Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, enero de
2008
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La postura de Vida Humana Internacional
sobre el aborto
Aunque Human Life International siempre ha combatido la
mentalidad "promuerte" en todas sus formas, desde la eutanasia
hasta la educación sexual, el aborto sigue siendo el punto focal
de su batalla. Mantenemos una posición de solidaridad con la
Iglesia Católica, que en su Catecismo expresa: "La vida humana
debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el
momento de la concepción. Desde el primer momento de su
existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de
persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser
inocente a la vida." (2270)
La Declaración de Independencia de Estados Unidos reconoce
derechos inalienables como el derecho a la vida, a la libertad y
a la consecución de la felicidad. Sin duda, los dos últimos
derechos carecen de significado si no se respeta el primero. El
derecho a la vida es el más fundamental de los derechos de la
persona humana. Violarlo, destruir una vida, matar a un ser
humano de cualquier edad o en cualquier etapa de su desarrollo
رya
se encuentre dentro del seno materno o fuera de élر
es un crimen contra Dios y la humanidad.
¿Cuándo comienza la vida humana? ¿En qué momento verdaderamente
se convierte el pequeño organismo que se desarrolla dentro del
seno materno en un ser humano? En el momento de la concepción o
fecundación están presentes todos los elementos necesarios de la
creación de un nuevo ser humano. Al unirse los cromosomas del
padre y de la madre, forman una persona humana absolutamente
única, que nunca se repetirá. En ese momento comienza la vida.
Desde ese instante toda formación futura de la persona es
totalmente una cuestión de desarrollo, crecimiento y maduración.
Desde el momento de la concepción el ser humano crece hasta que
llega al final de la vida.
Cada ser humano recibe 23 cromosomas de cada uno de sus
progenitores. Una vez que tiene lugar la fecundación, tanto el
óvulo como el espermatozoide dejan de existir. Se ha creado un
nuevo ser, que en esta etapa es un organismo viviente que sólo
pesa 15 diezmillonésimas de gramo. Mientras crece dentro del
seno materno, este ser se desarrolla separadamente de la madre,
y tiene su propia sangre. La vida del hijo es distinta de la de
la madre, una vida separada e individual.
Las principales religiones del mundo condenan el aborto: por
ejemplo, tenemos el mandamiento judeo-cristiano "No matarás". El
aborto viola el Juramento Hipocrático de los médicos y la
Declaración de Ginebra en la que se expresa que el médico tendrá
el mayor respeto por la vida humana desde el momento de la
concepción.
El aborto no cura ninguna enfermedad. Si la madre desea al niño,
el médico le brindará toda la asistencia necesaria para superar
cualquier complicación que se conozca. Una consecuencia de la
actual epidemia de abortos
رen
este momento de más de 1,5 millones de abortos quirúrgicos al
añoر
es que ha prácticamente eliminado los servicios de adopción.
Además de matar al niño, el aborto puede poner en peligro la
salud y la vida de la madre. La sociedad sufre cuando se permite
que unos maten a otros por conveniencia. Y la diseminación de la
práctica del aborto nos acerca cada vez más al día en que no se
cuente con suficientes trabajadores sociales que puedan brindar
apoyo a los ancianos, lo que debilitará los servicios sociales y
consecuentemente ejercerá presión para que se practique la
eutanasia.
El aborto es la guerra más violenta de todos los tiempos. Nunca
en la historia de la humanidad ha tenido lugar tanta muerte
violenta en el mundo. Debido a las bajas tasas de nacimientos,
la población occidental está disminuyendo. Es necesario contener
esta tendencia catastrófica mediante la oración, la educación y
la protesta pacífica. |