Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, diciembre de
2007
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Carta Juan Pablo II al Ministro general de la Orden Franciscana
sobre la Custodia de Tierra Santa
Al Rvdmo. P. Fr. Hermann Schalück, O.F.M., Ministro general de
la Orden de Frailes Menores.
En este período de Adviento, que nos introduce a la celebración
litúrgica del Misterio de la Encarnación de nuestro Señor
Jesucristo, me es grato dirigirle un saludo especial a Vd. y a
todos sus Hermanos, especialmente a aquellos que viven y
trabajan en la Tierra santificada por la presencia física del
Señor, recorrida por Él para anunciar el Evangelio del Reino y
teñida, finalmente, con la púrpura de su Sangre preciosa.
Se cumple, en efecto, precisamente en este año que toca ya a su
fin, el 650º aniversario de la Bula Gratias agimus, por la que
mi Predecesor el papa Clemente VI confió la custodia de los
Lugares que recuerdan los misterios de la Redención a los hijos
de San Francisco, que ya se encontraban allí desde los tiempos
de su Fundador y Padre.
Desde entonces los Franciscanos no han interrumpido su benéfica
presencia, a pesar de no pocas dificultades, empeñándose
generosamente por la conservación de las antiguas memorias, la
erección de nuevos Santuarios, la animación litúrgica y la
acogida de los peregrinos.
La obra de los Frailes Menores, sin embargo, no se ha limitado a
estos aspectos, aunque sean importantes. Conscientes de su
vocación primaria (1 R 16,5ss), se han prodigado en el servicio
de los hermanos, sosteniendo a los pobres y débiles, instruyendo
a los más jóvenes, acogiendo a los ancianos y a los enfermos,
por amor de Aquel que tanto nos amó (LM 9,1).
A la actividad pastoral han añadido la cultural, fundando
Centros de estudio de la Palabra de Dios y de divulgación de la
rica cultura del Oriente cristiano.
De este modo han profesado su fe y su esperanza (cf. 1 Pe
3,14-17) con un testimonio que ha llegado no pocas veces al
derramamiento de la sangre en el martirio o al sacrificio de la
vida en la asistencia a los afectados por epidemias.
Mis venerados Predecesores no han dejado de expresar un público
reconocimiento por esta obra providencial de animación
cristiana. Me complace recordar, en particular, la Carta Quinque
ante, con la que Pío XII, el 1 de julio de 1947 (cf. Acta
Ordinis Fratrum Minorum 67 (1947) 113-114), quiso expresar su
aliento al Ministro general, con motivo del VI Centenario de la
institución de la Custodia, y las afectuosas declaraciones de
Pablo VI que, a la vuelta de su peregrinación a los Santos
Lugares, testimonió «grata admiración a los beneméritos hijos de
San Francisco que a lo largo de siete siglos han desarrollado
con tanta abnegación el precioso y fecundo servicio de un fiel
apostolado» (Acta Custodiae Terrae Sanctae 9 (1964) 79).
Siguiendo sus pasos también yo quiero hacer llegar a los celosos
Frailes de la Custodia de Tierra Santa y a toda la Orden de los
Frailes Menores mi férvida exhortación a proseguir por el camino
abierto por sus Hermanos con la misma generosidad y dedicación
evangélica (cf. Mt 13,52), dando a la Iglesia un luminoso
ejemplo de fidelidad al encargo recibido y ofreciendo a los
fieles de estos lugares, y a cuantos a ellos se dirigen en
devota peregrinación, un testimonio de amor y adhesión a Cristo,
Redentor del hombre.
Al invitar a los
queridos Frailes Menores a perseverar en este noble y apreciado
servicio a la Iglesia y a las almas, invoco sobre ellos la
abundancia de las gracias y recompensas divinas, al tiempo que
imparto de corazón a Vd. y a la entera Familia de los Frailes
Menores la propiciatoria Bendición Apostólica.
Vaticano, 30 de noviembre de 1992, Fiesta de San Andrés Apóstol,
en el decimoquinto año de nuestro Pontificado.
[Selecciones de Franciscanismo, vol. XXII, n. 64 (1993) 3-4]
[L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del
5-III-93]
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