Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Junio de
2007
|
Carta de
Juan Carlos González Leiva
Yo soy
Juan Carlos González Leiva, presidente de la Fundación Cubana de
Derechos Humanos. Desde el 12 de enero, todos los días, soy
víctima de una tortura psicólogica cuyo objetivo es presionarme
para desterrarme por la fuerza de Cuba, ya que mi condena de
prisión domiciliaria termina el 4 de marzo de este año 2006.
|
 |
Al centro, con gafas, el opositor Juan Carlos González
Leyva, flanqueado por miembros del Consejo de Relatores
de Derechos Humanos. La Habana, 14 de mayo de 2007.
Imagen cedida por Carlos Serpa Maceira y la Coalición de
Mujeres Cubano-Americanas. Encuentro en la Red.
|
|
|
Mi
vivienda está bajo asedio militar y soy víctima de violentos
actos de repudio encabezados y controlados por los militares de
la Seguridad del Estado de la provincia de Ciego de Ávila donde
resido y del gobierno cubano.
Se me
impide salir de mi casa y me encuentro sin comida, sin agua
potable y sin electricidad, asfixiándonos del calor. Solo
ocasionalmente me restauran el teléfono al azar pero, la mayor
parte del tiempo, me encuentro incomunicado. Conmigo están en la
casa la activista de la Fundación Cubana de Derechos Humanos,
Tania Maseda Guerra y el periodista independiente Luis Esteban
Espinosa.
Mis
ventanas y mis puertas son golpeadas fuertemente y tienen
metidos desde afuera equipos de altoparlantes con música
estruendosa las 24 horas que no nos permite dormir ni descansar.
Las turbas que rodean mi casa está compuesta por todo tipo de
personas: desde delincuentes hasta estudiantes universitarios
que traen hasta aquí para que escandalicen a través de
micrófonos consignas gubernamentales en un lenguaje agresivo y
vocabulario grosero. Nos amenazan a gritos que van a entrar con
tanques de guerra, que nos van a quemar a todos, que somos unos
antisociales al servicio del imperialismo, etc.
Han
empujado y golpeado salvajemente a muchos activistas, amigos y
familiares míos que han entrado ó han tratado de entrar a mi
casa, ó han salido en defensa nuestra. Entre los nombres que
puedo identificar están: Yodalis Calderín Nuñez, sobrina de mi
esposa, los periodistas independientes, Luis Esteban Espinosa y
el psicólogo, Antonio Legón Mendoza.
A mi
padre, Agustín González, a pesar de tener la visa para viajar a
EEUU, el gobierno cubano lo tiene como un rehén y no lo deja
salir de Cuba para presionarme para que yo salga del país
también.
Turbas de
entre 100-400 personas comienzan éstos actos vándalicos al
amanecer hasta las once de la noche. A esa hora mi casa la
rodean policías y agentes de la Seguridad del Estado. Esto se
repite diariamente, al son de la música ensordecedora.
Es
importante que la prensa internacional acreditada en La Habana
venga hasta Ciego de Ávila para que el mundo vea realmente la
verdadera cara del gobierno cubano.
Yo no
tengo miedo ninguno. Me amenazan que van a entrar a la vivienda
y tendrán que sacarme a la fuerza. Si resistí 26 meses en
prisión bajo la tortura diaria de los militares cubanos,
acosado, abofeteado e intoxicado por sustancias químicas, por
las cuales todavía estoy enfermo, resistiré dentro de mi casa 26
meses más.
Agradezco
al pueblo cubano por todos los gestos de solidaridad: a los
vecinos que han intercedido y me han defendido. A todos les digo
que tenemos esperanzas que va a haber un cambio en Cuba. Esta
lucha demuestra que el gobierno está desmoronándose. A las
organizaciones de derechos humanos y a la prensa internacional
les agradezco todo lo que han hecho por mí y su apoyo a la lucha
del pueblo cubano.
Jesucristo
está con nosotros, nos está acompañando, nos da la victoria y la
paz. Nosotros no vamos a levantar un dedo contra nadie ni vamos
a cometer delito alguno. Cualquier cosa que suceda aquí es
responsabilidad de la Seguridad del Estado, los militares de
Cuba y del gobierno cubano.
14 de
enero de 2006.
|