Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2007
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Su espiritualidad
Entre las estatuas de los más ilustres fundadores de las Ordenes
religiosas que ornamentan San Pedro del Vaticano, se encuentra
la de la Santa Doctora con este título: "Madre espiritual".
Ella es, sobre todos los demás Maestros, Madre espiritual y
Madre de las almas que aspiran a la vida de perfección.
Santa Teresa, con San Juan de la Cruz, son los Maestros
insuperables de la espiritualidad carmelitana que juntando la
experiencia y la doctrina, la teoría y la práctica, la
psicología y la metafísica, lograron organizar perfectamente la
espiritualidad carmelitana. Entre los dos le dieron una forma
acabada. Más descriptiva y analista la santa, más filósofo y
sintético el santo, se completan mutuamente.
En ellos la espiritualidad carmelitana se reviste del rigor de
ciencia con su unidad, exTensión y méTodo, sin dejar por eso de
ser algo hondamente sentido y vivido y a la vez expresado con
todo realismo
Pensamiento dominante de todas las obras de la Santa es una
afirmación clara y precisa de lo sobrenatural, difícil de
encontrar igual, fuera del evangelio y de las cartas paulinas.
Dos son las obras importantes "Camino de Perfección" y "Las
Moradas".
La primera más bien ascética y la segunda, que es la pnncipal,
más bien mística.
Constituyen las dos juntas un tratado de vida espiritual
sencillo y claro por su exposición, completo por su amplitud,
sólido por su justeza y fundamentos, amable por su atractivo y
sinceridad divino-humana y grandioso por su concepción sublime.
Es de lo mejor y más hermoso, lleno de ese sentido común que es
expresión de la más alta y celestial sabiduría desde un punto de
vista estrictamente experimental y descriptivo.
La fuerza interior, el secreto, la luz y el alma de Santa Teresa
están en esa corriente de ley de amor de Dios, de oración y de
deseo del bien, que marcaron para siempre su vida y su aprecian
singularmente en sus escritos.
Su lenguaje es el de la mística a la expenencia de las almas
contemplativas y especialmente a la suya personal. sobre la cual
se apoya efectivamente toda su exposición.
Supo encuadrar tan perfectamente las gracias contemplativas y
místicas en el conjunto de la vida espiritual que su enseñanza
constituye un verdadero cuerpo de doctrina de la vida
contemplativa y es excelente guía para todas las almas de vida
interior.
Su mística es además predominantemente cristológica. Tuvo un
sentido profundo de la función mediadora de Cristo y recomendó
positivamente al alma dedicada a la oración el cultivo del
contacto con aquel que en el mundo de las gracias místicas es el
camino que conduce al Padre.
Complemento histórico de su doctrina es el "Libro de la vida",
encantadora historia de un alma sublime en torno al gran tema de
la oración.
El papa Pablo VI al declararla Doctora de la Iglesia, la
proclamó maestra preclarísima y lumbrera universal de la
Iglesia.
Su estela
Ya en vida arrastraba a cuantos la trataban. El mismo General de
la Orden, Juan Bta. Rossi (+1578), escribió a la Priora de
Medina:
"Doy infinitas gracias a la Divina Majestad de tanto favor
concedido a esta religión por la diligencia y bondad de la
nuestra Rvda. Teresa de Jesús. Ella hace más provecho a la Orden
que todos los frailes carmelitas de España..."
Llenaría un grueso volumen recoger los elogios que de ella han
hecho papas, literatos y toda clase de personas.
Su mensaje
-
que dejemos actuar a Dios en nuestro corazón.
-
que procuremos crecer en amistad con Dios por la oración.
-
que luchemos contra cuanto nos aleja del Señor.
-
que procuremos alcanzar la santidad cueste lo que cueste.
Su oración
Señor, Dios nuestro, que, por tu Espíritu, has suscitado a Santa
Teresa para mostrar atu Iglesia el camino de la perfección,
concédenos vivir de su doctnna y enciende en nosotros el deseo
de la verdadera santidad. Amén.
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