Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Abril de
2007
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Vía Crucis de Cuba
Recibido desde Cuba: "para unirnos en esta oración por Cuba el
Viernes Santo"
Centro de Formación Cívica y Religiosa
Diócesis de Pinar del Río, Cuba - Viernes Santo de 2007
Canto de entrada: Al pecho llevo una cruz
La Cruz y los ciriales se colocan en el centro del Presbiterio.
La Cruz puede ir adornada en su base con una cinta tricolor
simbolizando los colores de Cuba.
Introducción (Dos lectores)
Lector A: Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, Viernes Santo, día en que conmemoramos la muerte de nuestro
Señor Jesús, queremos unir la pasión del pueblo con la Pasión de
Cristo. Este es el centro del misterio pascual actualizado en la
vida, los sufrimientos y las esperanzas de los hombres y las
mujeres que se unen, con su angustia, a la Cruz de Cristo y
esperan, sin desfallecer, la última palabra que será de la Vida.
Lector B: El Vía Crucis es la celebración del camino de Jesús
hasta la cruz y la Resurrección. Camino que se convierte en
proceso de redención y salvación para toda persona que sufre la
injusticia, la soledad, la maldad y la opresión de otros
hombres. El Vía Crucis es camino y, al mismo tiempo, seguimiento
de Jesús. Es camino de sacrificios y al mismo tiempo camino de
gloria. Es acompañamiento de Cristo por la vía dolorosa y
acompañamiento del pueblo cubano que sufre en esta ardua etapa
de nuestra historia.
A: Por eso, dedicamos este Vía Crucis de Viernes Santo a rogar y
solidarizarnos con todos los cubanos y cubanas que sienten sobre
sus hombros el peso de la cruz, los que tienen responsabilidades
y los que sufren por las injusticias. Los que oprimen sin
misericordia y los que no sucumben bajo el peso de la
persecución. Los que han delatado a sus hermanos y los que han
experimentado la soledad, la traición y el abandono. Todo esto
lo vivió Cristo, intensamente, antes que nuestro pueblo. Y si Él
lo vivió, también lo redimió con su sangre. Y si Él lo redimió
con su sangre, todos estos sufrimientos de hoy desembocarán en
la gloria de la vida nueva y resucitada de cada persona y de
todo nuestro pueblo. Esta es nuestra esperanza.
B: Acompañemos a Cristo en su Vía dolorosa y acompañemos a todos
los desalentados, desarraigados, detenidos, presos,
encarcelados, condenados, exiliados o desterrados en su Vía
Crucis; y acompañemos también a sus familiares y amigos que
sufren la injusticia.
A: Primera Estación: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
A: Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Jesús está frente a Pilato. Se efectúa un juicio sumarísimo.
Judas es el delator. Pilato intenta descargar sobre los judíos
su responsabilidad de condenar a un hombre justo. Sobre Jesús
han descargado todo género de mentiras, calumnias y falsos
cargos. Él sin embargo, dice a Pilato: "Yo para esto he venido:
Para ser testigo de la verdad y todo aquel que es de la verdad
escucha mi voz". Pilato no era de la verdad y se lavó las manos
echando sobre otros la culpa y la causa de la culpa. La masa
vocifera y da bandazos, desde el Domingo de Ramos en que vitorea
a Jesús, hasta el Viernes Santo en que lo repudia pidiendo que
lo crucifiquen. Así ha sido siempre la actitud de las masas sin
rostro y sin conciencia.
A: Hoy también ocurren estas cosas. Son tan parecidas las
experiencias, que deben servirnos para vivir una Semana Santa
con verdadero propósito de ser fieles a Cristo, de ser
servidores de la verdad, de buscarla donde quiera que esté, y de
proclamarla sin miedo ante todo el que nos pida la razón de
nuestra esperanza. Pilato creyó que había terminado un proceso.
La historia nos enseña que allí, precisamente, empezó todo el
proceso y el camino final de la redención del pueblo. Que esto
nos sirva para comprender bien el momento en que vivimos en Cuba
hoy y para que lo vivamos conscientes de nuestra propia
responsabilidad. Para pasar de masa a pueblo.
B: Oremos por los que sirven en los tribunales de justicia para
que sean siempre buscadores incansables de la verdad que los
hará libres y roguemos también, por cuantos son injustamente
condenados.
Padre nuestro....
Canto: Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo, perdónalo Señor.
A: Segunda Estación: JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS CAMINO DEL
CALVARIO.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Sobre los hombros de Jesús es cargada la cruz de todas
nuestras iniquidades y pecados. Sobre sus hombros cae el peso de
cuanta maldad nos oprime, de cuanto poder nos aplasta, de cuanto
cargo de conciencia nos persigue. Cristo carga con la cruz que
es nuestra, que la merecemos por lo que hacemos, y por lo que
dejamos de hacer para el bien; Jesús carga con toda la
injusticia y con las estructuras de pecado de las que somos
cómplices silenciosos y aterrorizados.
A: Sin embargo, Cristo no se echa para atrás, no descarga en
otros el peso de una cruz injustamente cargada sobre el
inocente. Jesús es el hombre para los demás, para cargar con las
miserias de los demás, para cargar con las limitaciones y las
injusticias de los demás. Para poner el hombro en las causas que
liberan de la opresión a los demás. He aquí la esencia del
cristianismo y del seguimiento de Cristo: vivir para los demás,
cargar con los demás, meterle el hombro a la carga de los
pueblos, caminar con los que desfallecen y no zafarle el hombro
al peso de la historia que debemos protagonizar y adelantar.
¿Cargamos nosotros con los sufrimientos y las cruces ajenas o
las rechazamos egoístamente pensando sólo en nuestro propio
bienestar, seguridad o acomodo a las circunstancias?. Si no
cargamos con la cruz de otros y no echamos sobre nuestros
hombros, pobres y débiles pero disponibles, la carga de la
redención de Cuba, no somos dignos de seguir a Cristo en el Vía
Crucis cubano de hoy.
B: Oremos por cuantos cargan sobre sus hombros con la
responsabilidad de salvar a su pueblo. Roguemos también por los
que le zafan el hombro y huyen, traicionan, se acomodan, o se
esconden detrás de una falsa prudencia o incapacidad. Roguemos
porque en la hora presente los cristianos no le fallemos a
Cristo y echemos sobre nuestros hombros el peso ingrato y
tenebroso de la cruz. De la cruz propia, de la cruz de los demás
y de la cruz de Cuba.
Padre nuestro....
Canto: Cristo nos da la libertad
A: Tercera Estación: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Es Cristo, Dios y hombre verdadero, que cae bajo el peso de
la cruz.
Es la señal de su debilidad, de su agotamiento físico, de sus
límites
humanos... Hasta este punto llega el misterio de la encarnación
del
Hijo de Dios. Como dice la Carta a los Filipenses: "Cristo, a
pesar de
su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, al
contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de
esclavo,
pasando por uno de tantos. Y así actuando como un hombre
cualquiera, se
rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de
cruz" (Flp
2,6-11)
A: El género humano fue creado para vivir de pie, es decir,
digno, decoroso, sin vergüenza y sin tacha. Pero la misma
libertad con que Dios nos puso en pie, ha sido mal usada y
nuestra humanidad cayó, por primera vez, intentando obedecer a
la soberbia "de ser como dioses". Esta es la gran contradicción
de la historia: Dios que nos crea libres y nos hace a su imagen
y semejanza; nosotros que usamos mal nuestra libertad para
alzarnos contra Dios y ser como él cuando ya lo éramos. Dios que
se rebaja, que se hace hombre, que usa su libertad, para
someterse a nuestra naturaleza caída y devolvernos la libertad y
la dignidad de hijos de Dios. Para ponernos nuevamente en pie.
B: Oremos en esta primera caída, por cuantos se erigen como
dioses y caen en la soberbia del poder, del tener, del saber...
Oremos por cuantos usan la mentira para hacer sucumbir a los
pueblos bajo el peso de la ignominia. Oremos para que cuantos
caemos bajo el peso de la libertad mal usada y mal vivida
podamos levantarnos conociendo la verdad que nos hará libres.
Padre nuestro....
Canto: Como le cantaré al Señor, cómo le cantaré, (1ra estrofa)
A: Cuarta Estación: JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Encuentro de Cristo con su Madre. Para Cristo, Dios y hombre
verdadero, el momento de mayor profundidad en su dolor. Para
María, la madre, el encuentro con las consecuencias de la misión
de su hijo. A esto le han conducido las palabras de consuelo y
perdón de Jesús. Hasta esto le han llevado sus gestos de
compasión y su voluntad de sanar, de curar, de dar vida, de dar
paz. Así paga el mundo a cuantos se entregan a una causa justa:
"vino a los suyos y los suyos no lo recibieron" dice el Prólogo
del Evangelio de San Juan. Encuentro de despedida y
desgarramiento. Para Jesús: dolor y ternura indecibles. Para la
Madre, espada en el corazón y preguntas en el alma: ¿Por qué
tratan así a los que sólo han hecho bien a su pueblo?
A: Desde entonces, es la misma situación: Hijos que se
comprometen con la causa del bien, de la justicia, de la verdad,
de la redención de las personas y de los pueblos... y Madres que
se encuentran con la respuesta de la injusticia, del castigo del
justo y de la absolución del criminal. Madres cuyo dolor no
tiene ni nombre, ni precio, ni razón. Madres que no pueden
llegar a comprender por qué castigan a sus hijos si son
inocentes... si lo único que han hecho es procurar el bien para
sus compatriotas. Madres que ofrecen su dolor para que llegue
pronto la paz para el corazón de todas las madres. Cuando sufre
el corazón de las madres... y sus preguntas no tienen respuestas
que las calmen... y las espadas que atraviesan su corazón vienen
del absurdo, estamos en el Vía Crucis, que es el camino del
dolor, pero que es también, en fin de cuentas, el camino de la
redención. Es la señal inequívoca de que caminamos hacia la luz.
B: Oremos por todas las madres cubanas. Especialmente por las
madres, hijas, hermanas y esposas de los presos de conciencia
llamadas en Cuba Damas de Blanco. Por las madres del mundo
entero que sufren por causa de la guerra o de la injusticia, que
sufren a causa del absurdo de la fuerza y la opresión que no
tienen ni sentido ni razón. Oremos por los hijos que le infligen
a sus madres el dolor de ser condenados a causa de sus crímenes
y oremos también por los hijos que ven sufrir a sus madres a
causa de ser condenados injustamente por hacer el bien. Que la
Virgen dolorosa los acompañe en este valle de lágrimas.
Dios te salve, María...
Canto: A los pies de la Virgen (1ra estrofa)
A: Quinta Estación: JESÚS ES AYUDADO POR SIMÓN, EL CIRENEO.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Así dice el Evangelio de San Marcos: "Un hombre de Cirene,
llamado Simón, padre de Alejandro y de Rufo, llegaba entonces
del campo. Al pasar por allí le obligaron a cargar con la cruz
de Jesús" (Mc 15,21). De modo que no hay cruz que se pueda
llevar sólo. No hay sufrimiento que no obligue a la solidaridad
con el que sufre. No puede haber dolor que pueda prescindir de
la compañía de los demás. Ni la cruz del Hijo de Dios pudo ser
cargada por él sólo. Todos, incluso el mismo Jesús, necesitamos
que nos echen una mano en el sufrimiento. El Papa en su visita
al Rincón, nos decía: "El dolor llama al amor". El que sufre
clama ayuda. Y es un grave pecado de omisión no prestarle la
ayuda y el apoyo que necesita, tanto el que sufre con razón,
cuanto más al que sufre injustamente.
A: Cuba vive su Vía Crucis. Son muchos los que cargan con la
cruz de las injusticias y son inocentes como Jesús. Son muchos
también los que cargan con la cruz de sus propios pecados, con
la cruz de sus propios crímenes y delitos. Todos, unos y otros,
necesitan de la ayuda de los actuales cireneos. Nosotros debemos
ser cireneo o no seremos nada de cristianos. Todos debemos ser
solidarios con los que sufren. Los cristianos tenemos obligación
de serlo. Así lo dice el Papa en el Rincón: "La indiferencia
ante el sufrimiento humano, la pasividad ante las causas que
provocan las penas de este mundo, los remedios coyunturales que
no conducen a sanar en profundidad las heridas de las personas y
de los pueblos, son faltas graves de omisión, ante las cuales
todo hombre de buena voluntad debe convertirse y escuchar el
grito de los que sufren."
B: Oremos por todos nosotros, los cubanos necesitados de
cireneos que nos ayuden a cargar con nuestras cruces. Oremos por
cuantos son obligados a ser solidarios por decreto y por cuantos
permanecen indiferentes ante el sufrimiento ajeno. Oremos para
que no se nos endurezca el corazón de cubanos que siempre ha
estado al lado del que sufre. Oremos porque en Cuba nadie que
sufra, en el alma o en el cuerpo, quede solo, o abandonado a su
suerte. Oremos para que una gran ola de solidaridad, perdón, y
amor responda a la ola de represión y odios. Nunca más la
fuerza. Nunca más la muerte. El dolor convoca al amor.
Padre Nuestro....
Canto: El que siembra amor, cosecha amor... (1 estrofa)
A: Sexta Estación: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: He aquí una manera concreta y puntual de ejercer la
solidaridad ante el que sufre la injusticia. Limpiar el rostro
del condenado. Aquí tenemos un gesto y una actitud. El gesto de
la mujer valiente que rompe el cerco del miedo, no teme a la
fuerza física de los opresores. Ella va con la fuerza interior
que da el amor compasivo y solidario. Ella logra llegar, llega a
alcanzar el rostro del oprimido para limpiarlo, para acariciarlo
con el fino manto de la misericordia. En cambio, la mirada y el
rostro de Cristo sufriente quedó marcada para siempre en el
manto y en el corazón de aquella mujer solidaria y valiente que
hizo lo que pudo y lo hizo rápido y bien.
A: Todo el que sufre injustamente necesita que le limpien el
rostro, que le quiten la infamia, que le devuelvan la imagen
dañada y desprestigiada. He aquí una manera concreta y solidaria
de acompañar al que sufre. La Verónica no podía liberar a Jesús
pero pudo limpiar su rostro. Nosotros, en la mayoría de las
ocasiones no podemos hacer mucho ante la infamia del inocente
condenado y vilipendiado, difamado y registrado como un
criminal, confundido con delincuentes comunes, confundido con
corruptos y drogadictos. No podemos, por ahora, evitarlo. Pero
podemos ayudar a limpiar su rostro de la infamia. ¡Qué falta
hacen muchas Verónicas en Cuba hoy! Verónicas que limpien el
rostro del que piensa distinto y es condenado siendo inocente.
Verónicas que limpien la cara de confusión de muchos que no
saben distinguir. Verónicas que limpien el rostro de los que
quedan desconcertados ante tanta indefensión y alardes de
fuerza. Cada uno de nosotros puede ser una Verónica. Estemos
seguros de que nunca se borrará de nuestra alma el rostro
agradecido de aquel inocente al que hemos podido llegar para
limpiar su reputación y su inocencia delante de la sociedad.
B: Oremos por cuantos sufren la difamación y el escarnio. Oremos
por cuantos son desfigurados física y moralmente delante de su
pueblo. Oremos por cuantos se arriesgan a limpiar, rápida y
tiernamente, el rostro del que sufre la injusticia. Oremos para
que no nos quedemos inmóviles ante el sufrimiento humano.
Padre nuestro....
Canto: Tu Reino es vida (1 estrofa)
A: Séptima Estación: JESÚS CAE LA SEGUNDA VEZ
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Consideremos a Cristo que vuelve a caer bajo el peso de la
cruz.
Contemplemos cómo Jesús quiere dejarnos ver claramente su
condición humana. Es como una "epifanía" de su humanidad, para
que adoremos su total encarnación. Consideremos, por otro lado,
a cuantos caen y recaen en el desánimo, en la desesperación, en
la falta de voluntad para perseverar en el bien cuando todo se
oscurece. Consideremos a aquellos que se dejan vencer por las
dificultades, que se dejan aplastar por el peso de las
circunstancias. Los que ya no pueden, los que abandonan, los que
están sin resuello en nuestra Patria. ¿qué podremos hacer por
ellos?. Las caídas son propias de todos los seres humanos, y el
levantarse y volver a levantarse es propio de nuestra condición
de hijos de Dios.
A: Acerquemos nuestras manos y nuestros hombros hacia aquellos
que sucumben bajo el peso de la cruz de cada día. Levantémonos
unos a otros del polvo del desaliento y la desesperanza. No nos
dejemos vencer por el miedo. Jesús pudo levantarse de su segunda
caída. Y si Él ha podido siendo un hombre verdadero, también
nosotros podremos levantarnos de nuestros pecados y de nuestras
limitaciones. Cuba podrá levantarse, no lo dudemos.
B: Oremos por cuantos caen y abandonan la lucha cotidiana.
Oremos por cuantos se doblegan bajo el peso de sus propios
pecados, y bajo el peso de los pecados de los demás. Oremos
también por cuantos sucumben ante el peso de las estructuras del
pecado y ante el peso agobiante de las injusticias. Y recemos
con todo el alma para que seamos siempre personas dispuestas a
levantar al caído y a no condenarlo, ni abandonarlo a su suerte,
sino a tenderle la mano amiga y el corazón misericordioso y
solidario. Tender una mano a Cuba es tenderla a cada cubano
caído y desolado.
Padre Nuestro.....
Canto: Señor, Tu que () un reino, de paz de justicia y de amor,
piedad, ten piedad Señor, Cristo, que nos diste la vida que no
acaba jamás, piedad.Señor tu que a todos nos llamas.
A: Octava Estación: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Así lo dice el Evangelio de San Lucas: "Muchas mujeres que
lloraban y gritaban de tristeza por él, lo seguían. Pero Jesús
dirigió su vista hacia ellas y les dijo: No lloren por mí sino
por ustedes mismas y por sus hijos, porque vendrán tiempos
duros...Entonces comenzarán las gentes a decir a los montes:
¡Caigan sobre nosotros! ... y a las colinas: ¡Escóndannos!
Porque si hacen esto con el árbol verde, ¿qué no harán con el
seco?" (Lc 23,27-31).
A: También nosotros estamos viviendo tiempos duros. La
confusión, la represión, la delación, la cárcel y la muerte, han
pasado a ser el sobresalto de la vida cotidiana. Lo han sufrido,
lo mismo el leño verde del inocente porque piensa diferente, que
el leño seco del que ha cometido un delito. Pero Jesús nos mira
con atención y nos consuela con su palabra de aliento y de
advertencia. Consolar no es disimular como si nada estuviera
sucediendo, consolar es tener la certeza de que la última
palabra será de la vida y de la paz.
B: Oremos para que Jesús nos mire a todos los cubanos con su
corazón de misericordia y de consuelo. Roguemos para que la
justicia y la paz se besen en nuestra sufrida Patria y para que
cada uno de nosotros seamos, para los que sufren a nuestro lado,
compañeros en el camino de la cruz, ayuda en su Vía Crucis. Que
tengamos siempre una palabra de aliento para el que está
crucificado por la angustia y una mano de apoyo solidario
extendida para todo el que se siente solo y abatido. Que la
Virgen María de la Caridad del Cobre nos acompañe en este
servicio de consolación y fraterna compañía.
Dios te salve María, llena eres de gracia...
Canto: Quiero ser, Señor instrumento de tu paz
A: Novena Estación: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Vuelve a caer Jesús bajo el peso de las presiones.
Contemplemos su exhausta fragilidad humana. Es el hombre
verdadero que siente superadas sus pobres fuerzas y desbordados
sus propios límites y resistencias. ¡Divino misterio del Dios
hecho hombre!. ¡Desconcertante verdad del Dios eterno que se
rebaja a la más débil fragilidad humana! ¡Qué consuelo y
esperanza para el hombre que sucumbe bajo el peso del terror y
de las torturas!
A: En estos días en Cuba, como en los días de la pasión del
Señor, hay hombres y mujeres que sucumben bajo el peso de las
terribles presiones psicológicas y físicas. Es la hora en que se
expone a la luz del día, sin pudor y sin recato, la más íntima
fragilidad humana. Es la exposición de los hombres quebrados que
merecen todo el respeto y la consideración de los que no se han
encontrado nunca en ese terrible misterio de la ofuscación de la
conciencia y la maleabilidad de la condición humana, caída y
marcada por el pecado. Pedro también sucumbió y se doblegó ante
una criada un poco antes de que cantara el gallo del amanecer de
la resurrección. Pedro se retractó, pero al darse cuenta de su
pecado, lloró amargamente y se incorporó, confiando
indudablemente en la misericordia infinita del Dios que nos ama.
Su retractación no lo invalidó para, luego de su arrepentimiento
y nueva profesión de fe, ser el Pastor supremo de la Iglesia y
dar su vida cuando le volvió a llegar la hora. Dios siempre da a
los hombres y mujeres una nueva oportunidad para superar la
innegable fragilidad de su naturaleza humana: ¡Verdadera
victoria de la Gracia sobre la naturaleza!
B: Oremos por todos cuantos hemos sucumbido alguna vez bajo el
peso de la cruz. Por cuantos han sido quebrados por las torturas
y las presiones. Roguemos para que sea respetada la intimidad y
la fragilidad de los hombres y mujeres de nuestro pueblo y
roguemos porque ninguno de ellos dude jamás de la misericordia y
el perdón de Dios.
Padre nuestro....
Canto: Danos un corazón, grande para amar (1 estrofa)
A: Décima Estación: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Jesús ha llegado a la cima del Vía Crucis, sobre el monte
Calvario es expuesto a la vista de todos. Ha llegado la hora
suprema. La hora de la verdad y del sacrificio redentor. Pero
queda un último escarnio. Queda el expolio y la vergüenza. Jesús
es despojado de sus vestiduras. Es lo último de sus
pertenencias. Ya nada le queda sobre esta tierra más que su amor
y su Madre, uno de los discípulos y dos mujeres. A la luz de la
media mañana el Hijo de Dios es presentado en toda la desnudez
de la verdad y de la virtud. El inocente es despojado de sus
vestiduras para que quede claro que no tiene nada que esconder,
nada de qué avergonzarse. Es la total transparencia del
inocente.
A: Hoy también, como Jesús, hay personas inocentes que, además
de cargar con su cruz hasta la cumbre del sufrimiento, deben
aguantar, ellos y sus familias, que los despojen de sus cosas,
de sus más íntimas y personales pertenencias. Pero sabemos que
el despojo, el allanamiento y la confiscación injusta solamente
dejan a la luz del día la desnudez de la verdad que lleva el
inocente en su alma. Cuantos sufren hoy con Cristo el despojo y
el saqueo deben tener la convicción profunda de que la verdad se
abre camino, sola y sin ropajes. La transparencia es la mayor
fuerza de los oprimidos.
B: Oremos por cuantos son despojados en el alma y en el cuerpo.
Por cuantos son allanados en su espíritu y en sus casas. Recemos
por cuantos son desnudados, sin pudor y sin respeto a su
dignidad y derechos, ante la luz de la televisión y de la radio.
Recemos porque se respete la intimidad y la vida familiar de
cada cubano. Porque se respeten sus pertenencias y sus ideas.
Recemos porque aprendamos de una vez que la verdad, para que
quede expuesta a la luz redentora, debe despojarse de todo lo
material y lo pasajero. Ese tipo de despojo envilece a quienes
lo perpetran y engrandece hasta el martirio a cuantos lo padecen
en sí mismos o en sus familias. Oremos para que Cuba se haga
transparente y multicolor como un vitral. Y que Cristo sea la
Luz de su libertad.
Padre nuestro...
Canto: Una luz en la oscuridad (1ra. Estrofa)
A: Undécima Estación: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Clavado cruelmente a la cruz, Cristo sufre el final de su Vía
Crucis. Es la muerte destinada a los malhechores. La crucifixión
es la muerte de los bandidos, de los segregados de la sociedad,
de los maldecidos. Jesús ha sido cambiado por Barrabás, han
preferido a un homicida, sale ganando el peor y sale perdiendo
el inocente. Pero sólo pierde aparentemente, pierde a los ojos
de los que no ven lo esencial de la vida. Jesús fracasa en su
obra a los ojos de los que no saben ver la profundidad de los
acontecimientos. Al cabo del tiempo, el mundo glorificará a ese
fracasado, la gente ensalzará su obra y su cruz será convertida
de cadalso en condecoración, de signo de escarmiento en timbre
de gloria. Así es la historia de la salvación. Cruz que se
convierte en gloria, clavos que se convierten en signos de
liberación. ¡Alabemos el misterio pascual de todos los
crucificados convertidos en redentores!
A: Hay hombres y mujeres de hoy que son crucificados por sus
familias, en sus trabajos, en sus barrios, en las calles y en
los medios de comunicación de su país. Nosotros los cristianos,
sabemos que esas manos clavadas se extenderán para perdonar.
Sabemos que esos pies, clavados al cadalso, andarán de nuevo por
nuestras calles y reemprenderán los caminos de la reconciliación
y la paz. Nosotros sabemos que del pecho de los encarcelados y
de los perseguidos, de los calumniados y vilipendiados,
traspasado por la lanza de los odios y de la violencia,
solamente podrá salir la redención de las víctimas y de los
victimarios, el perdón de los crucificados y de sus verdugos.
"Padre, perdónales porque no saben lo que hacen". He aquí la
actitud ante tanto absurdo y tanto odio. Perdón, perdón, y
perdón. Nunca más la venganza y la violencia. Nunca más la
revancha y el rencor. Cuba necesita que del pecho traspasado de
sus hijos e hijas, salga por fin la "sangre redentora" que
reconcilia y ama y "el agua purificadora" que reconstruya y
edifique una civilización de la verdad y del amor.
B: Oremos, por todos los que sufren, para que su corazón no se
envenene con el rencor, para que sus manos no se crispen con el
odio, para que sus pies no se detengan con el desconcierto y la
desconfianza. Roguemos para que de los clavos del sufrimiento
florezcan retoños de reconciliación y de vida nueva para Cuba.
Que María, la madre de la reconciliación, nuestra Madre de la
Caridad, nos acompañe.
Dios te salve María....
Canto: Virgen Mambisa (1estrofa)
A: Duodécima Estación: JESÚS MUERE PARA SALVARNOS.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Jesús ha consumado su vida y su obra. La muerte ha venido a
convertir su fracaso en victoria, su dolor en entrega. La cruz
en altar. "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus
amigos"(Jn 15,13). Cristo ha sellado su amor universal y su
proyecto de redención con la entrega generosa y voluntaria de su
vida. Los poderosos pensaban que le castigaban, que le
arrebataban su vida, que le conducían a la muerte. Pero Jesús
dice claramente "Nadie me quita la vida, yo la entrego
voluntariamente" (Jn 10,18). De modo que todo lo que hizo y
dijo, lo hizo y lo dijo libre y responsablemente. Las
estructuras de injusticia que lo juzgaron y lo condenaron a
muerte reaccionaron ante la propuesta de vida y de plenitud de
Cristo. Jesús hace lo único que puede hacer el que ya no puede
hacer nada más: Se entrega en el único regazo que le acogerá en
el dolor y la angustia: ese regazo definitivo son las Manos de
Dios y Jesús grita con el último aliento de fuerza y de
abandono: "Padre en Tus Manos encomiendo mi espíritu" (Luc
23,46). Es la apoteosis de la confianza absoluta y plena en
Quien no puede fallar jamás. ¿Nos hemos puesto en Sus Manos ante
la incertidumbre del porvenir en Cuba?
A: Así es también nuestro mundo de hoy. Ante la cultura de la
vida, los que tienen el poder reaccionan con la cultura de la
muerte. El camino pacífico se intenta cerrar con la violencia.
La pena de muerte se considera todavía hoy, en el siglo XXI,
como un remedio para mejorar la sociedad. Hasta este tiempo ha
llegado el absurdo del poder de los hombres que se creen dueños
de la vida y de la muerte. Es hora ya de que la mentalidad
cambie. Que la cultura de la vida triunfe sobre los gestores de
la muerte. Y en otro sentido, Jesús también nos enseña que la
muerte como consecuencia del buen obrar, es decir, la pasión y
la muerte del inocente tienen, en sí mismas, un valor redentor y
salvador.
B: Oremos por cuantos han sido condenados a muerte, por cuantos,
como Jesús, han sido ejecutados injustamente. Elevemos nuestra
oración perseverante para que cese la cultura de la muerte y se
cultive la cultura de la vida. Oremos para que la pena de muerte
sea abolida de las leyes y de la mentalidad de los pueblos.
Oremos en fin, para que el sacrificio de los que han sido
privados de sus vidas se convierta en ofrenda redentora para la
salvación de todos los hombres y de todos los pueblos.
Padre nuestro....
Canto: Tu reinarás (1ra. Estrofa)
A: Decimotercera Estación: JESÚS MUERTO EN BRAZOS DE SU MADRE.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Manos amigas se encargan de recoger el cadáver de Jesús.
Allí, firme y serena, traspasada de dolor pero con los brazos
abiertos y el corazón en paz, está la madre. María ha hecho todo
el Vía Crucis de su hijo. Ha sido fuerte y ha llegado hasta el
fin para cumplir su misión hasta el extremo. En sus brazos
amorosos recoge el cuerpo exánime de Jesús. Ella asume en ese
momento la totalidad de su misión. Hasta entonces es la madre de
Jesús, ahora ha perdido a su único hijo pero este le ha
entregado a la humanidad entera como hijos e hijas. Ella era la
sierva que cumplía la Palabra de Dios ahora es la corredentora
de Cristo porque ha aceptado, vivido y ofrecido en paz, su dolor
como ofrenda para la redención de cuantos lloran en este valle
de lágrimas.
A: María es ejemplo para todos nosotros. Su itinerario es camino
seguro de salvación. Es el más sencillo y trascendente proyecto
de vida: Hacer la voluntad de Dios, servir a los que lo
necesiten, acompañar a Jesús en sus signos de salvación,
acompañarlo en el camino del Calvario, permanecer fiel al pie de
la cruz, recibir de pie la maternidad del mundo entero, cobijar
entre sus manos el cuerpo de sus hijos que mueren y orar sin
desfallecer con los apóstoles de su Hijo. En esta hora difícil
para Cuba acudamos confiadamente a la compañía y a la
intercesión de nuestra Madre, la Virgen, que en Cuba se llama
Caridad.
B: Oremos por todos los cubanos y cubanas que han perdido a sus
hijos y que han sufrido con ellos el Vía Crucis de su pasión y
de su cruz. Oremos por cuantos, como María, se han mantenido
fieles en las duras y en las maduras, sin desfallecer hasta el
final. Oremos por cuantos han abierto generosamente sus brazos y
sus casas para recoger a sus hermanos y hermanas, crucificados
por la injusticia o muertos de miedo o de desesperanza. Oremos
porque la piedad jamás abandone el corazón de Cuba y de cada
cubano. Que para ello vuelva a nosotros sus ojos
misericordiosos, la Virgen Madre de Dios.
Dios Te salve Reina y Madre de misericordia...
Canto: Madre de todos los hombres, enséñanos a decir: Amén.
A: Decimocuarta Estación: JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SEPULCRO EN
ESPERA DE LA RESURRECCIÓN.
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo.
B: Es la última estación del Vía Crucis. Es la estación de la
esperanza. Es la estación de la fe en la resurrección aún cuando
lo que se ve es la puerta de una tumba bloqueada por una piedra
aparentemente inamovible. Sin embargo, aquella será la señal y
la prueba de la resurrección en la mañana del domingo. El
sepulcro vacío, la piedra corrida, las vendas que lo ataban por
el suelo. Ha resucitado, verdaderamente, y camina delante de
nosotros. Este es el anuncio del amanecer.
A: Cuba vive al borde de esta estación. Entre el sepulcro y la
vida.
Entre la cruz y la resurrección que no ha llegado. Cuba vive con
la puerta cerrada y las piedras de nuestras intolerancias y del
inmovilismo de los poderosos, cerrando las puertas a la pascua
pacífica, al cambio necesario. Pero esas piedras, aparentemente
inamovibles, serán removidas ante la vista azorada de los mismos
guardias que la custodiaban como la puerta de la muerte. Al
salir el sol, aquella piedra se convirtió en puerta de la vida.
Así será en Cuba, lo creemos y lo esperamos. Las puertas de la
represión y de la muerte que hoy se cierran sobre nuestra
Patria, se abrirán al amanecer y saldrán por ella la vida nueva,
la vida resucitada y redimida de nuestro sufrido pueblo. La
última estación es la del sepulcro, pero la última palabra es la
de la Vida. Precisamente porque este sepulcro que recibió el
cuerpo sagrado de Cristo, fue el primer testigo de su
resurrección. Levantemos la vista y veremos que, por encima de
los sufrimientos que hoy vivimos, se alza, triunfante y
victoriosa, la Vida. Cuba vivirá al fin, libre y serena, una
vida nueva. Cuba vivirá en la justicia y la verdad. Cuba vivirá
en paz. Así será, porque ya el sepulcro de Cristo está vacío.
B: Oremos, queridos hermanos, para que la Pascua de Cristo sea
nuestra Pascua. Oremos para que su pasión dé sentido a la pasión
de nuestro pueblo. Roguemos para que su muerte redima nuestras
muertes y para que su Madre sea nuestra Madre y nos acompañe en
las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, en
la cruz y en la resurrección. Oremos en fin para que nuestra fe
nunca desfallezca y para que podamos proclamar a nuestros
hermanos que creemos que Cristo, ha resucitado y su reino no
tendrá fin. Amén.
(La cruz y los ciriales se colocan en el centro del presbiterio)
Santa María de la Esperanza, mantén el ritmo de nuestra espera (
2 estrofas)
Oración final:
OH DIOS,
QUE POR LA PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE TU HIJO, NUESTRO
SEÑOR JESUCRISTO,
HAS REDIMIDO A LA HUMANIDAD ENTERA,
ESCUCHA NUESTRA PLEGARIA,
PARA QUE CUANTOS CONMEMORAMOS HOY EL SACRIFICIO DE SU CRUZ
PODAMOS GOZAR ETERNAMENTE DE LA GLORIA DE SU VIDA NUEVA.
ATIENDE LAS SÚPLICAS DE TUS HIJOS
Y HAZ QUE CUBA PASE DE LA CRUZ A LA LUZ
DE UNA VIDA EN LIBERTAD, VERDAD, JUSTICIA Y PAZ.
TE LO PEDIMOS POR EL MISMO JESUCRISTO, NUESTRO SEÑOR. AMÉN.
El sacerdote, si está presente, termina con la Bendición.
Canto final: En la cruz murió el hombre un día (todo el canto)
(Este Vía Crucis se recomienda especialmente para unirnos en
esta
oración por Cuba el Viernes Santo, pero puede ser rezado también
en otras ocasiones, incluso todos los viernes)
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