Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, febrero de 2008

 

Contrapunteo posmoderno del bien y del mal

Dora Amador

“Uno se angustia de ver la incapacidad de las personas razonables para percibir la profundidad del mal o la profundidad de lo santo. Con la mejor de las intenciones creen que un poquito de razón es suficiente para sujetar la madera quebrada del edificio. La noticia de que Dios se hizo hombre va a la esencia misma del corazón del ser humano en una era en la cual los buenos y los perversos consideran el desprecio o la idolatría del hombre como la más alta sabiduría''. Dietrich Bonhoeffer

La ciencia y la tecnología ocupan el lugar de la religión. El information overload, ese novísimo mal nervioso de los humanos producido por la informática, nos consume y nos arroja en un letargo momentáneo que puede estar germinando alguna revancha. Letargo viene de la palabra griega “lethe '', que significa olvido, y de Leteo, en la mitología ateniense uno de los ríos de los Infiernos; las sombras de los muertos bebían sus aguas para olvidar lo pasado.

El ultraje

La ingeniería genética ha abolido la ciencia ficción. No carece de significado que el primer adulto clonado sea un cordero, animal de contenido altamente significativo en la cultura judeocristiana, es una psiquis que se niega a abandonar los símbolos que la conforman, a pesar del fanático fervor poscartesiano a la razón. Entre las muchas consecuencias de este ultraje a la naturaleza, está la fabricación y duplicación de seres humanos.

La industria de armas bacteriológicas y químicas prolifera incontrolada por el planeta. Un frasco pequeño con virus de Ebola o de peste bubónica, puede arrasar con poblaciones enteras en cuestión de días. La amenaza nuclear, sea por accidente o por un ataque terrorista, es hoy mayor que nunca, dado el auge de la compra y venta de sus componentes en el mercado internacional del bajo mundo. La mafia rusa va a la cabeza en esta empresa.

Y en el alto mundo de la política y la diplomacia la corrupción llega a tan altos niveles, que ya a los gobernantes no les basta con defalcar a sus naciones como antaño, ahora es eso, pero además, vincularse al narcotráfico.

Mientras, en el mundo “desarrollado'' que tiene como meta máxima el “crecimiento'', crece anualmente el uso de drogas entre una población dedicada en cuerpo y alma al consumismo; el objeto que se compra y se desecha, se compra y se desecha, adormece por un rato –rato cada vez más breve, como la fama que predijo Warhol– el hastío de una vida cada vez más carente de sentido y de valores: se vive sólo para producir y consumir. Es una sociedad que rinde culto a una trinidad: Poder, Prestigio, Dinero. La desorientación y la neurosis no tienen medidores, como el Producto Nacional Bruto. Las compañías farmacéuticas no dan abasto en sus laboratorios: las medicinas que más se venden son para la depresión, y cada nuevo nombre en el mercado promete la salvación.

En este país, el más poderoso y rico, el mayor vendedor de armas del planeta, las estadísticas de los niños que viven en la pobreza aumentan: en 20 años la cifra casi se ha duplicado, de 3.5 millones a 6.1 millones, según el Centro Nacional para los Niños en la Pobreza, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia. ¿Hablaremos de la plaga del abuso infantil? ¿Del abandono y la soledad de los ancianos? ¿De los abortos y la “muerte asistida'', en fin, del auge de la cultura de la muerte?

Todos los días desaparecen de la faz de la Tierra bosques y especies completas de animales. La depredación humana de la ecología es sólo comparable en su magnitud a la propagación indetenible de la violencia de unos contra otros por todo el mundo: es violencia por la violencia misma, glorificada además.

Termino con una cita de Thomas Merton, que huyó a la montaña, y después de muchos años, regresó, y viajó al Oriente e inició algo impensable en el mundo cristiano de entonces: el diálogo interreligioso, hoy un hecho hermoso que intentaré explorar a partir de este contrapunto posmoderno en el que no todo es perverso:

“De momento en momento recuerdo con asombro que estoy a la vez vacío y lleno, y estoy satisfecho porque estoy vacío. Nada me falta. El Señor me guía''.