Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Marzo de
2007
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«La familia en América Latina: desafíos y esperanzas»
Entrevista con a Rodrigo Guerra López, director del Observatorio
social del CELAM
MÉXICO, 2 marzo 2007
Recientemente ha aparecido un nuevo libro de diagnóstico y
perspectiva sobre la familia en la colección que el Consejo
Episcopal Latinoamericano (CELAM) publica para preparar la V
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano: «La familia
en América Latina: desafíos y esperanza» (CELAM, Bogotá 2006).
Entrevistamos a Rodrigo Guerra López, doctor en Filosofía por la
Academia de Liechtenstein, director del Observatorio social del
CELAM, miembro de la Academia Pontificia para la Vida, y
coordinador de esta nueva obra.
Benedicto XVI inaugurará en Aparecida (Brasil) el 13 de mayo la
Conferencia del Episcopado Latinoamericano que tiene por tema:
«Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos
en Él tengan vida – “Yo soy el camino, la verdad y la vida”
(Juan 14, 6)».
--El tema de la Quinta Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano está centrado en ser discípulos de Cristo. ¿Por
qué el Observatorio del CELAM nos ofrece un libro intitulado «La
familia en América Latina: desafíos y esperanzas»?
--Rodrigo Guerra. En efecto, el motivo principal de la V
Conferencia General es encontrar los caminos que permitan educar
nuestro corazón para que siga con fidelidad a Cristo, en la
Iglesia, y responder, desde esta experiencia, a los diversos
retos que las sociedades latinoamericanas actualmente
afrontamos. De entre los muchos espacios en los que es preciso
reproponer esta intuición destaca la familia. Ella es verdadera
comunidad de discipulado y verdadera escuela de vida social. Por
ello, es preciso tratar de entender cuál es la situación en la
que se encuentra actualmente. Situación que está definida tanto
por su naturaleza profunda, como por el difícil escenario
cultural en el que está inmersa.
--¿Cuáles son las principales conclusiones de los estudios que
compendia el nuevo libro que publica el CELAM?
--Rodrigo Guerra. Tratando de sintetizar el contenido de los
estudios que integran el libro, me parece que existen tres
grandes conclusiones: en primer lugar que la persona humana es
un «ser-familiar», es decir, que la familia funge como una
dimensión constitutiva de la vida de los hombres y las mujeres
reales. Por ello, la familia no es un objeto social por
inventar, sino una estructura antropológica que debemos aprender
a interpretar. En segundo lugar, el libro ofrece un amplio
diagnóstico sobre las distintas políticas públicas y reformas
legales que se están implementando en América Latina en contra
de la familia, el matrimonio y la vida humana. Este proceso de
reformas responden a una acción estratégica deliberada que busca
desarticular el «ethos» cultural de nuestras naciones. En tercer
lugar, el libro habla de la esperanza: América Latina es un
conjunto de naciones con muchas heridas y limitaciones
materiales. Sin embargo, somos pueblos con esperanza. La
esperanza brota del encuentro con Cristo a través de múltiples
actores y experiencias. La Iglesia en América Latina es
riquísima y pluriforme. Esta diversidad de modalidades en las
que una misma fe se vive y se comunica da auténtica esperanza a
las personas y a las familias.
--¿Existen en el libro algunas pistas para diseñar propuestas
eficaces a favor de la familia en América Latina?
--Rodrigo Guerra. Gracias a la coordinación de Carlos Beltramo
de la Universidad San Pablo (Perú) logramos conjuntar a un
equipo diversificado de especialistas en materia familiar: Pedro
Morandé, Carmen Domínguez, Steve Mosher, Arturo Salazar, Emilio
Garreaud, etc. Cada uno, de acuerdo al lenguaje y enfoque de su
especialidad, insiste en la necesidad de que la familia natural
funja como criterio hermenéutico y de juicio de la realidad
social que enfrenta América Latina. Este esfuerzo por tomar en
cuenta a la familia como criterio significativo para la
comprensión, y eventualmente para la acción, lo podemos
denominar «perspectiva de familia». Para comprender un poco en
qué consiste esta noción vale la pena pensar en que la
«perspectiva de género» se ha convertido en una manera peculiar
de mirar la realidad humana, y en muchas ocasiones, es usada
para desvirtuarla cuando se afirma que las preferencias sexuales
son solamente una construcción socio-cultural. La «perspectiva
de familia» es un enfoque que pretende ser un criterio
transversal en las políticas públicas y en la acción de la
sociedad civil organizada que recupere el carácter personalista
y comunional de la vida social a través de la reivindicación de
la funcionalidad de la familia como institución fundada en el
matrimonio heterosexual y monogámico. La «perspectiva de
familia» es así una intuición positiva y propositiva para el
fortalecimiento de nuestras sociedades, para darles
sustentabilidad auténtica, y para facilitar el reencuentro de
las comunidades con referentes éticos que colaboren a afirmar a
las personas como fin, es decir, que ayuden a que la dignidad de
todos sea promovida y nunca sacrificada.
--¿Cuál es la situación que existe al interior de la Iglesia en
materia de pastoral familiar? ¿Qué asuntos en este campo habrá
que atender en la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano?
--Rodrigo Guerra. Tal vez lo primero que hay que decir es que la
pastoral familiar en América Latina es entusiasta, es
diversificada y realiza un esfuerzo sostenido para promover y
fortalecer a la familia. América Latina es en buena medida
«Continente de la Esperanza» porque en las familias reales, aún
en medio del dolor y la pobreza, la certeza de que Cristo ha
triunfado sobre la esclavitud y sobre la muerte, logra aún tener
una cierto peso, logra abrir aún un cierto horizonte existencial
que anima, fortalece y motiva. Los numerosos agentes de pastoral
familiar con su sacrificio y entrega colaboran a dar solidez
sobrenatural a las estrategias pastorales. Ahora bien, justo
porque la familia es una institución vulnerable, justo porque en
ella se juega el destino de las naciones, es por lo que es
preciso entender que la Iglesia tiene una enorme responsabilidad
en este ámbito. Por ello, es preciso que exista una gran
fidelidad al Evangelio, y muy especialmente al Papa y a su
enseñanza, al momento de anunciar la verdad sobre la familia,
sobre el matrimonio, sobre la sexualidad y sobre la vida. La
fidelidad simultánea a Cristo, a la Iglesia, a María y al Papa
es una dimensión constitutiva de la vida cristiana. En el
terreno de la pastoral familiar este asunto se torna algo más
que una cuestión teórica: es un verdadero parteaguas práctico y
concreto. La Iglesia no propone un mero ideal conservador de
decencia conyugal. El Papa Juan Pablo II, y ahora el Papa
Benedicto XVI, de manera valiente no cesan de insistir en que el
sentido cristiano de la familia, del amor humano y de la
sexualidad están en el corazón de la reconstrucción y de la
liberación de nuestros pueblos. La V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano justo se inserta en esta preocupación
y con toda seguridad impulsará con renovado vigor la
evangelización de las familias y el compromiso por establecer
condiciones de mayor solidaridad y justicia para con ellas.
El
Observador, México
Periodismo Católico
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