Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Abril de
2007
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El cierre de Vitral
Dora Amador
“Por falta de recursos, el consejo de redacción de Vitral
informa a sus lectores que no podrá garantizar más la salida de
la revista”. Con esta nota, recibida desde Cuba el 9 de abril,
se confirma lo que muchos esperábamos y temíamos desde hace
tiempo: el cierre de la mejor revista católica de todas las que
se han publicado en Cuba. Es una inmensa pérdida para los
católicos y cubanos todos de buena voluntad, y un gran triunfo
para la dictadura atea que siempre ha querido silenciar la voz
profética, heroica y lúcida de Dagoberto Valdés, su director.
Leamos detenidamente cómo se define a sí misma esta revista que
hoy cierra la Iglesia y el gobierno cubanos:
“Vitral es una revista sociocultural católica cubana. Espacio
para la transparencia, la reflexión pluralista y la luz
multicolor desde Cuba. El Centro de Formación Cívica y Religiosa
de la Diócesis de Pinar del Río tiene como fin la promoción del
hombre y la mujer, como persona libre, responsable y
participativa, y así contribuir a la reconstrucción y el
fortalecimiento de la sociedad civil cubana con vistas a un
futuro más democrático. Sus referentes de inspiración son la
filosofía personalista de Enmanuel Mounier, la educación
liberadora de Paulo Freire, y la escuela de pensamiento de Félix
Varela, el Padre de la Cultura Cubana”.
Esa gran
misión la cumplió a la perfección Vitral. En el momento en que
escribo esto recibo la noticia que acaba de ser desarticulado
también el Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis
de Pinar del Río. Y seguidamente nos piden: oren por nosotros.
Me he preguntado muchas veces, pero esta es la primera vez que
lo manifiesto públicamente:¿está siendo coherente la jerarquía
de la Iglesia en Cuba con el mandato de Juan Pablo II en su
viaje a Cuba, con el Compendio de la Doctrina Social de la
Iglesia y con el reciente mensaje del papa Benedicto XVI a
la V
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe,
que ha convocado en Aparecida, Brasil, a celebrarse del
13
al
31
de mayo? He aquí lo que dice el Papa:
“El
verdadero discípulo crece y madura en la familia, en la
comunidad parroquial y diocesana; se convierte en misionero
cuando anuncia la persona de Cristo y su Evangelio en todos los
ambientes: la escuela, la economía, la cultura, la política y
los medios de comunicación social. De modo especial, los
frecuentes fenómenos de explotación e injusticia, de corrupción
y violencia, son una llamada apremiante para que los cristianos
vivan con coherencia su fe y se esfuercen por recibir una sólida
formación doctrinal y espiritual, contribuyendo así a la
construcción de una sociedad más justa, más humana y cristiana”.
¿Cómo responderá la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba a
“algunas cuestiones importantes que tienen que ser tratadas en
el encuentro episcopal de Aparecida”, como es denunciar la
injusticia y luchar hasta el martirio si fuera necesario por el
establecimiento de la verdad y el compromiso de todo misionero
con la dignidad del ser humano? ¿Es digno callar ante el
atropello, el totalitarismo que impera en Cuba?
Sé de buena fuente que sobre Dagoberto Valdés muy pronto se
descargarán “todo género de mentiras, calumnias y falsos
cargos”, y la cita es del Vía Crucis
elaborado por el Centro de Formación Cívica y Religiosa de Pinar
del Río para ser leído en las catorce estaciones del Viernes
Santo de 2007. Desde 2003 –año de la Primavera Negra– el centro
redacta un Vía Crucis y nos lo envían también a los cubanos de
la diáspora para que nos unamos a ellos en oración el Viernes
Santo. Este año, Mons. Jorge Enrique Serpa Pérez, actual
obispo de Pinar del Río, ordenó que no se rezara ese Vía Crucis.
Creo que todo cristiano y sobre todo cubano debe leerlo y
rezarlo, el texto completo lo hallará en Palabra (www.palabracubana.org),
a la que “coincidentemente” hace unos meses en su edición
impresa se le cerró la vía de entrada a Cuba, que era a través
de la Nunciatura Apostólica de Washington, desde donde se
enviaba a la Nunciatura de La Habana para su distribución en las
distintas diócesis.
Mons. José Siro González Bacallao, el obispo bueno, amoroso, un
hombre en verdad santo, que sirvió en la diócesis de Pinar del
Río hasta su renuncia este año, es el padre de Vitral, el
defensor contra todas las fuerzas del mal que sobre su diócesis
y Dagoberto Valdés se ceñían desde hace tiempo, y no sólo por
parte de la dictadura, eso creo que todos lo sabemos.
Mons. Siro se ha ido a vivir a Mantua, “para estar tranquilo”.
Él, incansable evangelizador, en perfecto estado de salud a
pesar de sus 75 años. Pero comprendemos que quiera estar fuera
del epicentro de ese obispado pinareño, sede ya de zarpazos y
divisiones. Pero el mal no tiene nunca la última palabra, bien
sabemos en quién nos hemos confiado, citando a Pablo.
A nuestro queridísimo y admirado Dagoberto Valdés y a todos los
que valientemente han trabajado con tanta fe, esfuerzo y
creatividad, con tanto rigor en dar a conocer la verdad de la
historia y la cultura cubanas, falseadas por un régimen que ha
hecho de la mentira y el terror su razón de ser, les decimos:
estamos con ustedes, nuestra solidaridad, nuestro apoyo no son
negociables. Porque somos católicos en plena turbulencia y
oscuridad les deseamos Felices Pascuas, el Señor ha resucitado,
y así resucitará pronto nuestra patria y Vitral, la libertad de
la luz, nos seguirá iluminando de nuevo.
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