Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, noviembre de 2007

 

Carta a un joven cubano (IV)

Sobre todo, el amor a la Patria

Germán J. Miret

Querido joven cubano:

Uno, es producto de su ambiente: las ideas que le rodean, su círculo de amistades, su familia, sus lecturas, sus propios análisis, sus convicciones y su formación. Lo que escribo, es producto de todo lo anterior; por lo tanto estoy seguro que son muchos los que piensan como yo. Me atrevería a decirte que la  mayoría de los cubanos exiliados albergan los mismos o parecidos sentimientos.

Tu educación comunista te ha inculcado el odio, el desprecio y el miedo al exilio. Hacia ésto se han dirigido, las  consignas, las campañas y los discursos desde que caiste por primera vez en manos del sistema, en los círculos infantiles y en la escuela. Tal vez lo has llegado a creer y eso te lleva a grandes dudas respecto al futuro de una Cuba sin Fidel Castro y sin socialismo,  a donde muchos del exilio regresarán para resumir sus vidas en libertad.

Los exiliados deseamos que en Cuba reinen, muy pronto, la Verdad, la Justicia, el Amor y la Libertad, para que nunca más un cubano los busque en tierras extrañas. Créeme, durante todos estos largos años solamente hemos añorado un regreso digno para ayudar en la reconstrucción de la Patria.

Con total desinterés personal aspiramos a que en Cuba se realice un cambio radical del sistema actualmente imperante y abogamos por una Cuba donde se respeten los derechos fundamentales proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Se te han ocultado, pero en Cuba, bajo el sistema actual, se han cometido infinidad de crímenes. Sus mejores hijos han sido fusilados, encarcelados injustamente por largos años, o sufrido torturas físicas y mentales. Las familias han sido despojadas de sus propiedades, divididas ideológicamente y separadas físicamente. Toda esta historia de horror debe ser conocida en Cuba y en el resto del mundo. La verdad debe ser proclamada para que nunca más se repitan esos crímenes.

Querido joven, decía el Señor Jesús: Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia y todo lo demás se les dará por añadidura. La justicia es necesaria. No se puede permitir que tanta injusticia quede impune  porque eso abriría el camino a la venganza. Los grandes culpables deberán ser presentados ante tribunales legítimos donde se les juzgue con todas las garantías y si son considerados culpables se les apliquen las sanciones que determine la ley. Pero la justicia debe ir acompañada de misericordia -ambas no son incompatibles-. La justicia sin misericordia es venganza y la Cuba a la que aspiramos  debe estar fundada en el amor, nunca el odio.

Soñamos una Cuba donde la preocupación principal del gobierno sea el bienestar material, físico e intelectual de sus ciudadanos, con una educación integral que incluya la formación moral y cívica. Quisiéramos ver también la atención médica y la seguridad social garantizadas; y la cultura y el deporte al alcance de todos en un marco de libertad y democracia.

Aspiramos a una Cuba, que bendecida por Dios con tantas bellezas naturales, se abra a un turismo sano que contribuya al auge cultural y económico del país. En esta misma línea quisiéramos ver a nuestros compatriotas ejerciendo el derecho a viajar sin tener que pedir permiso al gobierno, como lo hacen los ciudadanos de cualquier país civilizado.

Muchos militares han sido cómplices de la tiranía pero sabemos también que muchos de ellos están hastiados de ella. Creemos que estos últimos deben permanecer en sus puestos, poniéndose al lado del pueblo en el momento del cambio para garantizar la paz y el orden.

Tanto se ha hablado por parte del gobierno sobre los planes de los antiguos propietarios de recuperar sus propiedades que ésto tal vez sea una de las grandes preocupaciones en las mentes de muchos de ustedes. Les puedo asegurar que una mayoría de los antiguos dueños, no aspiran a la devolución de sus propiedades confiscadas. Los hay que ni siquiera aspiran a recuperar nada. Por justicia estas propiedades deben ser  compensadas, pero nunca a costa de desalojos de sus actuales inquilinos. Igualmente debe hacerse con las fincas y otras propiedades comerciales, agrícolas e industriales. Creemos que las reclamaciones deberán ser estudiadas por tribunales apropiados y la justicia debe prevalecer. Hay mucha experiencia en este campo en varios países del ex-bloque comunista que han tenido transiciones pacíficas y exitosas.

Monseñor Eduardo Boza Masvidal, guía espiritual de la Unión de Cubanos en el Exilio nos aconseja en su Ideario que: el exilio debe ser un tiempo fecundo de maduración en el sacrificio. Así se ha tratado de hacer. El cubano siempre ha sido generoso; prueba de ello son las campañas benéficas que se realizaban  antes de la llegada del comunismo y que se han continuado en el exilio: la Liga Contra el Cancer, los repartos de juguetes a los niños pobres etc. Aquí se han hecho radiomaratones a favor de causas nobles tanto locales como en América Latina. En Cuba se manifiesta esa generosidad en la solidaridad  frente a las adversidades y carencias. Ejemplo de ello es el éxito tan grande que obtuvo entre ustedes la colecta de la Iglesia Católica para ayudar a las víctimas del huracán Michelle.

Este espíritu de sacrificio y cooperación por el bienestar de otros, demostrado también más que suficientemente en la ayuda que actualmente se envía a Cuba, regresará a ella para contribuir a un futuro mejor para todos.

Después de décadas sin ella, querido joven cubano, ustedes sueñan con el momento de estrenar su libertad. Libertad de expresión, de asociación, de movimiento, de educación, de comercio, libertad de prensa; de proclamar la fe públicamente, en los medios de prensa y en la calle.

Ustedes, y el exilio con ustedes soñamos con asociaciones libres, sindicatos libres, agrupaciones libres, fraternidades libres, partidos políticos libres, elecciones libres.

Ten confianza; libertad, soberanía e independencia conformarán la Patria del futuro. El límite será el bien y el derecho ajenos,

El Papa Juan Pablo II, en su visita te animó a no tener miedo, a ser agente de tu propio cambio. No tengas miedo, somos un solo pueblo y al arribo de la libertad ya no habrán exiliados. Aspiramos por tanto que todos aquellos que tengan vocación y posibilidad de cooperar al bienestar ó a  la administración del país, hayan vivido siempre en Cuba o regresen a ella del exilio, así lo hagan sin diferencias. Trabajaremos todos juntos, hermanados, porque, después de a Dios, nos une sobre todo el amor a la Patria.