Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Dic. de
2006
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Bartolomé I: Una visita histórica para el camino ecuménico
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El
papa
Benedicto XVI y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla,
Bartolomé I, se abrazan tras firmar una declaración conjunta que
muestra la intención de católicos y ortodoxos de aunar fuerzas
contra las amenazas a la tradición cristiana y a la libertad
religiosa en la iglesia de San Jorge de Estambul, Turquía, el
jueves 30 de noviembre. |
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ESTAMBUL, viernes, 1 diciembre 2006 (ZENIT.org).-
La visita de Benedicto XVI al Patriarcado Ecuménico de
Constantinopla «tiene un valor incalculable en el proceso de
reconciliación», considera Su Beatitud Bartolomé I.
En esta entrevista concedida al diario católico italiano «Avvenire»,
el Patriarca anuncia que ha hecho una propuesta sorpresa de
carácter ecuménico que el Papa ha acogido positivamente y sobre
la que debería dar una respuesta oficial.
--¿Qué nos puede decir de esta jornada?
--Bartolomé I: Ante todo, tengo que afirmar que doy
verdaderamente las gracias a Su Santidad por la visita que ha
querido hacernos en el día de la fiesta de san Andrés. Es un
paso adelante verdaderamente muy significativo en nuestras
relaciones, y realizado en el marco de un viaje que ha dado, en
su conjunto, una contribución que me parece verdaderamente
importante al diálogo interreligioso.
--Usted y el Papa se han visto cara a cara en varios momentos
lejos de las cámaras y de los periodistas. ¿Qué se han dicho?
--Bartolomé I: Su Santidad mostró su benevolencia hacia el
patriarcado y hacia sus problemas, por este motivo le estamos
verdaderamente agradecidos. Ha sido una oportunidad para
conocernos todavía mejor, también con los cardenales de su
séquito, con quienes me parece que hemos hecho una buena
amistad, y esto también me parece muy importante.
Verdaderamente se puede decir que este jueves vivimos una
jornada histórica, bajo muchos aspectos. Histórica para el
diálogo ecuménico y, como vimos por la tarde, histórica para la
relación entre las culturas y las religiones. Y, obviamente, por
todo esto, es también histórica para nuestro país.
--Los discursos y la declaración común que habéis firmado son
«elevados» y comprometedores. ¿Han hablado también del futuro?
--Bartolomé I: En este sentido puedo decir que he hablado con Su
Santidad de algo, algo que podríamos hacer. Le he presentado una
propuesta que ahora no puedo anticipar, pues esperamos una
respuesta oficial; pero puedo decir que Su Santidad se ha
mostrado muy interesado y que la ha acogido favorablemente.
Esperamos que pueda realizarse pues se mueve en dirección de ese
progreso ecuménico que, como hemos afirmado y escrito en la
declaración común, ambos estamos determinados a perseguir.
--¿Por qué tienen esta determinación?
--Bartolomé I: La unidad es una responsabilidad preciosa, pero
al mismo tiempo una responsabilidad difícil que hay que asumir
si no es compartida entre los hermanos. La historia del último
milenio es un doloroso «recuerdo» de esta realidad. Estamos
profundamente convencidos de que la visita de Benedicto XVI
tiene un valor incalculable en este proceso de reconciliación,
pues además ha tenido lugar en un momento tan difícil y en
circunstancias muy delicadas. Sin duda, con la ayuda de Dios nos
ofrece la oportunidad para dar un paso adelante beneficioso en
el proceso de reconciliación entre nuestras Iglesias. Y quizá,
con la ayuda de Dios, nos ofrecerá la oportunidad para superar
algunas de las barreras de incomprensión entre los creyentes de
diferentes religiones, en particular entre cristianos y
musulmanes.
--Usted antes mencionó también la importancia de todo esto para
Turquía. ¿Por qué?
--Bartolomé I: Al encontrarse en el cruce entre Europa y Asia,
esta ciudad y esta Iglesia detentan una posición verdaderamente
única para favorecer un encuentro entre las civilizaciones
modernas. Estambul, en cierto sentido, es el lugar perfecto para
convertirse en un centro permanente de diálogo entre los
diferentes credos y culturas.
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