Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Junio de
2007
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El primer beato cubano: fusilado por
los comunistas
¿Habría planeado Fray José profesar nada menos que el día en que
los cubanos celebramos la festividad de Ntra. Señora de la
Caridad del Cobre, o habría sido una simple coincidencia?
Teresa Fernández Soneira
La beatificación
de los 498 mártires del siglo XX en España
Las guerras tienen caídos. Las
represiones políticas tienen víctimas. Solo las persecuciones
religiosas tienen mártires. Durante el siglo XX la Iglesia
sufrió persecución en casi todos los países de la tierra. Tres
cuartas partes de los mártires en toda la historia de la Iglesia
han ocurrido en el siglo XX. Nunca la Iglesia ha sido tan
perseguida como en la época contemporánea. En 1992, S.S. el Papa
Juan Pablo II pronunció estas palabras ante la Congregación de
la Causa de los Santos en Roma: “Al brillante y glorioso
ejército de los mártires pertenecen no pocos cristianos
españoles asesinados por odio a la fe en los años 1936-1939, por
la inicua persecución desencadenada contra la Iglesia, contra
sus miembros y sus instituciones. Con particular odio y
ensañamiento fueron perseguidos los obispos, los sacerdotes y
los religiosos, cuya única culpa –sí así puede decirse- era la
de creer en Cristo, de anunciar el Evangelio y llevar al pueblo
por el camino de la salvación. Con su eliminación, los enemigos
de Cristo y de su doctrina esperaban llegar a hacer desaparecer
totalmente la Iglesia del suelo de España”.
Los sacerdotes, frailes, religiosas y seglares creyentes, no
peleaban en el frente de batalla, pero fueron buscados,
apresados, torturados y asesinados por el simple hecho de ser
cristianos. Cuando cayeron en manos del enemigo, se les pidió
que renunciaran a su fe, pero ellos se mantuvieron firmes en su
amor a Cristo. A la hora del sacrificio mostraron serenidad y
paz. “No son caídos de la guerra, sino mártires de Cristo”, dijo
recientemente Mons. Demetrio Fernández, obispo de Tarazona,
España. “No son fruto de una contienda en la que caen de uno y
otro bando. Son testigos de Cristo que se han mantenido fieles a
su fe y amor al Señor hasta la muerte, y han muerto perdonando a
sus verdugos, como hizo Jesucristo”.
La
beatificación
El pasado 2 de junio de 2007, Su
Santidad Benedicto XVI anunció la próxima beatificación de 498
mártires del siglo XX de España. Pertenecen éstos a 23 causas
diferentes en las que se viene trabajando desde hace ya muchos
años, la más antigua data de 1948. Entre los mártires figuran:
dos obispos, 24 sacerdotes diocesanos, 462 miembros de
Institutos de Vida Consagrada (religiosos), un diácono, un
seminarista, un subdiácono y siete laicos. Hay entre ellos
Agustinos, Dominicos, Salesianos, Hermanos de las Escuelas
Cristianas, Maristas, Carmelitas Descalzos, Franciscanos,
Esclavas del Stmo. Sacramento, Carmelitas, Dominicas,
Trinitarios, Carmelitas Misioneras, Misioneros de los Sagrados
Corazones, Marianistas, Misioneras Hijas del Corazón de Maria,
Franciscanas Hijas de la Misericordia, Una religiosa de clausura
de la Orden de Santo Domingo, Hermanas Carmelitas de la Caridad,
Trinitarias y una religiosa Carmelita de la Presentación. Este
será el mayor número de mártires beatificados hasta el día de
hoy.
Aunque la mayoría de estos mártires, que serán beatificados en
Roma el 29 de octubre son de origen español, hay cinco que
nacieron fuera de España: dos Hermanos de la Salle en Francia,
un Dominico y un Carmelita en México, y un Agustino en Cuba.
A los cubanos nos llena de gozo la noticia de que pronto la
Iglesia cubana contará entre sus filas con un nuevo “amigo
fuerte de Dios”, como decía Santa Teresa de Jesús. Es el
Agustino, el Siervo de Dios, Fray José López Piteira a quien SS
Benedicto XVI proclamará Beato en el mes de octubre.
Fray José había nacido en Arroyo
Blanco (Camagüey, Cuba) el 27 de marzo de 1913 y bautizado el 11
de noviembre del mismo año. Sus padres eran Emilio y Lucinda. En
algún momento entre su bautismo y su entrada en la Orden de San
Agustín, su familia se mudó de Cuba para Partorvia, en la
provincia de Orense, en Galicia, España.
Profesó los votos temporales como fraile Agustino en en Leganés,
España, el 20 de agosto de 1929, perteneciendo a la Provincia
Agustina de Madrid. En preparación para su ordenación como
sacerdote, estudió Filosofía (1929-1933) en Leganés, y luego
Teología (1933-1936) en el Monasterio del Escorial.
Hizo su profesión solemne (permanente) en 1934, y fue ordenado
de diácono el 8 de septiembre de 1935. ¿Habría planeado Fray
José profesar nada menos que el día en que los cubanos
celebramos la festividad de Ntra. Señora de la Caridad del
Cobre, o habría sido una simple coincidencia?
Estando estudiando en el Monasterio del Escorial, el 6 de agosto
de 1936 fue detenido con su comunidad Agustina de ese monasterio
y encarcelado en la prisión de San Antón de Madrid. Cuando le
dijeron que podía hacer valer la circunstancia de haber nacido
en Cuba para conseguir la libertad, contestó: “Están aquí todos
ustedes que han sido mis educadores y maestros y mis superiores,
¿qué voy a hacer yo en la ciudad? Prefiero seguir la suerte de
todos, y sea lo que Dios quiera”.
El 30 de noviembre de 1936, Fray José López Piteira fue
martirizado en Paracuellos de Jarama junto con otros 50
religiosos agustinos. En el momento del martirio tenía 23 años.
¿Cuántas víctimas reposan en este camposanto de Paracuellos?
Aunque no es posible señalar cifras exactas, según Arsenio de
Izaga archivero e historiador de la Real Academia de la
Historia, se sabe que superan las 8,354. Las zanjas en que se
sepultaron tantos miles de mártires eran “descomunales,
terroríficas, sin precedentes ni comparación con cualquier otro
episodio de la Cruzada”, dice Izaga. Fue una gigantesca
carnicería de hombres indefensos, llenos de espíritu cristiano,
y los responsables de aquellos asesinatos no se preocuparon
siquiera de buscar pretexto y en la que no hubo la más mínima
participación popular.
Izaga, quien convivió en prisión con algunos de los mártires,
escribió sobre Paracuellos de Jarama: “Cuadro espantoso aquel
cuadro… espectáculo escalofriante el terrible piquete de
forajidos que disparaba sus fusiles o sus ametralladoras sobre
unos hombres de bien de toda profesión, de toda categoría y de
toda edad. Sacerdotes y seglares, militares y paisanos, ricos y
pobres, patronos y obreros, desde los que habían pasado los
dinteles de la ancianidad hasta los que apenas habían salido de
la niñez, mientras sus compañeros de infortunio, hacinados sobre
los vehículos o apelotonados a la vera del camino, esperaban el
turno fatal y contemplaban indefensos el suplicio que poco
después iban a sufrir (…)”.
Aprendamos del heroico testimonio de fe de estos mártires, sobre
todo de Fray José López Piteira, mártir cubano en tierras
españolas, y pidámosle que nos ayude hoy a vivir nuestra fe con
valentía y entrega como él lo hizo, en medio de las dificultades
que se nos presenten. Roguemos para que la beatificación fijada
para el 29 de octubre en Roma, de abundantes frutos:
Señor, Dios de los Ejércitos, cuya mano da a los hombres la vida
o la muerte, en la victoria o en la derrota. Acuérdate Señor,
de los que defendiendo Tu fe, cayeron envueltos con Tu nombre en
los campos del honor.
Señor, Dios de los cielos, esencia de amor y de paz, acuérdate
de quienes en la lucha por el triunfo de Tu amor entre los
humanos, dejaron sus cuerpos rotos en el camino del martirio,
ofreciendo sus vidas con serenidad y resignación.
Señor, tu que sabes lo efímero de esta vida, bendice los sueños
de los que cayeron. Ten en Tu divina presencia a los que tanto
te amaron, amando tanto a la Humanidad. Guíalos por Tu Reino
para que desde los luceros inspiren nuestros actos y Tu nombre
sea bendecido y alabado por los siglos de los siglos. Así sea.
Colaboraron en este artículo: D. José M. de Ezpeleta, P.
Idelfonso Moriones, Postulador
General O.C.D., el P. Marcos Rincón, Vice Postulador OFM,
Brother Thomas Taylor, OSA, (Comunidad de Augustinos de la
región norte-centro, EE.UU), y el P. Jorge Sans Vila, Hermandad
de Sacerdotes Operarios Diocesanos (Roma).
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