Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2007
|
Oraciones de Santa Teresa
Nada te turbe, Nada te espante.
Todo se pasa, Dios no se muda.
La Paciencia, Todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene, Nada le falta.
Sólo Dios basta.
"Yo quiero ver a Dios y para verlo es necesario morir.
Yo no muero, entro en la vida."
"No es otra cosa oración mental, a mi parecer,
sino tratar de amistad,
estando muchas veces a solas
con quien sabemos nos ama".
Oración de Teresa, recordando su gravísima enfermedad
Bendito seáis por siempre,
que aunque os dejaba yo a Vos,
no me dejasteis Vos a mí tan del todo
que no me tornase a levantar
con darme Vos siempre la mano.
Y muchas veces, Señor, no la quería,
ni quería entender cómo muchas veces
me llamabais de nuevo (Vida 6,9).
Oración pidiendo la amistad de Cristo Señor
¡Oh bondad infinita de mi Dios, que me parece os veo y me veo de
esta suerte!
Oh regalo de los ángeles, que toda me querría -cuando esto veo-
deshacer en amaros! Cuán cierto es sufrir Vos a quien os sufre
que estéis con él. ¡Qué buen amigo hacéis, Señor mío! Cómo le
vais regalando y sufriendo. Y esperáis a que se haga a vuestra
condición. Y tan de mientras, le sufrís Vos la suya. Tomáis en
cuenta, mi Señor, los ratos que os quiere, y con un punto de
arrepentimiento olvidáis lo que os ha ofendido.(Vida 8,6).
Oración a Dios dadivoso, en espera de dar más y más...
Oh grandeza de Dios,
y cómo mostráis vuestro poder
en dar osadía a una hormiga.
Y cómo, Señor mío, no queda por Vos
el no hacer grandes obras los que os aman,
sino por nuestra cobardía y pusilanimidad.
Como nunca nos determinamos
sino llenos de mil temores
y prudencias humanas,
así, Dios mío, no obráis Vos
vuestras maravillas y grandezas.
¿Quién más amigo de dar, si tuviese a quién,
ni de recibir servicios a su costa?
Plega a Vuestra Majestad
que os haya yo hecho alguno
y no tenga más cuenta que dar
de lo mucho que he recibido. Amén.
(Fundaciones 2, 7)
Bendito seáis Vos, Señor, que tan inhábil y sin provecho me
hicisteis.
Mas aláboos muy mucho porque despertáis a tantos que nos
despiertan.
Había de ser muy continua nuestra oración por éstos que nos
dan luz.
¿Qué seríamos sin ellos entre tan grandes tempestades como ahora
tiene la Iglesia?
Si algunos ha habido ruines, más resplandecerán los buenos.
Plega al Señor los tenga de su mano y los ayude para que nos
ayuden,
amén.
(Vida 13,21)
|