Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, febrero de
2008
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Cambiar el corazón de los
cubanos
Dora Amador
El Nuevo Herald, 18 de julio de 1996
Como confío en Jesús, creo en el libre albedrío del hombre y de
la mujer, en la fuerza del espíritu, el poder de la oración,
insisto: la estrategia de la no-violencia para derrocar la
dictadura comunista se va enraizando en la conciencia de los
cubanos. ¿Cuánto tiempo toma cambiar el corazón? La acción no
violenta requiere estudio, práctica y muchas y dolorosas
batallas. Es mi mayor deseo en estos momentos que los cubanos
nos propongamos asumirla con toda la seriedad, resistencia y
valentía que requiere.
Hay preparación interior y exterior. Los métodos: diálogo,
negociación, boicot, desobediencia civil, no cooperación,
ayunos, preparación de grupos, internacionalización del
conflicto, planificación y disciplina, etc. Varios libros son
imprescindibles en esta formación: Primero: los Evangelios,
después El reino de Dios esta dentro de ti, de Leon
Tolstoi, obras capitales que inspiraron a Gandhi (en mayor grado
que el Bhagavad Gita). De Gandhi: Mis experiencias con la
verdad y Autobiografía. Sobre el maestro hindú:
Gandhi: la sabiduria de la no-violencia, de Jean-Marie
Muller. De Martin Luther King, Jr.: La fuerza de amar;
Por qué no podemos esperar; Los viajeros de la libertad
y El clarín de la conciencia. Sobre King: MartinLuther
King. Contra todas las exclusiones, de Vincent Roussel; Y
finalmente: La fuerza de los no violentos, de Lanza del
Vasto y Evangelio y lucha por la paz, de J.H. Goss-Mayr.
Si tuviera que
escoger entre muy pocos libros para fundamentar una guía para la
acción, acuda a los Evangelios y a la obra extraordinaria de
Tolstoi. En la no-violencia el fin se encuentra en los medios,
como el árbol en la semilla. La no- violencia no es solo un
método político, es una ascesis espiritual. El objetivo final:
encontrar la verdad.
Los
acontecimientos que llevaron a esta reflexión
Aunque lo negó ante la insistencia de la prensa extranjera, todo
parece indicar que Fidel Castro esta listo para abrir las costas
y promover la salida masiva de cubanos rumbo a la Florida. "No
es un rumor, es un hecho impulsado, preparado por el mismo
gobierno", dijo Marta Beatriz Roque, directora del Instituto
Cubano de Economistas Independientes. "Es una realidad, ya se
están preparando balsas, parece que todo el mundo esta
esperando", comento Gerardo Sánchez Santa Cruz, de la Comision
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
Llamé a La Habana el domingo para averiguar cómo se había
percibido, que había pasado allí el 13 de julio, cuando la
Flotilla Democracia se hallaba a 13 millas de la isla rindiendo
homenaje a los muertos del remolcador 13 de Marzo. Un grupo de
personas arrojó flores al mar en Manzanillo; en el Malecón
habanero algunos hicieron lo mismo, pero cada uno por su lado
para no levantar sospechas, tiraban sus flores al mar y se
retiraban. En la Plaza de la Fraternidad días antes, un grupo
denominado Seguidores de Cristo Rey colocó una ofrenda floral
junto a 40 fotografías de los ahogados en el remolcador; tambien
repartieron volantes con salmos bíblicos entre los que se
congregaron alrededor de la gran Ceiba de la Fraternidad, hasta
que llegó la policia. Nada más pasó, que se supiera, ese sábado.
Los disidentes estaban bajo advertencia de no salir de la casa.
Algunos fueron detenidos.
¿Será capaz Fidel Castro de lanzar otro éxodo en estos momentos?
Sí, precisamente es lo que busca desde hace tiempo: un caos
redentor que provoque el bloqueo naval y la intervención
americana para morir heroicamente en la guerra ansiada, David
contra Goliat. Me comentaba el otro día un sacerdote que los dos
grandes odios de Fidel son sus dos grandes amores: Estados
Unidos y la Iglesia Católica. Yo añadiría un tercer odio: el
pueblo cubano. Nuestro "redentor" llamó Judas a los deportistas
que se asilaron en estos días. Sugiero investigar las incesantes
referencias mesiánicas que aparecen en el discurso de Fidel
Castro, y su pensamiento desviado del pensamiento de Ignacio de
Loyola. Hace poco citó con una sonrisa cínica al padre de los
jesuitas diciendo que "en momentos de desolación, Ignacio
aconseja no tomar grandes decisiones"; el periodista le
preguntaba si planeaba realizar cambios en la política cubana.
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