Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Dic. de
2006
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“Para que todos sean uno”
CIUDAD
DEL VATICANO, miércoles, 29 noviembre 2006 (ZENIT.org).-
Artículo firmado por el patriarca ecuménico de Constantinopla,
Bartolomé I, publicado en la primera página de la edición
italiana de «L'Osservatore Romano» del 27-28 de noviembre de
2006, con el título «Para que todos sean uno». Con este
artículo, el patriarca ha querido enviar su saludo de bienvenida
a Benedicto XVI.
Con gran alegría, acogemos la visita de nuestro amado hermano en
Cristo, Su Santidad el Papa Benedicto XVI, en nuestro país y en
la Sede del Patriarcado Ecuménico. Dado que esta es la primera
visita oficial de Su Santidad Benedicto XVI a la Iglesia de
Constantinopla tras su elección, se trata de un momento
histórico, como lo fueron las visitas de sus Predecesores, de
venerada memoria, el Papa Pablo VI en 1967 y el Papa Juan Pablo
II en 1979.
Es también una peregrinación a los santos lugares a los que el
apóstol Andrés llevó el santo Evangelio y realizó muchos signos,
y donde millares de mártires y de confesores dieron testimonio
de su fe. Aquí en esta ciudad y en esta tierra antigua e
histórica, el cristianismo ha estado vivo durante dos mil años y
ha sobrevivido a pesar de todas las dificultades, los desafíos y
las divisiones. En efecto, es una alegría y al mismo tiempo una
bendición que los dos guías de la Iglesia se encuentren como
hermanos cristianos y servidores de nuestro Señor, como afirma
el Salmo: «¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan
unidos!» (Salmo 133, 1). Apreciamos mucho esta visita de su
santidad Benedicto XVI a nuestra Iglesia, que es expresión de
las buenas relaciones existentes entre nuestras dos antiguas
Iglesias. Muestra también nuestra profunda convicción y nuestra
disponibilidad a intensificar nuestro diálogo teológico de amor,
de verdad, de respeto recíproco a través de la Comisión
Teológica Internacional Conjunta.
El patriarcado ecuménico, con honor y con dignidad, sostiene el
fardo del Pueblo de Dios. Respondemos a los desafíos de nuestro
tiempo y a los llamamientos de muchas personas que viven en la
necesidad, la pobreza, el peligro, la injusticia. Además, nos
empeñamos contra toda forma de violencia, a favor de la pacífica
convivencia de todas las comunidades religiosas en nuestro país.
Viviendo desde hace siglos en un ambiente preferentemente
musulmán, nuestra santa Iglesia ha promovido siempre el diálogo
entre los pueblos y les ha animado a vivir juntos en la paz, en
la armonía y en la reconciliación, prescindiendo de las
diferencias de raza, religión y cultura.
Consideramos esta visita una oportunidad para manifestar nuestro
amor fraterno a Su Santidad Benedicto XVI y para renovar nuestro
compromiso de continuar el camino espiritual común hacia la
unidad de la Iglesia. Deseando de todo corazón que la visita de
Su Santidad pueda ser bella y agradable, le expresamos nuestra
cordial bienvenida a nuestro país, a nuestra ciudad y a nuestra
Iglesia, y oramos con fervor para que el Dios Uno y Trino siga
guiándonos en todo lo que hacemos para cumplir su mandamiento:
«Para que todos sean uno» (Juan 17, 21).
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