Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Oct-Nov de
2006
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Un mensaje a los jóvenes cubanos de la diáspora
Intervención del director de la
revista Vitral y del Centro de Educación Cívica y Religiosa de
Pinar del Río, en la Conferencia de Raíces de Esperanza,
celebrada en la Universidad de Princeton, del 20 al 23 de abril.
DAGOBERTO VALDÉS
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Unos
150 estudiantes y profesionales se dieron cita en la Universidad
de Princeton del 20 al 23 de abril de 2006 para reflexionar
sobre la cultura e identidad de los cubanos de la isla y de la
diáspora. Representantes de 44 universidades y centros de
educación superior participaron en la Conferencia Juventud
Despierta, patrocinada, como otras dos anteriores, por Raíces de
Esperanza, red nacional juvenil cubana que cuenta con 700
miembros en Estados Unidos. Algunas de las universidades
representadas por sus alumnos cubanos fueron: Harvard,
Princeton, Georgetown, Boston College, Duke, Instituto de
Tecnología de Massachusetts,
Notre Dame y Stanford. |
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Los saludo desde Cuba. Estoy muy
contento de poder compartir con ustedes este encuentro. Recuerdo
con mucho cariño el del año pasado. Y veo con mucha esperanza
que jóvenes que quieren a Cuba, que aman a Cuba, estén dedicando
tiempo de un fin de semana en pensar en su país, en la patria
que es de todos en esta nación, que está entre la isla y la
diáspora.
Quiero compartir con ustedes cinco puntos sencillos para que los
consideren en su nación.
El primer punto trata sobre las diferencias generacionales. Es
muy importante para pensar el futuro de Cuba tomar conciencia de
las diferencias y las complementaciones entre generaciones.
Especialmente en dos puntos: la reparación antropológica que
debe reparar el daño que hay en la persona humana, en el hombre
y la mujer cubanos. Y en esa reparación antropológica las nuevas
generaciones tienen un papel importante. Y el segundo punto en
ese primer aspecto es la reconstrucción de la sociedad civil,
elemento que creo fundamental para el futuro, que ustedes den su
aporte.
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Cubanos residentes en la isla despiden a sus familiares que
regresan a Miami. Fotos EFE |
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El segundo aspecto al que me
quiero referir es el balance y la articulación entre el aporte
de ustedes, de todos los que aman a su patria y están en la
diaspora, y el necesario, prioritario protagonismo de los
cubanos que están en la isla. Esto se dice muy fácil, y
rápidamente, pero creo que podríamos y deberíamos dedicarle
mucho tiempo y reflexión a este aspecto. ¿Cuál debería ser el
balance, la complementación y la articulación entre unos jóvenes
cubanos que han estudiado y han experimentado otro tipo de
sociedad con sus defectos y virtudes, y el protagonismo de los
jóvenes y de todos los cubanos dentro de Cuba?
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Jóvenes opositores cubanos lanzan flores al mar el 13 de julio
de 2006, en homenaje a las víctimas del naufragio del remolcador
“13 de Marzo” que ocurrió el 13 de julio de 1994, cuando un
grupo de 37 cubanos intentaba escapar de la isla caribeña con
destino a EEUU. |
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Los cubanos que viven en esta
nación y los que viven dispersos por el mundo deben ir
comprendiendo su propio papel. Los de la diáspora cómo articular
discreta pero perseverantemente su aporte a los protagonistas
que están en la isla, porque los que están en la isla son los
que conocen mejor la situación y los que necesariamente tendrán
que tener un papel más prioritario y más fundamental. Creo que
el aporte de los cubanos de la diáspora, a fin de cuentas, es
algo en lo que ya hay consenso.
Pero, cómo lograr que eso crezca dentro de Cuba, el protagonismo
de todos los cubanos –como dijo el Papa: sean protagonistas de
su propia historia personal y nacional – y el aporte
indispensable también, necesario, complementario, de los jóvenes
que aman a Cuba, como ustedes.
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Una
joven cubana ondea la bandera
que ama en Miami. |
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El tercer aspecto es otro también
bastante difícil, pero fundamental: la búsqueda de consensos de
construcción minuciosa, de consensos internos y en la diáspora y
luego entre la diáspora y la isla. Esta es una ciencia, una
asignatura pendiente todavía, con muchos aspectos en los que
todos tenemos mucho que aprender. Y los jóvenes son mucho más
audaces, sencillos, desprendidos de prejuicios, de lastres
pasados y presentes. Y al estar más desprejuiciados y menos
acomplejados, yo creo que los jóvenes podrían dar un importante
aporte en la búsqueda de consensos internos, ayudando a los
jóvenes cubanos a superar esas diferencias, no para evitarlas,
porque son normales en una democracia, sino para saltar por
encima de excesivos protagonismos, intereses de grupos, de
ideologías, de religiones y encontrar lo que es un mínimo para
Cuba.
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Jóvenes cadetes cubanos participan de una marcha frente a la
Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. |
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El cuarto aspecto que quiero tocar
es hablarles de un itinerario de pensamiento para Cuba que
estamos haciendo ahora mismo en el Centro de Formación Cívica y
Religiosa de aquí de la diócesis de Pinar del Río. Nos hemos
puesto a pensar que es muy importante dedicarle tiempo y
esfuerzos no sólo a las acciones o estrategias, sino dedicarle
tiempo al pensamiento, a pensar a Cuba. Y entonces hemos
concluido un itinerario de un año y medio de pensamiento
pedagógico, un proyecto educativo para Cuba, no un proyecto
político, sino la visión antropológica de la educación.
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Un
joven participa en un acto de repudio contra opositores al
gobierno dentro de Cuba. |
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Cómo formar una comunidad
educativa y dejar ya después los aspectos técnicos a
especialistas o políticos en el futuro. Pero esto es un paso
previo, la creación de un think tank, no tanto de personas
aisladas, sino en grupos que estén pensando, y así hemos
terminado este itinerario.
Ahora estamos en uno de pensamiento económico para Cuba, en
tratar de pensar la economía cubana; vamos a empezar uno de la
sociedad de las comunicaciones y los mass media, y un cuarto de
pensamiento en cuanto al marco legal y constitucional. Qué bueno
sería que otros jóvenes y otros cubanos también hicieran este
tipo de camino con nosotros, y entre ustedes.
Y el último punto es sobre un artículo aparecido en la revista
Vitral hace unos meses acerca de la relación Cuba y las
relaciones internacionales. Y es la necesidad de un marco ético
internacional. Cuba lo necesita, este tratamiento ético, no sólo
diplomático o político. Es un marco en el cual la eticidad
humana y de los derechos de los pueblos estén como criterio
fundamental, esto evitaría el doble rasero que hay actualmente
en las relaciones internacionales y podría ayudar a superar ese
vicio existente en las relaciones internacionales, que es poner
los intereses económicos por encima del bien común, de los
derechos humanos, de los derechos de los pueblos, de la paz, de
la justicia social.
Es decir, todavía y por mucho tiempo, los intereses económicos
están siendo prioritarios en las relaciones internacionales, y
debe llegar a su fin. Que se tengan en cuenta los tres actores
sociales. No se trata de la antigua diplomacia entre los
estados, sino de las relaciones entre los pueblos, la sociedad
civil, los políticos, los parlamentarios, académicos, los
estudiantes, jóvenes, etc.
Este marco ético internacional será muy importante pensarlo,
estudiarlo, reflexionarlo.
Estos cinco puntos son los que he querido dejar a su
consideración con mucha esperanza en que serán los jóvenes más
libres internamente, espiritualmente, los que construirán la
Cuba del futuro. Evidentemente no se trata de un enfrentamiento
generacional, se trata de que ustedes, los jóvenes, tienen
muchas más visiones para el futuro que los que estamos ya muy
determinados y muy prejuiciados con las cosas que hemos vivido.
Estamos haciendo un gran esfuerzo para poderlo hacer juntos.
El que viva lo verá, nos dijo el Papa al dejar Cuba en 1998, y
yo creo también que ese momento se acerca y que Dios, una vez
más, tendrá que bendecir a nuestra patria.
Que los bendiga a todos.
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