofo Emmanuel Kant, quien consideraba
«inútil y arrogante la pretensión de obtener de Dios la renuncia
al plano de su sabiduría en favor de un efímero beneficio
nuestro».
Por el contrario, en el catecismo del santo cura de Ars, se
sostiene que «esta es la hermosa tarea del hombre: orar y amar.
Si vosotros oráis y amáis, esta es la felicidad del hombre sobre
la tierra...».
Según el cardenal Cottier, «nuestra idea de la oración depende
del conocimiento que tenemos de Dios. Además y como
consecuencia, refleja una concepción antropológica».
Para el purpurado, «la oración es la respiración vital del alma,
en la cual se expresa nuestra identidad humana y cristiana».
Desde la Novo Millennio Ineunte hasta la reciente
exhortación apostólica Sacramentum caritatis, afima el
cardenal, el Magisterio reciente, con insistencia, ha «subrayado
la centralidad de la oración en la vida del pueblo de Dios».
Y Benedicto XVI, en su primera encíclica Deus caritas est,
«ha confirmado la centralidad de la oración en la vida
cristiana»; mientras que en el discurso a los miembros de la
Comisión Teológica Internacional (1XII.05) subrayó que «sólo con
la oración y la contemplación se puede adquirir la docilidad a
la acción del Espíritu Santo».
«La exigencia de la oración --explica el cardenal Cottier--
brota de la misma naturaleza humana, en cuanto que el hombre, de
manera más o menos clara y explícita, es consciente de su
condición de criatura y de su dependencia de Dios fuente de todo
bien».
«Además --precisa el purpurado-- la oración encuentra en la
belleza su ambiente natural. Ella misma es fuente de belleza.
Entre el arte y la oración existe una singular afinidad».
«Una cultura en la que no hay espacio para la oración se
convierte ella misma en un desierto espiritual, un lugar de
vulgaridad y violencia», añade.
En conclusión, el cardenal Cottier afirma que también por este
motivo «además de su pertinencia propiamente religiosa, la
Enciclopedia de la Oración es una aportación de gran valor a la
cultura. El auspicio es que llegue a ser para muchos una
compañía de vida».
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