Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, noviembre de
2007
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Una «Tierra Santa abierta, dinámica, libre»
Cardenal Walter Kasper
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad
de los Cristianos
El cardenal Walter Kasper hace balance paso a paso --en la
edición en lengua italiana del 9 de noviembre de «L'Osservatore
Romano»-- del viaje que ha realizado del 27 de octubre al 2 de
noviembre, durante el cual ha podido tomar el pulso de la
situación de los católicos en tierras de Jesús.
«La comunidad católica vive y trabaja, pero cada día corre un
gran riesgo: el de los cristianos que emigran --alerta--. Los
jóvenes cristianos palestinos mejor preparados y formados
emigran a Europa y a los Estados Unidos. Y queda así un vacío».
«No queremos una Tierra Santa "muerta"; no queremos admirar
"piedras muertas", sino "piedras vivas" --recalca--; una Tierra
Santa abierta, dinámica, libre».
Las primeras metas del itinerario del purpurado fueron las
visitas al Patriarcado de Jerusalén de los Latinos y al
seminario patriarcal de Beut Jala. También se unió a la fiesta
patronal que la Iglesia en Tierra Santa celebra cada año en el
santuario de Deir Rafat, dedicado a la Reina de la Paz.
«La Virgen, recordé, es la Madre de la confianza de los
cristianos --relata al diario de la Santa Sede--. Bajo la Cruz,
María encendió en el corazón de los hombres una nueva esperanza
de vida».
Y «gran signo de esperanza» es precisamente, en su opinión, la
presencia de la universidad católica de Belén, donde también
estuvo. Pudo constatar que la convivencia entre jóvenes
cristianos y musulmanes es buena.
«Esta convivencia pacífica es un gran signo de esperanza para el
futuro. Con ellos a la vez ya está presente el mañana de paz»,
apunta.
El cardenal Kasper mantuvo encuentros con personalidades de las
demás Iglesias cristianas: «Se registra una convergente
cooperación entre las Iglesias en Tierra Santa» y «son notables
los progresos»; «el clima es amistoso entre católicos,
ortodoxos, greco ortodoxos, armenios, melquitas, coptos, sirios,
etcétera», «y se habla mucho juntos» confirmó.
«Nuevas vías ecuménicas de futuro» ha abierto --recuerda-- el
documento aprobado en Rávena (donde, del 8 al 14 de octubre, se
reunió la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico
entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa), un texto que
estudia el ejercicio de la autoridad y la colegialidad en la
Iglesia, en distintos niveles (v.
Zenit, 7 noviembre
2007),
y que constituye una premisa para proseguir el diálogo.
Además «las demás Iglesias están agradecidas a la Santa Sede por
la ayuda indirecta que reciben por la acción diplomática
dirigida a las autoridades del Estado de Israel», y «ha crecido
la confianza respecto a la Iglesia católica», añade el cardenal
Kasper.
Asimismo «ha aumentado la confianza entre judíos y cristianos»,
expresa. «El diálogo con los hermanos mayores debe dar frutos en
una doble dirección: en el plano de la educación y en el plano
de la formación», pues «chicos y chicas israelíes, conociendo la
historia del cristianismo, pueden abrirse al diálogo y al
respeto recíproco», subraya.
Los centros culturales católicos «llevan igualmente adelante,
muy bien, el diálogo con los estudiosos judíos», ha podido
constatar el cardenal Kasper, también presidente de la Comisión
--vinculada a su dicasterio-- para las relaciones religiosas con
el Judaísmo.
Y «muy positiva» --señala el purpurado-- fue la atmósfera de su
reunión con el presidente Shimon Peres: «Los cristianos, me ha
dicho, son bienvenidos en este país. Si por un lado no se
sienten bien recibidos, por otro lado ellos constituyen un dato
de hecho esencial. Pertenecen a este país. La Iglesia está
presente aquí desde el siglo primero. Los cristianos pueden y
deben hacer de puente entre judíos y musulmanes»
Antes de terminar la entrevista en el diario de la Santa Sede,
el cardenal Kasper alude a la cuestión política de la región:
«Ha llegado la hora de aliviar los controles --pide--. El
"problema de los visados" sigue siendo grave. Trasladarse de
Jerusalén a los territorios palestinos no es fácil. Clero,
religiosas y seminaristas, para visitar a familiares y amigos en
Palestina, deben someterse a normas férreas».
«El presidente Peres, el rabino jefe y el ministro del interior
se han interesado también por la solución de este problema. El
nuncio apostólico, monseñor Antonio Franco, ha entregado una
"nota" al ministro del Interior. La promesa ha sido la de
ocuparse con atención de este problema y dar pronto soluciones
positivas», concluye.
L'Osservatore Romano
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