Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Junio de
2007
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Oswaldo
Payá: un católico comprometido
con su fe y su pueblo
Dora
Amador
Mucho se
ha dicho en los medios de prensa sobre Cuba en este histórico
mes de mayo. Histórico digo y no porque en la diáspora se haya
celebrado el Centenario de la República, más que eso porque
cosas muy importantes sucedieron que apuntan hacia una nueva
alborada: más de 11,000 cubanos respaldaron el Proyecto Varela
firmándolo con sus direcciones y teléfonos. El documento pide
elecciones, libertad y respeto a los derechos humanos.
El ex
presidente James Carter fue a la isla y el presidente George
Bush vino a Miami: ambos elogiaron ante la prensa el Proyecto
Varela; lo mismo hicieron los medios internacionales.
Entrevisté
a Oswaldo Payá Sardiñas, presidente del Movimiento Cristiano
Liberación y redactor y promotor del Proyecto Varela, para
recoger su sentir y sus reflexiones ante el extraordinario logro
que, después de tantos años de lucha, él y sus compañeros
hicieron posible en el –decididamente– histórico mayo de 2002.
A este
católico raigal, que escogió colocarse ante una imagen del
Sagrado Corazón de Jesús para hablar con la prensa en La Habana,
el día que entregó al gobierno el documento firmado, le pregunté
sobre su fe y quién es Cristo para él. Esta fueron sus
respuestas:
"Toda
acción que yo he realizado es consecuencia de la fe en Dios. La
fe ha sido la primera motivación.
Ha sido la
fe la que me ha dado fuerza en medio del fracaso, de las
incomprensiones, del rechazo hasta de quienes esperaba
solidaridad. Es la que me ha permitido empezar de cero muchas
veces, a no abandonar la lucha, a aceptar la soledad sin
renunciar a las metas. Cuando todo lo humano te aconseja y
obliga a abandonar la lucha, persistes por la fe en Cristo. Y
Cristo no es un concepto, es alguien que está presente en mi
vida aquí y ahora, aunque no siempre lo vea con tanta claridad,
porque también existen las propias miserias y pecados
personales.
La
verdadera liberación es tener siempre presente que esta
humanidad no es huérfana, porque todos somos hermanos, todos
somos hijos de Dios. Y Dios te pone en un lugar y en un tiempo,
con un prójimo que es quien te rodea. ¿Quién es mi prójimo? No
es un ser abstracto, mi prójimo es el cubano de hoy, aquí y
ahora.
Ese mito
que dice que la religión es el opio de los pueblos se destruye
cuando descubres que es la falta de fe la que prepara al hombre
para que sea sometido por el miedo y el poder. La
descristianización de Cuba fue una meta que se propusieron para
poder someter al pueblo. Cuando eres cristiano descubres que hay
un poder humano que pretende usurpar el lugar de Dios, y
dominar. Descubrimos cómo hay un poder que pretende controlar la
misma vida de la gente, un poder que se apropia de la persona y
de su familia, y trata de anular todas estas dimensiones. Es una
experiencia de vida que hay que vivirla.
Pero a la
vez, la liberación cristiana te lleva a nunca decir aquellos son
los malos y nosotros los buenos, sino a no someterte al miedo, y
a denunciar una situación injusta que hay que superar
solidariamente.
Dios ha
querido que un siglo después de la independencia cubana haya
este proceso de rescate, de renovación en nuestra república que
es el Proyecto Varela. Y esto es un signo, todo este movimiento
nuevo dentro y fuera de Cuba. Es la hora de la solidaridad.
Algunos
dicen que la Iglesia ha permanecido a través de la historia por
su inteligencia y por su habilidad para sobrellevar los malos
momentos, porque ha sabido hacer lo más conveniente.
Pero yo
creo que estos 2,000 años de existencia de la Iglesia se deben
primero que nada a la presencia de Jesucristo, que vivió en la
humildad y la pobreza. Y segundo, por el espíritu de entrega de
millones de sus hijos, por sus servicios, por la santidad y el
ofrecimiento de muchas vidas. Y finalmente por el martirio. Lo
que es imprudencia a los ojos del reino de este mundo, es la
prudencia según el Reino de Jesucristo".
Miami,
mayo de 2002
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