Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Enero de
2007
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NUEVA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
La Iglesia frente el mesianismo en Latinoamérica
José Francisco Serrano Oceja
Una nueva teología política de la liberación nace en
Iberoamérica. El presidente Hugo Chávez afirma, como si fuera la
novedad de un gran descubrimiento, que Jesucristo fue el primer
gran socialista de la historia. Él, por tanto, pasa a ser su
primer y principal profeta.
La Conferencia Episcopal de Venezuela ha advertido que el
socialismo marxista que promueve el presidente de ese país
"sirvió de sustento a los regímenes" de Europa del Este en el
siglo pasado. Evo Morales se ha trasmutado en un dios indígena
que mantiene relaciones con la diosa naturaleza. Fidel Castro
agoniza con su historia religiosa a cuestas, envidiando a no
pocas congregaciones religiosas e impidiendo que la libertad
religiosa no sólo sea, en la isla, afectiva sino efectiva. En
este contexto, Benedicto XVI ha convocado la Quinta Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano, que se inaugurará el 13
de mayo en Aparecida (Brasil).
Será difícil entender la historia del continente americano, en
el siglo XX, sin el esfuerzo de los católicos por la
implantación de la democracia y de la justicia. Pero también
será muy difícil no sustraerse a las desviaciones que un
Evangelio mal digerido e incorporado dialécticamente a la
realidad social, ha servido y sirve de caldo de cultivo de un
marxismo trasnochado. Cuando se celebraron las conferencias
generales del Episcopado de Río de Janeiro (1955), Medellín
(1968) y Puebla (1979), aún no se había derrumbado el muro de
Berlín. En Santo Domingo (1992), no llegaron a tiempo los
obispos para predecir la nueva situación. Ahí ya agonizaba la
teología de la liberación que, querámoslo o no, en sus formas
adjetivas de teología de los indígenas, de los niños, de la
negritud, del bolivarismo, revive bajo los auspicios de un
populismo gubernamental que si por algo se caracteriza es por su
falso mesianismo. Resulta paradójico y ejemplar que, en la
historia reciente de la América hispana, la superación de la
teología marxista de la liberación dominante se correspondiera
históricamente con los intentos de expansión de la democracia.
Hoy, cuando arrecia el riesgo de una pérdida de horizonte
democrático en varios de los países del continente hermano,
surge de nuevo una forma de liberación religiosa política, de
nuevo cuño, y financiada con la riqueza de unos Estados
henchidos de ideología. Atrás quedó la historia del ISAL en
Bolivia, de "Tercer mundo" en Argentina, del "Grupo de los
Ochenta" en Chile, del grupo "Golconda" en Colombia, de los
"Equipo de reflexión" en Ecuador, de los "Sacerdotes para el
pueblo" en México o del grupo "Onis" en Perú. Atrás quedaron las
evocaciones religiosas con aspiraciones de justicia social de
Emiliano Zapata, Víctor Raúl Haya de la Torre, Jorge Eliécer o
Juan Domingo Perón. Ahora sólo nos queda la más burda
manipulación del sentimiento religioso y de la honda piedad
popular americana en manos de un grupo de dirigentes que han
sabido, como nadie, poner en riesgo el más certero contexto para
la calidad de vida y el ejercicio de la justicia social: la
democracia.
Ante este reto, Benedicto XVI aterrizará en el mes de mayo en
Brasil para presentar al episcopado latinoamericano –así se
llama el organismo del Vaticano, Pontificia Comisión para
América Latina–, de nuevo, los fundamentos de la auténtica
liberación humana y cristiana. En un documento privado que
publicó el entonces cardenal Prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la fe, en los años ochenta, señaló que "en el
análisis del fenómeno de la teología de la liberación se pone de
manifiesto un peligro fundamental para la fe religiosa". Hoy,
como ayer, las formas de neomarxismo y de populismo americanas
se quieren transformar en un impulso moral, en un leit motiv
ético que legitime el modelo de acción populista en orden a
responder al desafío de la miseria en Latinoamérica. El Papa lo
tendrá muy en cuenta. Ya lo veremos.
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