Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de 2007

 

Los Franciscanos en Tierra Santa

S. Francisco mira la ciudad de Jerusalén

La presencia de los Franciscanos en Tierra Santa se remonta a los albores mismos de la Orden de Frailes Menores. Fundada por San Francisco en 1209, se abrió pronto a la evangelización misionera. En el Capitulo general de 1217, donde la Orden se dividió en Provincias, nació también la Provincia de Tierra Santa, que abarcaba todas las regiones en torno a la cuenca sudoriental del Mediterráneo, de Egipto a Grecia, y mas allá.

La Provincia de Tierra Santa en el 1263 vino reducida en entidades más pequeñas, llamadas Custodias, para una mejor organización de las actividades de los franciscanos. Nacieron así las Custodias de Chipre, Siria y la más propiamente denominada de Tierra Santa. Esta comprendía los conventos de Jerusalén y de la ciudades costeras de Acre, Antioquía, Sidón, Trípoli, Tiro y Jafa.

En este período el apostolado de los Frailes Menores en Tierra Santa se desarrollaba principalmente en el ámbito que abarcaba la presencia de los cruzados.

PRESENCIA FRANCISCANA EN LOS LUGARES SANTOS

En 1291 la ciudad de San Juan de Acre, última fortaleza de los cruzados en Tierra Santa, cae en manos de los musulmanes. Pero los Franciscanos, refugiados en Chipre, donde estaba la sede de la Provincia de Oriente, continuaron ensayando y programando toda forma posible de presencia en Jerusalén y en las otras zonas de los santuarios palestinos. El mismo Papa Juan XXII facultó al Ministro Provincial de Tierra Santa para enviar, todos los años, a dos de sus frailes a los lugares santos. En efecto, aunque los cristianos fueron oficialmente proscritos de Tierra Santa, los Frailes Menores continuaron presentes y ejerciendo allí todo el apostolado posible. Es segura su permanencia al servicio del Santo Sepulcro entre los años 1322 y 1327.

El retorno definitivo de los Frailes Menores a Tierra Santa, con la posesión legal de determinados santuarios y el derecho de uso en otros, se debe a la munificencia de Roberto de Anjou y de la reina Sancha de Mallorca, reyes de Nápoles, los cuales obtuvieron en el 1333 del Sultán de Egipto, por mediación del franciscano fray Rogelio Garini, la propiedad del Santo Cenáculo y el derecho de oficiar en el Santo Sepulcro. Estos reyes determinaron que fueran los Frailes Menores a ejercer tales derechos en nombre y a expensas de la cristiandad. El Papa Clemente VI, con las bulas Gratias agimus y Nuper carissimæ, de 1342, aprobó la donación de los reyes de Nápoles y dio normas para el nuevo organismo eclesiástico-religioso. Los frailes adscritos a Tierra Santa podían provenir de todas las Provincias de la Orden y quedaban, desde su incorporación al servicio de Tierra Santa, bajo la jurisdicción del Padre “Guardián del Monte Sión en Jerusalén”, que dependía a su vez del Ministro Provincial de Tierra Santa, con sede entonces en Chipre.

La presencia ininterrumpida de los Franciscanos en Tierra Santa y su entrega a la evangelización y promoción de los valores cristianos en ella, ha sido factor determinante en la formación y desarrollo de aquella iglesia local, hasta hacer posible la restauración del Patriarcado latino en 1847. Desde entonces, aún conservando su misión especifica y las responsabilidades precisas, de acuerdo con el mandato que se le ha confiado y confirmado, la Custodia colabora con espíritu de fraterna comunión eclesial con los Pastores de la Iglesia.

En la actualidad, la Custodia de Tierra Santa es una Provincia autónoma de la Orden de Frailes Menores. Una entidad con carácter internacional, en cuanto que está compuesta por religiosos provenientes de todo el mundo: algunos eligen pertenecer a esta realidad desde el inicio de su camino de formación, otros deciden prestar un servicio por un tiempo.

A los 650 años de la bula de Clemente VI, Su Santidad Juan Pablo II, en Carta autógrafa al Ministro general de la Orden de Frailes Menores (30 noviembre 1992), ha recordado el acontecimiento de la encomienda de los Lugares Santos a la Orden y ha exhortado a los Frailes Menores a continuar y perseverar en la fidelidad al mandato que la Sede Apostólica les encomendó en su tiempo.

Los Frailes Menores son, por tanto, custodios de los Lugares Santos, por voluntad y mandato de la Sede Apostólica, como recordó el Papa Pablo VI -primer Papa después de san Pedro que vino como peregrino a Tierra Santa en el 1964- y confirmado por Juan Pablo II durante su peregrinación a los Lugares Santos con ocasión del Gran Jubileo del año 2000.

Actualmente la Custodia de Tierra Santa trabaja en los siguientes países: Israel, Palestina, Jordania, Siria, Líbano, Egipto y las islas de Chipre y Rodas. Laboran en ella cerca de 300 religiosos provenientes de diversas naciones, que se valen de la colaboración de un centenar de religiosas de varias Congregaciones femeninas. Los franciscanos prestan su servicio en los principales santuarios de la Redención confiados a su custodia, entre los que se encuentran como lugares privilegiados el Santo Sepulcro, la Natividad de Belén y la Iglesia de la Anunciación de Nazaret.