Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2007
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Historia del Rosario
El "Dios te salve María" ya se encontraba en el Misal Romano
desde el año 650, como oración o antífona en la Misa del Cuarto
Domingo de Adviento.
Desde el año 1100 al 1200 ya el rezo del "Dios te salve María"
es muy frecuente en varios países y muchas personas que no
pueden rezar los 150 salmos (o sea, el Salterio) tratan de
reemplazarlos diciendo 150 veces esta oración mariana.
Ya en el año 1483 se ha extendido por muchos países la costumbre
de añadir el "Santa María Madre de Dios", al "Dios te Salve
María". Pero todavía no era costumbre general en ese tiempo
rezar el Avemaría completa.
En el año 1569 el Papa Pío V prescribe y recomienda a todo el
mundo el Rosario tal cual como se reza hoy: con sus
Padrenuestros, Avemarías y Gloria.
Aunque Santo Domingo no es el inventor del Rosario, y aunque en
tiempo de este santo todavía no se rezaba el Rosario completo
como se reza ahora, lo cierto es que él y sus misioneros
recomendaron mucho a las personas el repetirle frecuentemente a
la Sma. Virgen el "Dios te salve María", y el pensar en los
Misterios de la Vida, Pasión y Resurrección de Nuestro Señor.
En el año 1569, el Papa Pío V con una carta o Encíclica dirigida
a todos los cristianos del mundo recomienda rezar el Rosario de
la manera como se reza ahora. Con esto quedaba consagrada esta
devoción como algo muy propio de los buenos católicos.
Desde que el Papa Pío V recomienda a todo el mundo el rezo del
Santo Rosario, recordando que con esta oración se han obtenido
grandes triunfos en la guerra contra los infieles, y que esta
devoción ha demostrado tener gran eficacia para detener las
herejías y conseguir conversiones, y que toda persona fervorosa
lo debe rezar frecuentemente, la costumbre de rezar el Rosario
se vuelve popularísima en todas las naciones y su popularidad va
aumentando año por año. Diez Pontífices lo siguen recomendando,
y muchísimos santos lo difunden por todas partes.
Desde 1878 hasta 1903 el Papa León Trece, gran sabio, se dedica
a propagar más y más la devoción al Santo Rosario. Este
Pontífice llamado "El Papa del Rosario" dedica 12 Encíclicas y
22 documentos menores a recomendar a los fieles el devoto rezo
del Rosario. Y lo lama: "La más agradable de las oraciones",
"Resumen del culto que se le debe tributar a la Virgen", "Una
manera fácil de hacer recordare a las almas sencillas los Dogmas
principales de la fe cristiana", "Un modo eficaz de curar el
demasiado apego a lo terrenal, y "Un remedio para acostumbrarse
a pensar en lo eterno que nos espera".
Pío XI (1937) dice que "el Rosario ocupa el primer puesto entre
las devociones en honor de la Virgen y que sirve para progresar
en la fe, la esperanza y la caridad".
En 1978 el Papa Juan Pablo II sorprendió al mundo, poco después
de ser elegido Pontífice, con esta frase en la Plaza de San
Pedro: "Mi oración preferida es el Rosario" (29 de octubre) y
luego en muchísimas ocasiones fue recomendando esta hermosa
práctica de piedad. Suyas son las siguientes exclamaciones: "El
Rosario es una escalera para subir al cielo"(29 de octubre 1979)
"El Rosario nos proporciona dos alas para elevarnos en la vida
espiritual: la oración mental y la oración vocal" (29 de abril
1979). "Es la oración más sencilla a la Virgen, pero la más
llena de contenidos bíblicos"(21 de octubre 1979). Cuando fue en
peregrinación al santuario de Nuestra Señora del Rosario de
Pompeya, Juan Pablo II hizo allá un bellísimo sermón acerca del
Rosario. En el dijo: "El Rosario es nuestra oración predilecta.
Cuando la rezamos, está la Sma. Virgen rezando con nosotros. En
el rosario hacemos lo que hacía María, meditamos en nuestro
corazón los misterios de Cristo" (Lc. 2, 19).
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