Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, enero de
2008
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Para elegir ser libre
Oswaldo Payá
Desde hace muchos años hemos impulsado cambios en las leyes para
que se respeten los derechos ciudadanos. Especialmente hemos
insistido en una nueva ley electoral, porque es clave para que
el pueblo pueda ejercer su soberanía, propósito principal del
Proyecto Varela. La ley electoral actual y las violaciones
sistemáticas a la libertad de expresión y asociación
obstaculizan los derechos a elegir y ser elegidos de los
ciudadanos cubanos. Pueden encontrar el Proyecto Varela en
www.oswaldopaya.org.
Partimos de la propia Ley Electoral o Ley No. 72.
La nominación:
Sólo las Comisiones
de Candidaturas, que están integradas por organizaciones
incondicionales al Gobierno y cuyos dirigentes nacionales, son
también, casi todos, dirigentes del Partido Comunista, pueden
hacer propuestas de candidatos a Diputados. Las asambleas
municipales del Poder Popular que son órganos de Gobierno, son
las que nominan finalmente a los candidatos. Entonces se viola
el derecho establecido en el artículo 133 de la Constitución que
dice que "tienen derecho a ser elegidos los ciudadanos cubanos
hombres o mujeres que se hallen en el pleno goce de sus derechos
políticos."Entonces, ya no son los ciudadanos cubanos los que
pueden ser elegidos, sino sólo los que designen esas Comisiones
de Candidatura. Aunque quizás en esto sean coherentes, porque en
la práctica ningún ciudadano cubano tiene derechos políticos. Es
decir, nominan órganos de gobierno y proponen sus organizaciones
a fines y no los ciudadanos ni el pueblo como tales.
La votación:
Tampoco es elección, porque según la Ley 72 se nomina un
candidato único por cada asiento de Diputado.
Entonces si en una circunscripción los ciudadanos eligieran su
diputado correspondiente, tendría que aparecer en la boleta un
solo nombre, por que los candidatos son únicos. Por eso, creo,
es que se establece el voto unido, para que en la boleta
aparezcan los nombres de varios candidatos, con la imagen de
variedad, pero siguen siendo el mismo numero de candidatos que
de diputados a elegir. El ciudadano puede votar por uno, por
todos o por algunos, pero si no quiere a ninguno de los
candidatos únicos, su voto no vale. Su voto solo vale si es
positivo. El elector no puede elegir su diputado entre varios
candidatos, ni puede rechazar todos los candidatos porque no
existe una casilla para decir no. Por lo tanto no es elección,
pero ni siquiera es consulta para que los electores puedan
rechazar o aceptar a todos los candidatos únicos.
En mi opinión:
En el plano lógico es una verdadera tomadura de pelo.
En el plano legal es una violación de la Constitución.
En el plano político una grave violación de la soberanía
popular.
En el plano ético y humano es un daño a la dignidad de las
personas y al derecho de nuestro pueblo a definir su vida y su
futuro.
Si alguien antes de votar quiere consultar la Ley Electoral
quizás la encuentren y quizás encuentre algún ejemplar de la
Constitución, donde leería en el artículo 71: "La Asamblea
Nacional del Poder Popular se compone de diputados elegidos por
el voto libre, directo y secreto de los electores, en la
proporción y según el procedimiento que determina la Ley."
En mi opinión, repito, los que hicieron la ley determinaron un
procedimiento que viola la Constitución porque no permite que
los diputados sean elegidos, ni que sean elegidos por voto
directo. Perohay algo más grave de parte de las autoridades y de
los que ejercen poder por encima de la ley. Si tantas personas
han recibido "visitas" o señalamientos por no haber votado, si
ha habido en estos días "comisiones" que visitan casa por casa
para decirle a los ciudadanos que voten en la casilla del voto
unido y también en mucho casos para preguntarle si van a votar,
entonces el voto tampoco es libre. Es como si quisieran violar
el alma de las personas, imponiéndoles lo que quizás muchos no
quieren hacer. No es nuevo este mecanismo de intimidación, y
aunque la ley fuera inmejorable, la cultura del miedo instalada
con todos los mecanismos represivos y opresivos en función de
las farsas electorales es una penosa tradición no popular.
Nunca antes se había realizado una campaña electoral tan intensa
y desproporcionada y al mismo tiempo tan desleal. Se utiliza
todos los medios de difusión que paga el pueblo para promover
una votación que definitivamente no es una elección. Un
verdadero `marketing' con artistas, deportistas y un desfile de
todo lo que les parece popular para condicionar a los electores.
A los mismos electores a los que no se les permite escuchar otra
opinión, como no se les permite decidir por otra alternativa,
como no se les permite elegir. Al parecer los que deciden sólo
confían en los ciudadanos si estos no tienen la posibilidad de
decidir libremente, pues los electores que apoyan este gobierno
ni siquiera pueden elegir entre varios candidatos a los que
crean que representarían mejor la continuidad y eficacia de este
sistema. Les ofrecen candidatos únicos sin alternativas.
Los Diputados de la legislatura que termina recibieron la
iniciativa de ley del Proyecto Varela, apoyada por más de 25,000
electores. En esa petición se pide un Referendo y se propone una
nueva ley electoral, que sí permitiría a los ciudadanos nominar
y elegir a sus diputados y demás representantes a todos los
niveles. Muchos de los que impulsan el Proyecto Varela están
ahora en prisión injusta, por defender precisamente la soberanía
nacional y la soberanía popular, por defender los derechos de
los ciudadanos a elegir y a ser elegidos libre y
democraticamente. Nosotros no tenemos la facultad ni la
intención de decir a ningún cubano si debe votar o no, ni cómo
votar, pero sí la responsabilidad y la misión de llamar a los
cubanos, para que actúen libremente, es decir, movidos por su
propias consciencias, por el honor, por amor a la Patria, a la
libertad, a su prójimo y la dignidad de sus hijos, sin temor,
eso es liberación.
Oswaldo José Payá Sardinas
Director del Movimiento Cristiano Liberación
La Habana, 18 de Enero de 2008
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