Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Mayo de
2007
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La cultura y el diálogo interreligioso
Intervención de S. EM. R. Paul Cardenal Poupard,
Presidente Del Consejo Pontifício De La Cultura y Del Consejo
Pontificio
para El Diálogo Interreligioso
Delante a los desafíos gigantescos que se presentan a la Iglesia
en América Latina y el caribe al alba del Tercer milenio,
quisiera compartir con ustedes la alegría de ser discípulos y el
privilegio de ser misioneros de Jesucristo, participando cinco
puntos de orientación de una pastoral de la cultura en clave
transversal, para una auténtica evangelización inculturada,
siguiendo el modelo de María, en quien la Palabra se hizo carne.
1)- Frente la difusión mediatizada de imágenes deformes
sobre Dios, el hombre, la mujer, la familia, la vida, la
pastoral de la cultura propone la antropología cristiana, nacida
de una experiencia de nueva iniciación en la fe. La fuerza del
kerygma, la catequesis, la liturgia, la homilía dominical y la
comunión son el cimiento sólido para reformular una hodierna
cultura cristiana que dé nueva savia a las familias y a las
comunidades de fe.
2)- Frente los alejados por ignorancia religiosa, relativismo y
secularismo, que alimentan las diferentes formas de sectas,
sincretismo e indiferentismo, la pastoral de la cultura propone
la experiencia existencial de la “proximidad” y el
acompañamiento en pequeñas comunidades de fe que generen una
cultura de comunión y arraigo compartida con alegría.
3)-Frente la erosión de la vida cristiana, la pastoral de
la cultura propone la presentación atrayente del Misterio de
Cristo, Hijo de Dios e Hijo de María. Tanto la devoción popular,
como la via pulchritudinis, son un excelente instrumento
pastoral para tocar efectivamente y expresar culturalmente la
dimensión de lo inefable en la vida cotidiana de una fe,
plenamente acogida, totalmente pensada, fielmente vivida.
4) Frente las situaciones aplastantes de miseria y desamparo,
desigualdad social y pobreza, frente al desempleo y
migración de los jóvenes, a la violencia, la pastoral de la
cultura promueve una cultura de la solidaridad fraterna a
todos los niveles de la vida social: familiar, local, de
instituciones gubernamentales, públicas y organismos privados.
Una cultura de la solidariedad fraterna que afirma que su amor
preferencial por los pobres implica: “promover a todos los
hombres y a todo el hombre”, como lo subraya la encíclica
Populorum progressio que el Papa Paulo |Sexto, me pidió
presentar en mi primera Rueda de Prensa, hace cuarenta años, el
martes de pascua de 1967. La cultura de la solidaridad
fraterna va de la mano a una adecuada diaconía de la
inteligencia.
5)- Frente la avalancha de información mediática y
mentalidad virtual que generan confusión, desorientación y
uniformidad cultural, incluso en las comunidades indígenas y
afro americana, la pastoral de la cultura propone para una
adecuada educación humana y cristiana, que abarque de la familia
a la parroquia, así como, de escuela a la Universidad, los
centros culturales católicos, como lugar privilegiado,
para identificar y proponer, nuevos horizontes y lenguajes que
toquen la fibra existencial de los latinoamericanos en una nueva
cultura audiovisual.
Aquí, junto a la Madre Aparecida, “hacia una pastoral de la
cultura renovada pela fuerza del Espíritu”; la savia del
Evangelio de Jesucristo, posee un suplemento de alegría y
belleza, de libertad y sentido, de verdad, de bondad, de amor
para las culturas de Latinoamérica y el Caribe. Vivir y
participar la amistad con Cristo, es evangelizarla cultura con
la parresía propia del apóstol, inundando los ambientes
de la familia, la educación, la comunicación, la vida pública,
los escenarios de migración, de culturas rurales, indígenas y
afro americanas, y la cultura adveniente en las grandes
megápolis, con la experiencia de fe en el Resucitado.
Evangelizar la cultura nace del amor apasionado a Cristo
encontrado en la oración, celebrado en la liturgia eucarística
dominical, más conocido y amado en la homilía que acompaña al
Pueblo de Dios en al misión de inculturar el Evangelio en la
historia, ardiente e infatigable en la caridad samaritana que
conforta a los hermanos heridos en la vida. |