Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, enero de
2008
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Coloquio de los fetos
Dora Amador
–¿Que ruido es ése? ¿Quién anda ahí?
–Es
tu madre que te quiere destrozar. No la llames, no te quiere, te
va a expulsar de su vientre. Pero tranquilo, pequeño. Todo
pasará pronto. Por favor, no te espantes. Estás haciendo tu
entrada al mundo de los fetos abortados. Es un mundo muy
poblado, y debo adelantarte, privilegiado
–¡Oh!
¡Qué
dolor! Me están haciendo pedazos con una cucharita.
¡Ah!
¡Para
qué me concibieron! ¿Para esto?
–No
huyas más de la espátula ni sufras inútilmente cuestionándote
cosas sobre los humanos. Ellos son más infelices que tu, créeme.
Ellos nacen y mueren. Y en ese corto trayecto que atraviesan
entre una y otra, lo que predomina siempre son los errores que
cometen, sus lamentos interminables y una que otra chispa de lo
que llaman dicha. Tú en cambio, no conocerás esas zozobras. De
la concepción y la gestación pasas a la eternidad. En nosotros
queda abolida la diferencia entre muerte y vida, porque nunca
nacimos, y por tanto, nunca morimos. No fuimos alumbrados, pero
la luz será siempre nuestro natural ámbito.
–Ha
cesado el dolor. Pero siento que sigo siendo. Soy, existo. Sé
perfectamente cuándo fui concebido. En ese instante, el eco
distante de una gran explosión se repitió en mi, a partir de ese
momento empecé a ser. Ahora solo queda mi corazón allá, que se
niega a dejar de latir en aquel vientre.
–Para ayudarte en tu trance te explicaré todo. Aunque debo
confesarte que me preocupa que todavía lata tu corazón. Ya
deberías haber hecho tu tránsito, porque todos tus trozos están
en la cubeta. Desde aquí veo al médico retirar los instrumentos
del lado de la que iba a ser tu madre, que se ve desfallecida
todavía con las piernas abiertas, y bastante sangre. Sin duda,
algo extraño ha sucedido. Supongo que más adelante bote tu
corazón. Lo que no me explico es cómo sigue palpitando. . . Te
han abortado utilizando un método muy antiguo y común, que es el
raspado. Dilatan el útero e introducen por la vagina
instrumentos afilados para ir raspándolo. Si todavía eres
embrión, sales como un coágulo grande. Si eres feto, como fue tu
caso, entonces te van arrancando a pedazos. También está la
succión que se realiza por medio de un tubo plástico con una
aspiradora en la punta, y te van aspirando, como basura. De nada
le sirve al feto moverse, huir, tratando de esconderse del
vacuum cleaner por todo el vientre. Siempre te traga. Hay
otros métodos, claro, como las pastillas que provocan el aborto
rápido, o inyectar el pecho del bebe para parar su corazón y
después tratar de inducir el parto. Si esto falla, dilatan más,
lo agarran con unas tenazas y empiezan a darle vueltas. La
cabeza quedará atrapada en la parte baja del útero. Le
introducen entonces un tubito por la cabeza para sacarle el
líquido y reducírsela, así sale fácil. Por supuesto, hay
millones de mujeres que tratan de abortar sin recurrir al médico
porque no tienen dinero, porque es ilegal o por ignorancia.
Toman todo tipo de brebaje, se duchan con cuanto líquido te
puedas imaginar, desde amoniaco hasta detergentes de lavar la
ropa. Si no, recurren a algo que creen más seguro: introducirse
instrumentos cortantes para sacarse el embrión o feto: se meten
agujas de tejer, alambres de percheros, objetos de vidrio,
muchas veces hasta se perforan ellas mismas el útero. Otras
veces se tiran de mesas, de sillas, dan brincos. Es preferible
dejarlos morir en la cubeta, como tantas veces sucede cuando el
muchacho sale vivo.
–Abominable, todo lo que me dices es abominable. ¿Están
conscientes los bien nacidos que lo sentimos todo?
–Muchos lo saben, pero no les importa. Otros tienen dudas, pero
tratan de limpiar su conciencia insistiendo en que no somos
personas, por tanto no es un crimen lo que cometen. En su
reducido mundo, dominado por una de las facultades que más
importante consideran y rige su mundo científico sin tener a
Dios en cuenta, la razón, alcanzan a ver muy poco. Además,
confrontan el grave problema del olvido.
–Sé
ya. Cuando se nace, todo se olvida. ¿Es por eso que andan tan
perdidos?
–No
podría decirte, tendría que haber nacido. Después de milenios
siguen igual. Aunque su ciencia los ha perdido aun más que
cuando danzaban alrededor del fuego. Insisten en buscar y
conocer solo su mundo exterior. Cuando son paridos, se oscurece
su memoria ancestral y milenaria, fuente de todos los símbolos
primordiales, herencia de la humanidad impresa en su
inconsciente colectivo.
–En
su olvido, ¿olvidan también que el alma no nace cuando nacen
ellos, sino mucho antes? ¿Qué el misterio se aloja en el embrión
desde que este empieza a flotar en el liquido amniótico?
–Parece que no pueden vivir sabiendo. No toleran el peso del
misterio.
–Entonces, ¿son inocentes, no tienen culpa de habernos abortado?
–No,
no son inocentes, eso es otra cosa que se pierde en la vida, la
inocencia. Es quizá lo más terrible de todo. Pero no debemos
juzgarlos. Nunca debemos juzgar a nadie. Cada ser humano es un
universo, y aunque cada paso que da "queda en la memoria del
tiempo", son victimas de sus circunstancias. Y la misericordia
de Dios es infinita. Muchas mujeres no saben lo que hacen cuando
deciden confusas y sufridas, abortar.
–Pero, ¿por que no evitan el embarazo?
–Tus
preguntas me indican que todavía no has entrado en este mundo.
¿Cómo anda tu corazón?
–Ya
va dejando de latir. Está al expulsarlo, pensará que era un
coágulo rezagado.
9 de julio de 1992 |