Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Junio de
2007
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La Iglesia en Cuba
Intervención del Obispo de Camagüey, Juan García, en la V
Conferencia Episcopal de América Latina y del Caribe
30 de mayo
de 2007
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Mons. Juan García, obispo de
Camagüey y presidente de la Conferencia
Episcopal Cubana. |
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La Iglesia de Cristo en Cuba es un débil y pequeño rebaño del
Señor Jesús que a pesar de muchas dificultades ha permanecido
fiel a su Señor. Hoy este pequeño y débil rebaño crece gracias
al Espíritu Santo y a las muchas manos tendidas por la Iglesia
del continente americano y por la Iglesia universal.
La Iglesia de Cristo en Cuba representada aquí por el Cardenal
Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, Mons. Emilio Aranguren,
obispo de Holguín, el P. René Ruiz, presbítero diocesano de La
Habana, la Hermana Gloria Pérez Pupo, religiosa de las
Misioneras de la Inmaculada Concepción, la Srta Rita Maria
Petrirena, colaboradora en el Secretariado de la Conferencia
Episcopal Cubana y un servidor, Juan García, arzobispo de
Camaguey y presidente de la Conferencia Episcopal de Cuba, está
presente aquí con grandes sueños e ilusiones.
Estamos ansiosos por ver y escuchar el testimonio de tantas
iglesias fieles al seguimiento de Jesucristo hasta el martirio.
Queremos constatar la vivencia de tantos laicos en estas
iglesias capaces de hacer presente a Cristo en medio de la
sociedad en que viven. Deseamos saber de tantos matrimonios
fieles que han constituido una bella y numerosa familia.
Añoramos imitar la actividad misionera de tantos y tantas en
lugares muy difíciles aun a riesgo de perder la vida.
Nuestra Iglesia necesita de la oración, el auxilio y la compañía
de Ustedes en la puesta en marcha de su Plan Global de Pastoral
2006-2010.
El primer reto de nuestro Plan Global es la espiritualidad
cristiana. Intentamos promover una espiritualidad centrada
en el encuentro con Jesucristo que ilumine la vida en todas sus
dimensiones y posibilite un estilo de vida comprometido,
generador de esperanza y coherente con nuestra identidad
cristiana.
Toda la Iglesia de Cristo en Cuba quiere ser discípula de su
Maestro y aprender a orar como Él, vivir la voluntad de el Padre
como Él, sufrir como Él, establecer el Reino como Él. Esta V
Conferencia será una escuela para nosotros.
También estamos empeñados en promover, principalmente
desde la juventud y la familia, un laicado consciente de su
vocación y de su misión en la vida de la Iglesia y en el mundo,
para que participe en la edificación de la realidad eclesial y
social.
Esperamos formar laicos preparados en los campos de la
filosofía, la antropología, la política, la economía, la cultura
y la teología de acuerdo a sensibilidades y vocaciones
específicas.
En Aparecida encontraremos caminos para llevar a feliz término
nuestros intentos de que los discípulos ofrezcan la vida
abundante de Jesucristo a nuestras ciudades y pueblos.
Los jóvenes nos preocupan, nos hacen sufrir, nos alientan y nos
animan, a ellos los amamos. Nuestro Plan Global quiere,
ofrecerles una formación que les ayude a ser protagonistas de su
propia historia, responsables, comprometidos con Jesucristo y su
evangelio y con una clara identidad como laicos católicos.
Como los jóvenes son el futuro de nuestra Iglesia y del mundo,
gran parte de nuestro tiempo estará consagrado a pensar y
encontrar nueva vida para ellos.
Nuestra pastoral se esfuerza por acompañar a las familias
cubanas a descubrir su rol como célula fundamental de la
sociedad, generadora de vida y transformadora de las realidades
temporales.
La familia está herida por el divorcio, el aborto, la ausencia
de amor fiel, sacrificado, entregado, las relaciones sexuales
prematrimoniales, condiciones materiales precarias, falta de
espacios propios para los esposos. Esperamos encontrar aquí
salvación y sanación para nuestros matrimonios.
También nuestra Iglesia quiere fortalecer el espíritu
misionero en personas y comunidades para anunciar a Jesucristo y
comprometerse en la edificación de su Reino con renovado ardor,
creatividad y audacia.
Una hermosa experiencia misionera y un maravilloso logro han
sido las Casas de Misión. En mucho lugares donde el templo está
lejos o donde no los hay, los católicos se encuentran en la casa
de alguien que la brinda y allí leen la Palabra de Dios,
celebran la misa, dan catequesis, hacen obras de caridad,
acompañan a los enfermos, presos, afligidos, se preparan para
ser enviados a anunciar el evangelio a otros barrios o pueblos,
y forman una verdadera iglesia.
Aparecida se presenta como una gran expectativa para nuestra
Iglesia misionera que quiere serlo todavía mas.
En Cuba estudian miles de estudiantes latinoamericanos. Muchos
de ellos se dicen católicos. Nosotros pudiéramos brindar una
ayuda mayor a estos jóvenes. En la medida en que podamos los
contactamos, alentamos y apoyamos su fe. Deseamos y tratamos de
esforzarnos para que sobre todo aquellos que estudian medicina
respeten la vida que late en el seno materno y no la eliminen
mediante el aborto. Para todo esto necesitamos la presencia, el
interés y el apoyo de los pastores latinoamericanos de estos
jóvenes. Las puertas están abiertas para ayudarnos y apoyarnos
mutuamente en orden a formar cristianamente a estos futuros
profesionales.
La Virgen a la Caridad del Cobre, es la primera misionera de
Jesucristo en nuestra tierra desde hace casi 400 años. Ella está
ya en las casas y corazones de los cubanos. Ella, primera
discípula y primera misionera ruegue por esta Conferencia para
que podamos imitarla en el seguimiento de Cristo y en anunciarlo
con obras, silencio y palabras. Su presencia y sus ruegos nos
acompañen todos los días.
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De izq.a der.: Presbítero René Ruiz, Rolando Garrido (Comunidad
San Egidio), Mons. Juan García, Card. Jaime Ortega, Teóloga
Ofelia Ortega, Hna. Gloria Pérez Pupo, MIC, Rita María Petrirena
Hernández y Mons. Emilio Aranguren. |
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