Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2007
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Los franciscanos en la Cuba colonial
Alfredo Romagosa
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Vista
de la iglesia convento de San Francisco de Asís situado en la
plaza del mismo nombre, frente al edificio de la aduana.
EFE/Emilio Sánchez/rba |
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Los primeros franciscanos que viajaron a Cuba fueron acompañando
a los conquistadores. Fray Juan Pérez, confesor de la Reina
Isabel, acompañó a Cristóbal Colón en su segundo viaje en 1493,
y Fray Juan de Tezín acompañó a Diego Velázquez en 1511. En
1531 se estableció el primer convento franciscano en Cuba en
Santiago de Cuba, la capital del país y sede episcopal. Algunos
de los frailes de este convento se dedicaron a la educación de
los niños indios.
En 1570 llegó un grupo de franciscanos a la Habana, y en 1580
empiezan a construir un convento en un solar al borde de la
bahía, con una donación hecha por don Juan de Rojas, un habanero
adinerado. Esta construcción se termina en 1591. El propósito
principal del convento era apoyar las misiones franciscanas
entre los indios de la Florida, que era parte de la Diócesis de
Santiago de Cuba. Estas misiones no tuvieron mucho éxito hasta
1595, cuando un nuevo grupo de franciscanos bajo Fray Francisco
Marrón, nacido en Cuba, tuvo mejor resultado, y se establecieron
nuevas misiones en el Norte de la Florida y Georgia. Uno de los
frailes que acompañó a Marrón fué el franciscano español
Francisco Pareja, quien aprendió el idioma de los indios
Timucuan de la Florida, y publicó libros de catecismo en este
idioma, un diccionario y un libro de gramática del idioma.
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Iglesia de San Francisco en la Avenida del Puerto, La Habana.
Detrás la Bahía de La Habana. EFE |
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En 1606, el obispo de Santiago de Cuba, Juan de las Cabezas
Altamirano, hizo una visita pastoral a San Agustín y a las
misiones del área. Durante esta visita el obispo confirmó a más
de mil indios. En 1612, los franciscanos establecieron una
provincia que abarcaba la Florida y Cuba, con ocho conventos y
un noviciado en la Habana. En 1655 se cuentan 26,000 indios
cristianos en las misiones de La Florida y Georgia, pero estas
misiones son destruídas por los ingleses de Carolina del Sur en
1704 durante una guerra con España.
Una de las labores más significativas de los franciscanos en
Cuba fué hecha por dos frailes franciscanos capuchinos entre el
1680 y el 1681. Fray Francisco José de Jaca y Fray Epifanio de
Moirans condenaron la esclavitud de los negros en sus escritos y
predicaciones en la Habana, usando argumentos de moral cristiana.
Fueron acusados ante la Inquisición en España y Roma, la cual
los absolvió de herejía, pero nunca pudieron regresar a Cuba.
En los conventos franciscanos coloniales se proveía educación a
los niños. El fraile Pedro Fernández del convento de Santiago de
Cuba se distinguió por su labor educacional durante el siglo
XVIII. El convento franciscano original de la Habana fué
destruído por una tormenta a fines del siglo XVII, y fué
remplazado por la iglesia actual y el convento anexo entre 1719
y 1738. (Vea las fotografías).
Uno de los franciscanos más queridos en Cuba fué el fraile José
de la Cruz Espí, mejor conocido como el Padre Valencia, por
haber nacido en Valencia. Llegó a la Habana en el 1800, y más
tarde se trasladó a Trinidad, donde logró la edificación de la
iglesia de San Francisco en esa localidad, en la cual colaboró
todo el pueblo, no solo con los fondos, sino también trabajando
en la misma construcción. El Padre Valencia también introdujo en
Trinidad la costumbre de rezar el Vía Crucis por las calles.
Debido a sus dotes de orador, se le pidió que predicara una
larga misión en Puerto Príncipe (Camagüey), a donde después se
trasladó. Conmovido por los sufrimientos de los leprosos en esa
ciudad, se dedicó a la creación de un hospital para ellos, yendo
de puerta en puerta solicitando fondos para su construcción.
En este hospital, que fué dedicado a San Lázaro, el Padre
Valencia trabajó personalmente, atendiendo a los enfermos, y
también pidiendo limosnas para mantener a estos enfermos.
Después logró la construcción en Camagüey de un hospital para
mujeres pobres, un colegio para niñas, y un hospicio para los
peregrinos que se dirigían al Santuario del Cobre. En todas
estas obras, su lema era “la Providencia es riquísima.” El Padre
Valencia siguió trabajando en el hospital de leprosos hasta su
muerte en 1838.
En 1820, las cortes españolas, entonces en manos anticlericales,
promulgaron un decreto mediante el cual se establecía la
supresión de las órdenes religiosas. El padre Félix Varela,
diputado cubano a estas cortes, luchó contra muchas de estas
medidas anticlericales sin éxito. Esta política afectó a Cuba
posteriormente, cuando por la Real Orden del 22 de diciembre de
1836, y el Real Decreto de 1838, se suprimieron las órdenes
religiosas en Cuba y Puerto Rico, y se procedió a la
confiscación de todos sus bienes. Cuando estas leyes se
aplicaron en Cuba, alrededor del 1842, había en la isla ocho
comunidades de franciscanos con 90 frailes. La mayoría de éstos
se fueron a otros países de América, aunque unos pocos se
quedaron en la isla como parte del clero secular. La Tercera
Orden Franciscana se mantuvo viva entre los laicos. La
expulsión de las órdenes religiosas de Cuba contribuyó al
creciente proceso de secularización e indiferentismo religioso
en la sociedad cubana.
Tras la firma del concordato entre España y la Santa Sede en
1851, las órdenes religiosas fueron autorizadas a regresar a la
isla. Los franciscanos no vuelven a Cuba hasta 1887, cuando
regresan los primeros frailes franciscanos a una iglesia y
convento en Guanbacoa. Para el año 1905, al comienzo de la
república, ya había aumentado el número de frailes franciscanos
en Cuba a 30, dedicándose principalmente a la catequesis y a las
misiones populares, un ministerio apropiado para una Iglesia que
había sido desatendida por mucho tiempo
Fuentes:
·
Juan Bosco Amores Carredano, Los Franciscanos en Cuba: de la
Restauración a la Revolución (1887-1961) en
http://hispaniasacra.revistas.csic.es/index.php/hispaniasacra/article/viewFile/20/20
·
Michael Gannon, The Cross in the Sand: The Early Catholic
Church in Florida, 1513-1870 (Gainesville: University
of Florida Press. 1965).
·
Ana Dolores García, Fray José de la Cruz Espí: El Padre
Valencia, en
http://www.camagueyanos.com/quienes/camagueyanos/padre_valencia.html
·
Manuel Maza Miquel, S.J. Esclavos, Patriotas y Poetas a la
Sombra de la Cruz, (Santo Domingo, RP: Centro de Estudios
Sociales Padre Juan Montalvo, S.J., 1999).
·
Ramón Suárez Polcari, Historia de la Iglesia Católica en Cuba,
(Miami: Ediciones Universal, 2003).
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