Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, diciembre de
2007
|
Qumrán y los
Rollos del Mar Muerto
Qumrán (en árabe: Khirbet Qumrán; su antiguo nombre se
desconoce) se encuentra en la costa noroeste del Mar Muerto,
algunos kilómetros al sur de Jericó. En una cueva en los
acantilados del Desierto de Judea al sur de Qumrán, beduinos
encontraron en 1947 los primeros Rollos del Mar Muerto. A raíz
de este descubrimiento, Qumrán fue excavada por el Padre
dominicano R. de Vaux en los años 1951-56. Quedó al descubierto
un complejo de edificios que cubren un área de 100 x 80 m. y
datan del período del Segundo Templo.
La ubicación del sitio y su diseño, los rollos hallados en las
cercanías y las simples vasijas de cerámica de los habitantes
son testimonio, en opinión de de Vaux, de un asentamiento de la
secta esenia. Sabemos además de la presencia de los esenios en
el Desierto de Judea y cerca del Mar Muerto por los escritos de
Plinio el Viejo (Historia Naturalis V, 17).
La opinión de que Qumrán era un centro esenio es refutada por
aquellos que suponen que el lugar fue una villa, una posada o
una fortaleza. Esta opinión no es apoyada por evidencias
arqueológicas y la mayoría de los estudiosos aceptan la
interpretación de de Vaux. Recientemente se encontró en Qumrán
un ostracón (tiesto inscrito) con varias líneas en escritura
hebrea. Es un contrato en el que un hombre llamado Honi dona sus
posesiones, incluido un edificio, un olivar y un huerto de
higueras, a un grupo llamado yajad (hebreo, juntos). Si esta
lectura es correcta, sirve de evidencia para identificar a la
secta que vivía en Qumrán, y el nombre por el cual los miembros
del grupo se designaban así mismos. Este término aparece en
otros manuscritos de los esenios.
QUMRAN
A fines del período del Primer Templo (siglos VIII - VII AEC) se
estableció el primer asentamiento en el lugar. Se hallaron
restos diversos de una pequeña granja fortificada o un fuerte
judío. El sitio fue identificado por algunos como Secaca, o la
Ciudad de la Sal, dos de las seis ciudades en el desierto
territorio de Judá. (Josué 15:61-62).
El asentamiento en Qumrán se renovó a fines del siglo II AEC,
probablemente durante el reinado del rey hasmoneo Juan Hircano
I, cuando la estructura existente fue restaurada y ampliada.
Entonces, a comienzos del siglo I AEC, durante el reinado de
Alejandro Janeo, una renovada construcción determinó el diseño
del lugar hasta su destrucción. Se construyó un acueducto desde
un risco encima de Wadi Qumrán, varios cientos de metros al este
del lugar. El agua de las inundaciones invernales era
recolectada en un embalse a los pies del risco y de ahí fluía en
el acueducto a Qumrán y llenaba las numerosas cisternas y
mikvaot (baños rituales). El abastecimiento de agua era esencial
para un asentamiento permanente en Qumrán, ya que las
temperaturas de verano son extremadamente altas en el lugar.
El plano de Qumrán es único, no se parece en nada a otros
asentamientos de la época con sus numerosos salones grandes, que
indudablemente servían para funciones públicas y su número
relativamente pequeño de barrios residenciales. La principal
entrada al asentamiento estaba en el norte, a los pies de la
torre de vigilancia. Las murallas de los edificios estaban
hechas de piedras juntadas de los pies del risco y revestidas
con un grueso estuco blanco grisáceo. Las ventanas y los
umbrales estaban construidos con piedras bien labradas y los
techos, como era común en ese período, eran de vigas de madera,
paja y estuco.
El edificio principal de Qumrán tenía varias habitaciones,
algunas obviamente de dos pisos de altura, dispuestas en torno a
un patio central. En el extremo noroeste había una torre de
vigilancia con murallas particularmente gruesas que se elevaba
por encima del resto del asentamiento. La torre servía como
punto de observación y advertencia y protegía al asentamiento
contra las invasiones de tribus del desierto. Una habitación con
bancos construidos a lo largo de sus paredes servía
probablemente como punto de reunión para los miembros de la
comunidad y probablemente como lugar para el estudio de la Torá
(Biblia). Otros edificios, al sur y al este de la estructura
principal, contenían largos salones, habitaciones y baños
rituales. Uno de los grandes salones era para reuniones y servía
como refectorio. En una bodega y en la cocina adyacente se
encontraron pilas de cientos de vasijas de cerámica y un gran
número de pequeñas fuentes para alimentos. En la parte
sudoriental del sitio se descubrió un taller en el que se
fabricaban las vasijas de cerámica para el uso de la comunidad.
El taller incluía una batea para la preparación de la greda, una
rueda de alfarería hecha de piedra y dos hornos redondos.
A lo largo de todo el sitio se encontró un gran número de
mikvaot (baños rituales). Excavadas en el suelo de marga,
estaban impermeabilizadas con un grueso estuco gris. La amplia
escalinata que conducía a su punto más bajo estaba a veces
separada en el medio por una baja pared (20 cm.de alto) que
separaba a los que descendían a la inmersión de quienes subían
después de haberse purificado. Los baños rituales eran
alimentados con agua del acueducto. Mikvaot similares a las de
Qumrán eran típicas en los edificios públicos y privados de
Jerusalem y de otros lugares durante el período del Segundo
Templo. La Mishná (Masejet Mikvaot) señala la importancia de la
inmersión en el agua para la purificación espiritual y enumera
los requisitos para tales baños rituales. Las mikvaot en Qumrán
estaban construidas de acuerdo con estos requisitos. Es
inusitada la gran cantidad de estas instalaciones en Qumrán y el
tamaño de algunas de ellas, en proporción al asentamiento. Estas
probablemente servían a los miembros de la comunidad para
inmersiones comunitarias, una parte central de sus rituales
diarios.
Un terremoto dañó seriamente los edificios y las mikvaot de
Qumrán en el año 31 AEC. Las excavaciones revelaron grietas en
las paredes y una gruesa capa de cenizas de un incendio desatado
en el lugar. El terremoto es mencionado por Josefo (Antigüedades
15, 121 y en adelante; Guerras I, 370 y siguientes).
El asentamiento en Qumrán fue abandonado inmediatamente después,
hasta comienzos del siglo I EC, cuando miembros de la comunidad
regresaron y se establecieron allí una vez más. Restauraron los
edificios antiguos y los usaron, con varias adiciones y
modificaciones. En el edificio principal había una gran
habitación en la que se encontraron restos de bancos o mesas
bajas hechos de barro y cubiertos con estuco por afuera, así
como pequeños tinteros de greda. De acuerdo con el excavador,
estos hallazgos indican que la habitación era un scriptorium,
donde los escribas del asentamiento copiaban las sagradas
escrituras y las leyes que regían a la comunidad.
Quizás sólo una docena de los líderes de la comunidad vivían
permanentemente en Qumrán. La mayoría de los miembros de la
secta, que probablemente alcanzaba un total de varios miles,
vivían en pueblos y ciudades. Una gran comunidad esenia vivía en
Jerusalem (de acuerdo con Flavio Josefo, el nombre de la puerta
en la muralla sur de Jerusalem, en el Monte Sión, se llamaba la
Puerta de los Esenios). Los miembros de la secta vivían por
algunos períodos de tiempo en el desierto cerca de Qumrán, y
durante las festividades y eventos comunitarios llegaban muchos
más y vivían en las cercanías en carpas, cabañas y cuevas. En un
estudio y excavaciones efectuados recientemente en las cuevas en
las laderas de marga al norte del lugar, se encontraron vasijas
de cerámica, lo que indicaría el uso de las cuevas para
propósitos de vivienda. Círculos de piedra en las cercanías
indican además la existencia de un campamento de tiendas.
Los edificios en Qumrán estaban encerrados en el este por una
pared de grandes piedras. Detrás de ellas, las terrazas de marga
se extendían por varios cientos de metros antes de terminar en
un acantilado. Sobre esta superficie de marga había un gran
cementerio con más de 1.000 tumbas, en hileras orientadas de
norte a sur. Unas pocas de ellas fueron excavadas, revelando
tumbas individuales muy simples, cavadas en la marga y cubiertas
con una pila de piedras. La mayoría de los sepultados eran
varones, aunque en el extremo del cementerio había también
tumbas de mujeres y niños.
El asentamiento en Qumrán fue destruido durante la Guerra Judía
contra Roma en el año 68 EC, y nunca fue repoblado.
LOS ROLLOS
DEL MAR MUERTO
Rollos y otros objetos del período del Segundo Templo fueron
encontrados en varias cuevas cerca de Qumrán, tanto en cuevas
naturales como en los duros acantilados de piedra caliza al
oeste del lugar y en cuevas excavadas en los acantilados de
marga junto a Qumrán. Cuando el ejército romano se acercaba, los
habitantes de Qumrán huyeron a las cuevas y ocultaron en ellas
sus documentos. El seco clima de la región del Mar Muerto
preservó dichos manuscritos, escritos en pergaminos, durante
2.000 años.
En la cueva No. 4, en el acantilado de marga al sur del sitio,
los excavadores encontraron apenas 15.000 pequeños fragmentos de
unos 600 manuscritos diferentes. Individuos en tiempos antiguos
o beduinos modernos pueden haber retirado rollos de esta cueva,
dejando solamente desechos. Esta cueva fue utilizada por los
esenios como guenizá, un lugar para guardar textos sagrados
deteriorados.
En las décadas de 1950 y 1960 fueron estudiadas y excavadas
muchas cuevas en los cañones del Desierto de Judea a lo largo
del Mar Muerto. Los documentos encontrados allí, y en las cuevas
alrededor de Qumrán, incluyen copias de todos los libros de la
Biblia (excepto el Rollo de Ester). El más famoso de ellos es el
rollo completo de Isaías, que fue escrito en algún momento entre
el siglo II AEC y la destrucción del lugar en el año 68 EC. Esta
fecha se confirmó recientemente por una examinación de
radiocarbono de una muestra del pergamino del rollo. Los libros
de la biblioteca de Qumrán son considerados las copias más
antiguas que existen de los libros de la Biblia. Tambien se
encontraron en las cuevas cerca de Qumrán escritos de la secta
esenia, cuyo centro espiritual estaba situado en ese lugar, 200
años antes de la destrucción de Jerusalem y del Templo.
Excavaciones en las cuevas de vivienda al norte de Qumrán fueron
conducidas bajo la dirección de H. Eshel de la Universidad de
Bar-Ilán y de M. Broshi del Museo Israel.
|