Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, diciembre de
2007
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La primera libertad: la de los hijos de Dios
Oswaldo Payá Sardiñas
Mensaje enviado por el presidente del Movimiento Cristiano
Liberación al Congreso “Católicos en la vida pública” celebrado
en Madrid en noviembre de 2007.
Nadie quiere que la iglesia sea perseguida, pero es un hecho que
aun esa iglesia es más libre que una iglesia que de alguna
manera se une o se somete al poder político. La iglesia cubana
no tiene esa experiencia de poder, gracias a Dios, desde hace
más de un siglo, más bien desde hace casi medio siglo ha sufrido
persecución, acoso, exclusiones, represión y hasta el presente,
la acción opresiva de control, injerencia e intimidación
sistemáticas, de los cuerpos represivos, el Partido Comunista y
el propio Gobierno.
El proceso de descristianización de la sociedad y la cultura, en
suma el intento de descristianización forzosa de la vida, no fue
un complemento o adición peculiar del régimen totalitario que se
instalaba en Cuba, sino una de sus componentes esenciales. Fue y
es, instrumento de vaciamiento espiritual de la persona, de
aniquilamiento moral, para sustituirla por la moral socialista
que a la larga resultó un vacío en muchos aspectos de la
conducta humana, que quedaron sin referente. La única moral
aceptada y también impuesta, consistió en decir y callar y en
hacer y dejar de hacer, de manera que la persona y su vida
fueran incondicionales al régimen y a su figura dirigente.
Resultado, un grave daño antropológico, por el intento por parte
del régimen de apropiación de todos los aspectos de la vida de
la sociedad y de la persona misma, al menos lo intentan todavía.
Se impuso el ateísmo marxista leninista en escuelas y programas
de estudio, se difamó de la iglesia y se tergiversó la historia,
se usó y aun se usa la burla y todo tipo de degradación de la
imagen de la iglesia, en los libros, periódicos, la radio, la
televisión y especialmente en la producción cinematográfica que
en el nuevo régimen renació con la misión ideológica prioritaria
y sistemática de atacar la iglesia, la religión y la
religiosidad de los cubanos. Seguir dando testimonio de fe
públicamente con todas las consecuencias de burla, exclusión,
envió a trabajos forzados, prisión bajo diversos pretextos,
martirio en algunos casos y vivir marcados como enemigos de la
revolución en todos los ámbitos de la sociedad. La iglesia y por
tanto sus laicos continuaron evangelizando y unidos en Cristo a
la Iglesia universal con un sentido de pertenencia radical. La
iglesia no se dividió, ni sirvió de instrumento al régimen, algo
que nunca le ha perdonado.
Toda esa descarga descristianizadora va acompañada de la
represión directa, que incluye desde el fichaje policiaco de
cada persona creyente practicante, hasta hostigamiento y
agresiones diversas contra laicos, sacerdotes y religiosas que
muestren inclinación a defender, promover o tan sólo acompañar a
los que está en desventaja por cualquier causa.
Tal como lo hace el fundamentalismo secular, el fundamentalismo
comunista crea las condiciones para el sometimiento total de las
personas y los pueblos, desarmándolos, o peor desalmándolos.
Decir que el régimen totalitario trata de apoderarse de la vida
de la sociedad en todas las dimensiones y de la persona misma,
no es una forma de hablar, es el rasgo más opresivo y
deshumanizante de este régimen.
Estamos entonces hermanos ante un problema religioso y un
desafío para los cristianos. Resuenan los tambores, se escuchan
las trompetas, que llaman a liberación.
La opción de luchar y trabajar pacíficamente por la liberación
integral, en nuestra situación opresiva es una opción por el
prójimo, desde la fe y por amor, es la lucha por la dignidad de
nuestros hermanos, de sus derechos es renovarse en la libertad
de los hijos de dios y proclamar ese don divino que es
inalienable.
Antes de nacer el Movimiento Cristiano Liberación, teníamos un
grupo de reflexión informal al que llamábamos "la Peña". Después
decidimos fundar, en 1986 un círculo más formal al que llamamos
"Peña Cristiana del Pensamiento Cubano", en la Parroquia del
Cerro, para reflexionar sobre la realidad cubana a la luz del
Evangelio y de la enseñanza social de la Iglesia. Había mucho
silencio, mucho miedo y muchas racionalizaciones en la sociedad
cubana y también en la iglesia. Nosotros editábamos una
publicación de una sola hoja llamada mimeografiada "Pueblo de
Dios". Quizás la primera publicación libre en Cuba desde que
llegara el comunismo. Hablábamos de la libertad religiosa como
algo que debe ejercerse sin permiso y denunciábamos la opresión
en todos los aspectos de la vida. No pretendíamos hacer
teología, simplemente decíamos: Jesús dice: que demos al Cesar
lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Pues resulta que
el Cesar quiere nuestras vidas, nuestra libertad, que son de
Dios, dones que nos da gratuitamente por lo que no se la vamos a
entregar al Cesar. Algunos pastores prohibieron que la Peña
siguiera funcionando y que repartiéramos la publicación "Pueblo
de Dios."
Decidimos fundar el Movimiento Cristiano Liberación, no bajo la
sombrilla, ni la identidad ni la responsabilidad de la Iglesia,
sino totalmente nuestra. Un movimiento cívico, no confesional,
no religioso ni para religioso, pero inspirado en el humanismo
cristiano y en el que pueden participar todos los que acepten
esos valores, practiquen o no una religión. Otra cosa no
desvinculada, es la espiritualidad que animó y anima a los que
fundamos este movimiento y a muchos de sus miembros católicos.
No puedo negar que esta opción en la vida política y social
también trajo para nosotros, exclusiones e incomprensiones en la
misma iglesia, aunque nunca tratamos de tener su apoyo
institucional y mucho menos ser brazo político de la Iglesia. En
primer lugar por fidelidad a la propia iglesia, que además no
debe tener, ni tiene, brazos políticos de ningún signo. En
segundo lugar por distinción de planos. Pero tampoco ha estado
ausente la solidaridad y el acompañamiento en la fe de algunos y
algunas, que en la iglesia siempre arriesgan más por los
perseguidos. La vida en la comunidad católica, es decir en esa
familia grande que se encuentra en la Eucaristía y comprarte
muchas vivencias comunes, que trabaja evangelizando en el
barrio, es imprescindible para la vida del laico cualquiera que
sea su vocación y su opción de servicio desde la fe en el mundo.
Si el laico no tiene pertenencia viva a la comunidad a que me
refiero, no se sentirá "enviado" para su misión en el mundo, ni
fuerte para ser coherente con la fe en todos los aspectos de su
vida y corre el riesgo de desconectarse de su fuente.
Un comportamiento verdaderamente épico tienen todos los
prisioneros políticos cubanos con su coraje y consistencia
moral. El testimonio de los prisioneros políticos que son
cristianos, también es digno de admirar, pues han crecido en una
espiritualidad, que les sostiene en medio de ese trato cruel que
reciben mientras evangelizan a los que conviven con ellos y su
conducta en medio de la adversidad es verdadera inspiración para
todos nosotros. No quiero hacer reproches, pero en general no se
han escuchado voces de solidaridad con estos hermanos
prisioneros, de parte de los laicos en Latinoamérica y en
Europa, con la excepción de algunas que agradecemos y valoramos
mucho.
Nuestro movimiento ha luchado pacíficamente, en medio de la
persecución, promoviendo la liberación personal y la solidaridad
como bases para la lucha cívica. Estamos desarrollando ahora una
campaña ciudadana, bajo el título de Foro Cubano, para impulsar
el Proyecto Varela y otras iniciativas para demandar los
derechos ciudadanos. Muchas expectativas e incertidumbres hay
sobre Cuba y en cuba. Muchos hablan de cambios y de diversos
posibles modelos y medidas de parte de los que está en el poder
para continuar el totalitarismo en otros estilos. Nuestra
posición es radical: Demandamos todos los derechos para todos
los cubanos por que somos seres humanos.
Esto que parece elemental es lo que está en peligro de ser
escamoteado y nuestro movimiento insiste radicalmente en que el
primer valor es la persona misma, más allá de ideologías,
modelos y poderes. Por lo tanto los cambios sólo son para bien
si implican el reconocimiento de todos los derechos por las
leyes. Hemos lanzado una visión de cambio en el Programa Todos
Cubanos, bajo el signo de la libertad, la participación
democrática, el dialogo y la reconciliación- Muchos nos critican
porque afirmamos que la dimensión del perdón es inseparable de
la verdadera liberación, y por que defendemos la sociedad de
todo tipo de fundamentalismo, el político, el religioso, y
también del fundamentalismo mercantil y de toda realidad
opresiva que ponga el poder político, económico o de cualquier
índole por encima de la persona o menoscabe su dignidad y
condición humana. También nos atacan acusándonos sólo porque
invocamos a Dios cuando nos sale del alma. Nosotros hemos tenido
la experiencia de que la fe no puede ser arrancada de nuestras
almas, ni silenciada por ningún poder por represivo y violento
que sea, aún cuando este poder sea tan totalitario que se
apodere del ambiente social en su totalidad, por lo que no
creemos que tampoco, la fe o la creencia religiosa puede ser
impuesta ni inducida desde ningún poder, tampoco el del estado.
Las personas tienen derecho a creer y no creer, a practicar
religión y a no hacerlo, pero por eso mismo es un derecho para
los que creemos profesar nuestra fe y expresarla y vivir
consecuentemente con esta públicamente. Hay una trampa, un
contrasentido del secularismo profesional, que es afirmar como
un supuesto derecho el silenciar a los creyentes y negarnos
nuestro autentico derecho a expresar nuestra fe y actuar en
consecuencia en todos los ámbitos de la vida. Eso es
inaceptable. El laico cristiano no puede perder su libertad
interior por miedo o por intereses, pues ya no podrá dar
testimonio. Tampoco debe dejar de expresar su fe oportunamente,
simplemente por que en el ambiente han impuesto la regla de que
hablar de Jesucristo o de la fe “es de mal gusto.”
La fe puede expresarse siempre con respeto al prójimo, a su vida
y a su dignidad y al bien común sin violencia y sin
imposiciones, pero con total libertad y es esa libertad la que
niegan el fundamentalismo comunista y el secular. Niegan esa
libertad, que es la primera libertad, la que tienen todos los
seres humanos por ser hijos de Dios, creyentes o no, para
después arrebatar las demás libertades y toda la libertad.
Hago un paréntesis para comentar: acabo de recibir una
estatuilla de madera del Quijote, con escudo, lanza, bigote
grandísimo y todo, me la envía desde la cárcel Regis Iglesias,
uno de los líderes del Movimiento Cristiano Liberación que está
condenado a 18 años de prisión. En la parte inferior de la base
de la estatuilla, Regis escribió unas frases del Quijote que
expresan exactamente el porque del Movimiento Cristiano
Liberación:
"Porque me parece duro caso, hacer esclavos a los que Dios y
naturaleza hizo libres"
Que sabio y liberador son estas frases del Quijote para nuestro
tiempo, en que muchos poderes pretenden esclavizar al ser
humano, tratando de suprimir a Dios en sus vidas y alterando la
propia naturaleza humana. Pero no se desesperen, que siempre, y
la historia lo demuestra, el ser humano, y también ahora,
responde rescatando su naturaleza y caminando al encuentro de
Dios que es el autor de esa naturaleza y que imprime a todos sus
hijos esas primeras e imborrables vocaciones: la del amor y la
de la libertad.
Eso es liberación. |