Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2007
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El diálogo de cristianos con judíos y
musulmanes, una realidad en Tierra Santa
Recalca el vicario patriarcal latino para Israel, el obispo
Giacinto-Boulos Marcuzzo
JERUSALÉN/PORDENONE, 26 septiembre 2007 (ZENIT.org).-
El vicario patriarcal latino para Israel confirma que existe «un
diálogo verdadero, no de apariencias», de los cristianos con
judíos y musulmanes en Tierra Santa.
«No quiero exagerar, pero estamos muy avanzados en este camino»,
afirma en una entrevista que publicó el martes el diario
católico «Avvenire».
«Con el judaísmo, además, llevamos adelante una reflexión
teológica, mientras que con los musulmanes esto sucede respecto
a los valores sociales», añade.
«Con el Gran Rabinado de Israel, en particular, hemos iniciado
un diálogo en varios niveles, sobre la familia, la educación, el
sentido de lo sagrado, la relación entre religión y Estado», «un
paso adelante importante --observa— visto que, durante siglos,
el Rabinado fue considerado "antagonista" a la Iglesia».
«Además hay que observar una particularidad --apunta--: en 1993
la Santa Sede y el Estado de Israel firmaron un acuerdo que, si
bien desde el punto de vista diplomático no ha producido grandes
resultados, en el plano religioso ha conducido a un
florecimiento increíble de iniciativas porque ha suscitado la
confianza recíproca. Es éste el componente que falta más en
Tierra Santa».
Fundamental en la región también son las peregrinaciones: «Cada
vez se va descubriendo más que aquí no sólo se encuentra la
arqueología de muros e inscripciones, o la geografía de montes,
ríos y lagos, sino también una comunidad cristiana descendiente
de los primeros creyentes de Cristo», y «sobre este aspecto no
se puede bromear, porque esas comunidades son memoria viva de
Jesús», subraya.
«Y también los judíos y los musulmanes de esta tierra –prosigue
monseñor Marcuzzo--, aunque no creen en Cristo, sin embargo no
lo excluyen, y encontrarles ahí, en su realidad, es un hecho no
indiferente para una peregrinación».
Las peregrinaciones además se están realizando actualmente con
«mayor conciencia», con mayor sentido de su significado
--constata--: «la peregrinación es acudir a redescubrir la
dimensión histórica, geográfica y visible de nuestra fe», la
cual «no es una doctrina, una filosofía o una moral, sino ante
todo una alianza de Dios con el hombre».
«Por esto es tan importante redescubrir la realidad histórica en
la que encontramos los signos de esta alianza», recalca.
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