Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, septiembre de
2007
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El camino
interior de Benedicto XVI
Por fin el
pasado 28 de agosto, después de unos meses de retraso con
respecto a la primera edición italiana, se ha publicado en
España el libro del Papa: «Jesús de Nazaret». Comenzó a redactar
el texto en el verano del 2003 siendo aún cardenal Joseph
Ratzinger, y la ha terminado siendo obispo de Roma.
Es una
obra de madurez de un gran creyente que es, teólogo e
intelectual de primer orden a escala mundial. Se trata de una
bellísima síntesis de meditación, reflexión y observaciones,
desde el mundo actual acerca del núcleo esencial del mensaje
cristiano: Jesucristo, Hijo de Dios vivo. El mismo confiesa que
«ha intentando presentar al Jesús de los Evangelios como el
Jesús real, como el `Jesús histórico’ en sentido propio y
verdadero…Jesús no es un mito… no es un rebelde ni un liberal…es
una figura histórica sensata y convincente». Es la primera vez
que un Papa sale a la palestra tocando sin miedos ni complejos
el tema de más calado teológico y espiritual que encierra el
cristianismo. No estamos ante un libro divulgativo, sino de
pensamiento, que lleva al lector a plantearse las grandes
cuestiones de ayer y de hoy.
El texto
comienza con el prólogo donde trata unas consideraciones
metodológicas que al simple lector le puede resulta un poco
cuesta arriba. Sin embargo, desde esas primeras páginas, se pone
de manifiesto la sabiduría de un maestro que sabe enfrentarse a
los grandes temas históricos, teológicos y exegéticos y, además,
llevar esos contenidos a la vida personal y al momento presente
con consumada pedagogía. Su estilo es claro, integral y
asequible.
Ya desde
este inicio, el Papa comienza a sorprender por su serenidad y
modestia y, a la vez, porque se distancia de los prejuicios
intelectuales de moda. Así nos dice: «este libro no está escrito
en contra de la exégesis moderna, sino con sumo agradecimiento
por lo mucho que nos ha aportado y nos aporta». Deja claro que:
«no es en modo alguno un acto magisterial, sino únicamente
expresión de mi búsqueda personal «del rostro del Señor» (cf Sal
27,8). Por eso, cualquiera es libre de contradecirme. Pido sólo
a los lectores y lectoras esa benevolencia inicial, sin la cual
no hay comprensión posible». Dada la edad avanzada del escritor,
él mismo confiesa «he decidido publicar esta primera parte», y
si el «tiempo y las fuerzas» se lo permiten nos ofrecerá un
segunda parte en la entrará los relatos de la infancia.
El método
del autor está en ese intercambio recíproco de conocimientos
históricos y conocimientos de la fe. Desde la introducción
presenta el misterio de Jesús en sus raíces hebreas: «En Jesús
se cumple la promesa del nuevo profeta. En Él se ha hecho
plenamente realidad lo que Moisés era sólo imperfecto: Él vive
ante rostro de Dios no sólo como amigo, sino como Hijo; vive en
la más intima unidad con el Padre». Queda claro que no está
hablando de un fundador más de una religión, sino de Alguien que
«ha roto todos los moldes»: Jesús, Dios y Hombre verdadero,
Salvador y Redentor de la humanidad. De este modo, dice el Papa,
«el discípulo que camina con Jesús se verá implicado con Él en
la comunión con Dios. Y esto es lo que realmente salva».
El «camino
interior» de Benedicto XVI se va mostrando a lo largo de los
diez capítulos en que se compone el libro: El bautismo de Jesús.
El Evangelio del Reino de Dios. El Sermón de la Montaña. La
Oración del Señor. Los discípulos. El mensaje de las parábolas.
Las grandes imágenes del Evangelio de Juan. La confesión de
Pedro y la transfiguración. Nombres con los que Jesús se designa
a sí mismo. Concluye con una interesante bibliografía y un
índice onomástico.
Estamos
ante la obra más comentada durante los últimos meses, en el
mundo cultural occidental tanto en los medios cristianos como
agnósticos. Esperemos que en España, los medios culturales
afines al pensamiento dominante, no silencie el acontecimiento
de esta publicación, porque ello revelaría no sólo la banalidad
y mediocridad intelectual que se percibe en muchos ambientes,
sino también la animadversión que hacia la cultura católica se
ha instalado en el poder. Pero, es mejor seguir confiando que
todavía quedan en este país, hombres y mujeres que con altura de
miras sabrán recibir este libro con la benevolencia que pide el
Papa y que facilita la comprensión de toda obra humana.
+ Juan del
Río Martín
Obispo de Jerez
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