Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, febrero de 2008

80 Años de la Acción Católica Cubana

Germán J. Miret

Se puede decir así porque los ex-miembros de la Acción Católica Cubana, nunca han dejado de hacer apostolado, tanto los que quedaron en Cuba simbolizando “el resto de Israel”, como los que salieron al exilio.

A pesar de la avanzada edad de la mayoría, todavía hoy participan en distintas actividades en parroquias, movimientos u organizaciones de Iglesia. Los años de gloria fueron los 40 y 50 en una Cuba que ellos soñaban llegarían a conquistar para Cristo y lo hacían con entusiasmo propio de la juventud; con sentimientos triunfalistas porque el desenvolvimiento era veloz a pesar de los obstáculos; así lo proclamaban en su himno “Clarinada”, cuando desfilaban por las calles de ciudades y pueblos de Cuba portando banderas y antorchas cantando”: “conquistaremos para Dios a la cubana juventud con nuestros sones.”

Su inicio como Federación de la Juventud Católica Cubana, el 11 de Febrero de 1928, fue propiciado por (cito la memoria que se editó para celebrar las Bodas de Plata en 1953): “Los ataques de que fueron objeto la Iglesia y su clero, el dogma y la moral: los insultos blasfemos a la Santísima Virgen, proferidos en un Congreso Estudiantil que tuvo por escenario la Universidad de la Habana en 1927, y a los que opuso viril resistencia un núcleo de estudiantes católicos, en su mayoría ex-alumnos de los Colegios Católicos, hizo palpable la urgencia de abandonar la actitud pasiva del catolicismo cubano y adoptar otra más combativa.”

La Acción Católica Cubana cesó oficialmente en Cuba en 1967, mientras que en el exilio, se re-fundó con “jóvenes” cargados de años pero aun llenos de idealismo, esperanzas y llenos de deseos de hacer apostolado, cualquier apostolado, con tal de trabajar por Cristo y para Cristo. El lema Piedad, Estudio y Acción, sigue siendo inspiración para guiar sus vidas.

La ACC, fundada por “ese cubano nacido en Francia” el H. Victorino (De La Salle) y un grupo de jóvenes entusiastas fue semillero de cristianismo y de vocaciones sacerdotales y religiosas desde su inicio. Son varios los obispos cubanos que iniciaron su peregrinar por los caminos del Señor, en un “grupo” de Acción Católica. La ACC rompió con lo que en aquellos años se conocía como “respeto humano” en los hombres (no querer ser vistos en las iglesias, “porque eso era para mujeres”).

La Acción Católica Cubana comenzó a dar frutos desde el principio, sin embargo, lo que se llamó “la especialización” llegada a finales de los 40 y en los 50, con los grupos obreros (JOC), los parroquiales (JAC), los estudiantiles (JEC) y los universitarios (JUC), logró grandes avances. No había límite al potencial que se podía alcanzar, toda Cuba se iba beneficiando de esas huestes juveniles que iban llegando a todos partes. Pero, de pronto, las fuerzas del mal se apoderaron de la Cuba creyente y dichosa que se estaba forjando y pararon en seco esos avances, no sin grandes ejemplos de sacrificios por Dios y por la Patria.

En estos dias en que celebra el octagésimo aniversario de su fundación, los antiguos Federados y Federadas, celebraremos con alegría y tal vez con nostalgia, pero con esperanza en la patria futura, donde la Estrella y la Cruz volverán a ondear en una misma bandera.

Subdirector de la revista Ideal