Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, enero de
2008
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Dagoberto Valdés se dirige al
pueblo de Cuba a través del programa de radio "Palabra"
Transcipción de sus palabras del
4
y 7
de enero de 2008
Alocución de Dagoberto Valdés, ex director de la revista Vitral
y del Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de
Pinar del Río; autor de Libertad y responsabilidad. Desafíos y
proyectos, y quien acaba de recibir el 20 de diciembre el premio
Tolerancia Plus, otorgado por un grupo de la sociedad civil en
Cuba. A partir de este programa Dagoberto Valdés se incorpora
como participante habitual en el programa Palabra, que se
transmite dos veces a la semana, los lunes y los viernes a las 9
p.m. por la banda de 49 metros a través de Radio República, la
voz del Directorio Democrático Cubano. Cada programa es único y
dura 30 minutos.
A continuación, la trancripción del primer programa de Dagoberto
Valdés dirigiéndose al pueblo de Cuba:
Feliz año para todos los oyentes. Gracias por la invitación a
participar en este programa Palabra, que quiere precisamente
enviar un mensaje de fe y esperanza cristianas a todos los
cubanos. Dios quiera que sea un año nuevo de verdad para los
cubanos de aquí y de la diáspora. En estos días de Navidad y Año
Nuevo, nuestro equipo de trabajo ha hecho una lectura
paradigmática de Isaías en su capítulo 9. Ya conoces que es la
lectura que se hace en cada Misa del Gallo del 24 de diciembre:
“El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz,
a los que habitaban en tierras de sombras una luz les ha
brillado.
Ha multiplicado su alegría como se regocijan al repartirse un
botín
Ha roto el yugo que pesaba sobre ellos,
la vara que castigaba sus espaldas,
el bastón opresor que los hería,
y he aquí que todo calzado de guerra,
todo manto empapado de sangre
está siendo quemado y devorado por el fuego,
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado
Sobre sus hombros descansa el único poder y su nombre es
Consejero prudente, Dios fuerte,
Padre eterno, Príncipe de la Paz.
Dilatará su soberanía en medio de una paz sin límites,
Y asentará y afianzará su reino, el reino de David,
sobre el derecho y la justicia desde ahora y por siempre”.
Esta lectura del profeta Isaías, que vivió algunos siglos antes
de Jesucristo, anuncia el nacimiento de Cristo, pero también
anuncia para nuestro pueblo cubano el nacimiento de un año nuevo
de oportunidades, de desafíos y también de unas esperanzas
nuevas. Y sobre este tema precisamente quisiera hablar en estos
dos programas.
Yo quisiera detenerme solo en el versículo 6 –porque es de una
riqueza increíble esta lectura– y puede ser un programa de vida
para todos los cristianos y en realidad para todos los cubanos.
Dice este versículo: “Dilatará su soberanía en una paz sin
límites y asentará y afianzará su reino sobre el derecho y la
justicia”.
Este versículo 6 tiene un aplicación profética y paradigmática
en el sentido de que puede servir de proyecto de vida para este
año 2008 que vamos a enfrentar todos los cubanos, cada cual
desde su diversidad, desde sus ideales, pero que es en una hora
crucial para nuestra historia patria. Y quiero destacar este
versículo porque se trata precisamente de que el 2008 debe ser
para todos los cubanos un momentos de oportunidad para “dilatar
la soberanía”, entendiendo soberanía no solamente de las
fronteras nacionales, que hay que defender como siempre y no
encerrados en nacionalismos trasnochados, pero sí con mucho
cuidado, porque, como decía el Padre Varela, que Cuba sea tan
isla en lo político como en lo geográfico, porque últimamente
algunas voces que no están en sintonía con la trayectoria
histórica, con el hilo conductor de nuestra nacionalidad, han
hablado de ceder soberanía y de crear una confederación con
otros países.
Precisamente si algo ha unido a todos los cubanos de todos los
tiempos y de todas las ideologías es la defensa de la soberanía
y de la independencia de nuestra patria. Que como decía el Padre
Varela, no tiene que esperar nada ni de España ni de Colombia,
en aquel tiempo, y ahora yo diría no debe de esperar ni
depender, debe buscar la independencia con relación de todos los
demás pueblos de la tierra.
Y eso no tiene nada que ver –la defensa de la soberanía– con la
integración que todos deseamos en un continente donde todos
seamos hermanos, donde colaboremos, donde haya planes de
cooperación. La integración es una cosa y ceder la soberanía es
otra.
Debemos rescatar todo lo que desde el Padre Varela, fundador de
nuestra nacionalidad hasta los últimos que lucharon contra la
dictadura de Batista, todos hemos coincidido a lo largo de los
siglos, en que la soberanía, la bandera, la independencia, la
propia identidad de un pueblo hay que salvaguardarlas por encima
de todo y eso nos une, principalmente a todos los cubanos.
Porque nos une la fe –para los que somos creyentes–, pero para
los que no son creyentes nos une el amor a Cuba, ese amor
entrañable a nuestra patria.
Es más, te llegaría a decir, como muchas veces lo enseñamos en
el Centro Cívico, que la integración regional o global no es
posible desfigurando las nacionalidades, perdiendo las culturas
propias, cediendo soberanías esenciales, la de los pueblos, la
de los ciudadanos. Todo lo contrario, para ser una verdadera
integración consciente, libre es necesario afianzar la
soberanía, dilatarla y llevarla a cada uno de los cubanos. Ese
un desafío y un deseo para el 2008.
Y digo de dilatar porque es providencialmente la traducción de
la Biblia que tengo en las manos, que por cierto es la Biblia
que nos entregó el Papa a unos 20 laicos en aquella eucaristía
memorable en la plaza José Martí. Ese dilatar la soberanía me
gusta mucho, me ha impresionado mucho esta versión, esta
traducción de la Biblia porque pienso que da por sentado que la
soberanía es algo innato a la persona humana, algo innato a los
pueblos. Algo que Dios nos ha dado y que es insoslayable,
inalienable, algo que nadie nos puede quitar, por eso no se
habla de “dar” soberanía, porque la soberanía viene dada por
Dios a cada uno de nosotros, a cada nación, a cada pueblo.
Entonces dilatar significa hacer conciencia de ese don de Dios
de que somos soberanos, lo que decía el papa Juan Pablo II en
Cuba, protagonistas de nuestra propia historia personal y
nacional. Por eso ese dilatar la soberanía es hacerla más
consciente, ejercerla, pero nunca cederla, porque cederíamos lo
que es más esencial a cada hombre, a cada persona a cada pueblo,
que es la libertad personal. Soberanía es el ejercicio de la
libertad y la libertad es lo que más nos asemeja a Dios, nuestro
Creador, que nos hizo a su imagen y semejanza.
Otra cosa del 2008 es que se abre, se está abriendo desde todo
el 2007 un tiempo, una hora, un año de oportunidades para toda
Cuba. Quisiera insistir en eso porque, un día, cuando pasen los
años y esta historia, vamos a mirar hacia detrás y decir
caramba, desaprovechamos aquellas oportunidades que se abrieron
para todos. Es una hora de oportunidades para el gobierno cubano
actual, es una hora de oportunidades para la sociedad civil:
opositores, disidentes, personas independientes, grupos,
iglesias, logias y también es una hora de oportunidades para
cada ciudadano cubano viva donde viva y piense como que piense.
Un día, para los que creemos, el Señor nos pedirá cuentas de
cómo aprovechamos, de cómo utilizamos este tiempo de
oportunidades, y creo que esto es una responsabilidad cívica muy
grande, y quisiera verdaderamente aprovechar este primer
programa Palabra, que tú y esa emisora nos dan a todos los
cubanos, para hacer un llamado a la conciencia de mis
compatriotas de que estamos viviendo un momento muy especial,
muy difícil, muy crucial. Y que las oportunidades son como los
trenes en la vida, pasan a una hora, se pueden atrasar un poco,
pueden adelantarse, casi nunca, pero una vez que pasa, pasa. Y
quedará siempre la amargura y la responsabilidad de no haber
utilizado el tiempo de gracia y de salvación para nuestro pueblo
que Dios nos está dando.
Una primera oportunidad que nos pone esta hora de la historia a
los cubanos de a pie, que no compartimos el gobierno, el poder,
es precisamente tomar conciencia, en la soledad de esa
conciencia, del alma de cada ciudadano que ese poder
gubernamental no está ahí si no es porque nosotros los
ciudadanos le hemos cedido una parte de nuestra soberanía, hemos
cedido una parte del poder que Dios nos ha dado, del poder que
la patria nos ha reconocido, porque por eso somos ciudadanos, no
súbditos.
Otro de los artículos que yo escribí en Vitral decía que
Cuba en esta hora necesita ciudadanos, no súbditos. Tomar
conciencia de que uno es protagonista de su historia y de que en
el ámbito donde se desarrolla: en su familia, en su trabajo, en
la calle, en el estudio, en la iglesia, debe ejercer los
derechos y los deberes que Dios nos ha dado de manera soberana,
esa es una primera cosa que nadie nos impide hacer, porque la
prueba es que tú lo estás haciendo, y yo lo estoy haciendo, cada
cual desde nuestra vocación, desde el lugar donde Dios nos
plantó y otros muchos cubanos lo están haciendo, de manera que
eso es concretamente algo que podemos hacer todos.
Es decirnos: Yo soy cubano, tengo mi derecho dado por Dios,
tengo unos deberes cívicos que también pueden son oportunidades
para servir a mi patria y tengo que optar. Tengo que aprender a
decidir, tengo que aprender a usar mi libertad personal, y para
eso hace falta formación cívica, formación ética, ciudadana, y
eso es algo que los cubanos no debemos dejar pasar, no debemos
dejar pasar el tren, la oportunidad.
Pero mientras llega la formación, puedo decir: a partir de este
año 2008 como ciudadano, no voy a ceder ninguno de los derechos
que Dios me ha dado y lo haré con paz, con serenidad, con
respeto, con tolerancia. Pero voy a empezar a partir de hoy a no
mentir, a no tener doble cara, a no simular y a tratar de
expresar libremente lo que pienso y lo que quiero para Cuba.
Palabra, lunes, 7 de enero de 2008.
Todavía estamos en ambiente de Navidad, ayer fue el Día de
Reyes, que siempre es una fiesta de ilusión para los niños y
también para los adultos, es parte de una tradición cristiana y
cubana que debemos recuperar. También recuerdo que en la cultura
cubana era el Día de Reyes el único día en que los esclavos
podía sacar sus cabildos, podían expresar públicamente su manera
de creer, su manera de pensar. Ojalá que ese sea el regalo que
los Reyes Magos traigan para toda Cuba en este año 2008, que
como te decía en el otro programa creo que es un año de
oportunidades.
Hablábamos en el anterior programa de la oportunidad que tenemos
todos los ciudadanos cubanos de la diáspora y de la isla de
ejercer a esta hora la soberanía en cada uno de los ámbitos y
pienso que debíamos seguir en esa línea de la soberanía desde
abajo, desde los ciudadanos, también diciendo que no se debería
restringir esa soberanía de este 2008 a una individual, aislada
de cada ciudadanos. Eso es muy importante, porque va creando
opinión pública, espacio de debate, pero eso hay que combinarlo
con espacios comunes, es decir, aquel tejido de la sociedad
civil que se va articulando como un entramado, conjunto de
grupos naturales, de amigos, grupos culturales, profesionales,
estudiantes universitarios, bibliotecas independientes, Damas de
Blanco, iglesias, logias, grupos de artistas y también los
grupos que tienen la vocación para la política, es decir la
oposición política partidista, todos ellos van conformando ese
tejido de la sociedad civil. Precisamente uno de los desafíos
para el futuro de Cuba y no sólo para este año, porque en un año
no se puede reconstruir ese tejido que fue deshilvanado
sistemáticamente por el totalitarismo durante medio siglo, es
comenzar o continuar esa reconstrucción poco a poco, hilo a
hilo, hebra a hebra, del tejido de la sociedad civil. Es una
hora de oportunidades para todos esos grupos, porque si es
verdad que los ciudadanos deben ejercer esa soberanía
individualmente, también estos grupos son escuelas de
democracia, espacios de participación, donde uno puede ejercitar
el relacionarse con los demás, la tolerancia, respetar la
opinión ajena, el buscar la convivencia. Yo creo que es la hora
de combinar libertad personal con convivencia ciudadana.
Para nosotros los cristianos, pues tú sabes bien que la Doctrina
Social de la Iglesia no defiende una libertad individualista,
que una especie de liberalismo sin límites, la libertad personal
tiene un límite en el derecho de los demás a también ejercer la
libertad y a convivir como hermanos en una sociedad fraterna y
justa. De manera que ese es un desafío para la sociedad civil.
Ahora me refiero a la hora de oportunidades del gobierno. Se
está dando un debate en la población que se ha abierto desde
arriba, desde el partido comunista, desde el poder y como quiera
que sea, es una prueba fehaciente de que aún cuando sea una
anomalía el tener que dar permiso para expresarse, cuando los
ciudadanos sencillos de los que hablábamos le dan un espacio
para expresarse, lo hacen y lo hacen con mucho respeto, con
mucha paz y espíritu constructivo. El pueblo ha demostrado que
lo que falta son espacios de libertad de expresión, porque
cuando se da el permiso funciona y han sido millones de
personas, según ha reconocido el vicepresidente, las que se
refieren a los problemas asociados a deficiencias y errores de
instituciones, de personas, y este proceso ha sido como una
prueba de fe y de confianza que debemos tener en que la gente es
capaz de vivir en democracia, es capaz de vivir en libertad y a
pesar de los pesares y de los 50 años de restricciones, cuando
existe el espacio el ciudadano no es súbdito.
La voluntad política estuvo para abrir este debate. Yo lo que
desearía –y es una de las oportunidades con relación al
gobierno– es que ese debate, que ha sido un momento puntual en
nuestra historia, se convierta en la normalidad de la
convivencia en nuestra sociedad, es decir, eso que ha tenido que
ser un permiso, un programa, etcétera, se convierta en la forma
cotidiana, normal, lógica, pacífica en la que convivamos todos
los cubanos, y esa es la oportunidad que tiene el gobierno:
hacer de esta experiencia aislada una actitud sistemática más
participativa. De hecho, te tenía aquí la cita del discurso del
vicepresidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional del Poder
Popular que dice lo siguiente, y me parece muy interesante:
“Este proceso ratifica algo fundamental, quien ocupa un cargo de
dirección debe saber escuchar y crear el ambiente propicio para
que los demás se expresen con absoluta libertad. Es algo que
debe incorporarse de manera definitiva al estilo de trabajo de
cada dirigente junto a la orientación, la crítica y o la medida
disciplinaria oportuna”. Bueno, estas son palabras textuales del
vicepresidente de Cuba. Hay dos cosas aquí que yo quiero
destacar, y que me parece que dicho en sus propias palabras en
un momento de la Asamblea Nacional del Poder Popular, dice “cada
quien ocupa un cargo de dirección debe saber escuchar y crear el
ambiente propicio para que los demás se expresen con absoluta
libertad”.
Ante este párrafo a mí se me ocurren dos cosas, primero que,
efectivamente, es hora de oportunidad, porque por lo menos se
dice. Otro pensamiento es que uno pudiera ante estas palabras
tomar dos actitudes. Una: decir me cierro, esto es palabras sin
realización en el futuro y se acabó. Y otra actitud es decir,
tomo estas palabras del vicepresidente de Cuba y digo, pues eso
es precisamente lo que quieren los ciudadanos, la oposición y la
sociedad civil, que podamos expresarnos con absoluta libertad y
que esto se convierta de manera definitiva en un estilo de
trabajo, y entonces uno utiliza las mismas palabras del
gobernante cubano para decir bueno, pues hagámoslo y hagámoslo
con la participación de todos.
Yo quisiera decirte por mi fe cristiana y por lo que quiero para
el futuro de Cuba que desearía vehementemente que estas palabras
lleguen a ser realidad cotidiana, estilo de trabajo, tal como lo
ha expresado Raúl Castro.
La oposición, la sociedad civil, esos grupos de los que te
estaba hablando tienen otro desafío, otra oportunidad en este
año 2008: toman estas palabras del gobierno y actúan en
consecuencia o a priori desconfían de las palabras y no actúan.
Es un riesgo, pero te estoy planteando todas las alternativas,
porque tomando en cuenta esto que está publicado en Granma
del 29 de diciembre del 2007 en la página 3, con un titular
grande que dice: “Y a trabajar duro”.
La oposición en Cuba tiene una larga tradición de resistencia,
de lucha, de sacrificio, de coherencia, estoy hablando de
aquellas personas que aman a Cuba aquí y allá. Es la hora de no
esperar con los brazos cruzando, no seguir distrayéndonos en
divisiones, en protagonismos exacerbados, deteniéndonos en los
detalles, porque después habrá tiempo para la diversidad, si no
ahora; aprender a que no hay paso hacia un cambio que sea con
corcoveos, con conflictos con para atrás y para adelante, con
palabras y hechos. Eso a mí me recuerda el paso de mis hijos de
la adolescencia a la madurez, a la juventud. El pueblo cubano y
nosotros todos estamos pasando en este momento de la
adolescencia, del infantilismo, de la puerilidad que da el
paternalismo totalitario que nos convierte a todos un poco en
hijos que esperamos como en la cultura del pichón con la boca
abierta, que nos pongan todo en el nido, pasar de esa actitud un
poco adolescente a una madurez cívica mayor. Todos, no me estoy
refiriendo sólo a la sociedad civil y a cada ciudadano, y al
propio gobierno, y creo que eso es una oportunidad en este 2008.
El desafío general para los cubanos en el 2008 es pasar de una
sociedad civil todavía en proceso, todavía bastante deshilachada
a una sociedad civil más coherente, más compacta.
Quiero mencionar otro párrafo de esta misma intervención [de
Raúl Castro en la Asamblea Nacional del Poder Popular] que me ha
llamado también muchísimo la atención: “Coincidimos con quienes
han alertado en este debate público sobre el exceso de
prohibiciones y medidas legales que hacen más daños que
beneficios. La mayoría pudiéramos decir [de esas prohibiciones y
medidas legales] que fueron correctas y justas en su momento,
pero que no pocas de ellas han sido superadas por la vida. Y
detrás de cada prohibición incorrecta búsquese un buen número de
ilegalidades”. Bueno, yo quiero suscribir también este párrafo,
porque yo también estoy de acuerdo con eso, de que hay exceso
de prohibiciones y medidas legales que hacen más daños que
beneficios al pueblo cubano.
Y quiero decir que si esas prohibiciones y medidas legales en un
tiempo fueron justas, dice claramente que han sido superadas por
la vida, y la vida es la vida de cada cubano y cada cubano tiene
que seguir demostrando que la vida supera la legalidad, las
prohibiciones y los totalitarismos y todo.
Viendo la transición española y de otros países, me parece que
hay que tener un grado mínimo de confianza en que de alguna
manera los cambios también se hacen con la participación de los
gobiernos, de las instituciones y eso supone un riesgo, un
tanteo, un confiar, que debemos aprender los cubanos.
Deseo a mis compatriotas de allá y de aquí un año lleno de
serenidad para poder ver los signos de los tiempos. Segundo,
deseo para todos y para mí mismo una nueva dosis de confianza
entre todos los cubanos y tercero no quisiera que se
interpretaran estas palabras de confianza como ingenuidad
política, no se trata de ingenuidad, sabemos la historia de
estos 50 años y no la negamos para todos lo que hemos sufrido,
yo soy uno de ellos. Pero ha llegado el momento de dar una
oportunidad al cambio, una oportunidad que después, la historia,
el futuro, los años por venir demostrarán si esto que hemos
leído son sólo palabras o se va a llevar a cabo con la libertad
y la responsabilidad de todos los cubanos, sin excluir a nadie
que piense diferente. Feliz 2008, y yo coincido en que será un
año de trabajo, de reflexión y de muchos cambios para Cuba. |