Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Oct-Nov de
2006
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Mensaje vaticano a los musulmanes: El auténtico diálogo es más
necesario que nunca
Enviado
con motivo del final del Ramadán
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 20
octubre 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha enviado un mensaje a
los musulmanes del mundo, con motivo del final del Ramadán, para
asegurar que el diálogo «es más necesario que nunca».
La misiva, enviada por el presidente del Consejo Pontificio para
el Diálogo Interreligioso, el cardenal Paul Poupard, presentada
este viernes, era particularmente esperada tras las polémicas
surgidas en torno al discurso pronunciado por Benedicto XVI el
12 de septiembre en Ratisbona (Alemania).
El mensaje, que en esta ocasión tiene por tema «Cristianos y
musulmanes: en diálogo confiado para afrontar juntos los
desafíos de nuestro mundo», es publicado todos los años por este
Consejo vaticano.
En esta ocasión, sin embargo, ha sido presentado además a la
prensa por el mismo cardenal Poupard, y por el secretario de esa
institución, el arzobispo Pier Luigi Celata.
El documento comienza constatando «las circunstancias
particulares que acabamos de atravesar juntos» y considera que
«muestran también que, si el camino de un diálogo auténtico en
ocasiones puede ser arduo, es más necesario que nunca».
El cardenal Poupard se hace eco al mismo tiempo de la
felicitación por el inicio del Ramadán que Benedicto XVI
presentó a los diplomáticos de países de mayoría musulmana
acreditados ante la Santa Sede y a los representantes de las
comunidades musulmanas de Italia, con quienes se encontró el 25
de septiembre para confirmar su compromiso a favor del diálogo
con los creyentes en el Islam.
Según el purpurado francés, «constatando lo que es bueno, y
dando gracias a Dios, no podemos dejar de constatar los graves
problemas que se presentan ante nuestra época: la injusticia, la
pobreza, las tensiones y los conflictos dentro de los países,
pero también entre ellos».
«La violencia y el terrorismo son una plaga particularmente
dolorosa --denuncia--. Cuántas vidas humanas destruidas, mujeres
que se han convertido en viudas, niños que pierden a sus padres
y quedan en la orfandad… Cuántas personas quedan heridas en sus
cuerpos y en sus corazones, minusválidas… ¡Cuánta destrucción en
unos instantes de lo que ha sido construido en ocasiones durante
años, con el precio de numerosos sacrificios y gastos enormes!».
Como cristianos y musulmanes, pregunta, «¿no estamos llamados en
primer lugar a ofrecer nuestra aportación específica a la
solución de esta grave situación y de estos problemas tan
complejos?»
«Está en juego, sin duda --responde--, la credibilidad de las
religiones, pero también la de los líderes religiosos y la de
todos los creyentes. Si no nos comportamos como creyentes,
muchos se interrogarán sobre la utilidad de las religiones y
sobre nuestra coherencia como hombres y mujeres que se postran
ante Dios».
«El amor auténtico por Dios es inseparable del amor a los
demás», asegura citando la primera encíclica de este Papa, «Deus
caritas est».
«El auténtico amor debe ponerse al servicio de la vida
cotidiana, pero también debe buscar soluciones justas y
pacíficas a los graves problemas que aquejan al mundo», recalca.
«El mundo, y nosotros con él, tiene necesidad de cristianos y
musulmanes que se respeten, se estimen y ofrezcan el testimonio
de amarse y de actuar juntos por la gloria de Dios y el bien de
todos los seres humanos», concluye.
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