Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Oct-Nov de
2006
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El Papa con musulmanes: Un encuentro que vale más que mil
palabras
AGENCIAS CABLEGRÁFICAS
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El
Papa Benedicto XVI (centro) posa junto a líderes y embajadores
de países musulmanes en su residencia veraniega de
Castelgandolfo, cerca de Roma, el lunes 25 de septiembre de
2006. El Papa se reunió con los embajadores y representantes de
una veintena de países de mayoría musulmana que mantienen
relaciones con la Santa Sede, en una reunión convocada tras la
polémica suscitada por una palabras del Papa que los musulmanes
consideraron ofensivas. |
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Al encontrarse el lunes 25 de
septiembre con diplomáticos de 21 países de mayoría islámica y
con representantes musulmanes de Italia, Benedicto XVI aseguró
que el diálogo entre cristianos y musulmanes es decisivo para el
futuro de la humanidad.
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El
Papa Benedicto XVI (izq.) saluda al embajador de Kwait ante la
Santa Sede, Ahamad Abdulkareem Al-Ibrahim (d), el lunes 25 de
septiembre de 2006 en su residencia veraniega de Castelgandolfo.
EFE/Oservatore Romano. |
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El Papa convocó el encuentro,
seguido en directo por el canal de televisión árabe Al Jazeera,
para “consolidar los lazos de amistad y de solidaridad entre la
Santa Sede y las comunidades musulmanas del mundo”, tras las
interpretaciones de ambientes islámicos a su discurso
pronunciado en la Universidad de Ratisbona el pasado 12 de
septiembre.
Antes de que llegara el Papa, sus huéspedes en la residencia
pontificia veraniega conversaron con el cardenal Paul Poupard,
presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo
Interreligioso, y con los miembros de ese dicasterio de la Santa
Sede, en particular con monseñor Khaled Akasheh, jefe de la
Oficina para el Islam.
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Seguidores del partido islámico radical de la oposición Jamat e
Islami en una protesta contra las declaraciones del Papa
Benedicto XVI, el 15 de septiembre de 2006. El Gobierno de
Pakistán, condenó las palabras del papa Benedicto XVI
pronunciadas durante un discurso el pasado 12 de septiembre en
la Universidad de Ratisbona (sur de Alemania) sobre el Islam y
el profeta Mahoma. En muchos otros países musulmanes miles de
personas también salieron a las calles condenando al Papa.
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Además, se unió a estas
conversaciones monseñor Pietro Parolin, subsecretario de la
Sección de la Secretaría de Estado para las Relaciones con los
Estados.
Los 21 países representados por los diplomáticos eran: Kuwait,
Jordania, Pakistán, Qatar, Costa de Marfil, Indonesia, Turquía,
Bosnia-Herzegovina, el Líbano, Yemen, Egipto, Irak, Senegal,
Argelia, Marruecos, Albania, Siria, Túnez, Libia, Irán y
Azerbaiyán.
En la audiencia, estaba presente también el representante de la
Liga de los Estados Árabes, Salid Khalid, pues la Santa Sede
tiene el estatuto de observador en esta institución.
Quince musulmanes asistieron en representación de los miembros
de la Consulta Islámica en Italia, entre quienes se encontraba
el embajador italiano Mario Scialoja, y el escritor iraquí
residente en este país, Younis Tawfik.
En la audiencia también saludó al Papa el imam de la mezquita de
Roma, Ali Salem Mohammed Salem y el secretario general del
Centro Islámico Cultural de Italia, Abdellah Redouane.
El discurso del Papa, en el que reafirmó que el diálogo entre
musulmanes y cristianos “es una necesidad vital, de la que
depende en gran parte nuestro futuro”, fue acogido por un
aplauso.
“En este contexto particular, quisiera hoy volver a expresar
toda la estima y el profundo respeto que siento por los
creyentes musulmanes”, dijo el Papa, recordando la declaración
del Concilio Vaticano II, Nostra Aetate en la que se manifiesta
de manera oficial el “aprecio” de la Iglesia por los “musulmanes
que adoran al único Dios”. El discurso del obispo de Roma,
pronunciado en francés, fue también distribuido entre los
diplomáticos en una traducción al árabe, además de las versiones
inglesa e italiana. Participó también el representante de la
Liga de los Estados Árabes, Salid Khalid.
Tras la audiencia, Younis Tawfik, confesó que el discurso del
Papa fue “emocionante e impactante, pues no quiso retomar o
recalcar la polémica de los días pasados, sino pronunciar un
discurso totalmente nuevo, como si quisiera dar un giro, pasar
la página, dando la impresión de continuar el camino de la
Iglesia. “Confirmó su estima por el islam, por los musulmanes,
dándonos una lección de gran tolerancia, sobre todo cuando pasó
a saludarnos uno a uno. Se detuvo el tiempo suficiente para
preguntarle a cada uno quién era y para darle las gracias por
haber venido a la audiencia”, ha explicado el escritor iraquí a
los micrófonos de “Radio Vaticano”.
Para Tawfik el discurso del Papa es muy importante en este
momento en que “muchas personas sólo buscan sus intereses, entre
otras cosas, fomentando el odio y el enfrentamiento”.
“Por el contrario, el discurso del Santo Padre ha querido evitar
este enfrentamiento, ha querido invitar a todos a reflexionar
sobre la importancia de la paz y los valores de la humanidad”,
concluyó el escritor.
El Papa no afrontó la cuestión de las interpretaciones de la
conferencia de Ratisbona, pues en la semana pasada ya había
aclarado en dos ocasiones que su cita del emperador bizantino
Manuel II Paleólogo, que había provocado las reacciones
islámicas, no era más que un recurso para presentar el problema
de la relación entre religión y violencia.
Para despejar toda duda, aclaró que “desde el inicio de mi
pontificado he tenido la ocasión de manifestar mi deseo de
seguir estableciendo puentes de amistad con los seguidores de
todas las religiones, manifestando particularmente mi aprecio
por el crecimiento del diálogo entre musulmanes y cristianos”.
Según reconoció, “el diálogo interreligioso e intercultural
entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una opción
temporánea. En efecto, es una necesidad vital, de la cual
depende en gran parte nuestro futuro”, dijo confirmando lo que
ya había explicado el 20 de agosto de 2005 en Colonia (Alemania)
al encontrarse con representantes de algunas comunidades
musulmanas.
“En un mundo caracterizado por el relativismo y que con
demasiada frecuencia excluye la trascendencia de la
universalidad de la razón –subrayó– necesitamos imperativamente
un auténtico diálogo entre las religiones y entre las culturas
capaz de ayudarnos a superar juntos todas las tensiones, con un
espíritu de colaboración fecunda”.
Por eso, el Papa aseguró que “continuando la obra emprendida por
mi predecesor, el Papa Juan Pablo II, deseo vivamente que las
relaciones de confianza, que se han desarrollado entre
cristianos y musulmanes desde hace numerosos años, no sólo
continúen, sino que se desarrollen en un espíritu de diálogo
sincero y respetuoso”. Este diálogo, añadió, debe estar fundado
“en un conocimiento recíproco cada vez más verdadero que, con
alegría, reconoce los valores religiosos que tenemos en común y
que, con lealtad, respeta las diferencias”.
“El diálogo interreligioso e intercultural es una necesidad para
construir juntos el mundo de paz y de fraternidad ardientemente
deseado por todos los hombres de buena voluntad”, confirmó.
Por eso, dijo, “fieles a las enseñanzas de sus propias
tradiciones religiosas, cristianos y musulmanes tienen que
aprender a trabajar juntos, como ya sucede con diversas
experiencias comunes, para evitar toda forma de intolerancia y
oponerse a toda manifestación de violencia; y nosotros,
autoridades religiosas y responsables políticos, tenemos que
guiarles y alentarles en esta dirección”. Y entre los desafíos
comunes de musulmanes y cristianos citó “la defensa y la
promoción de la dignidad del ser humano, así como los derechos
que de ella se derivan”.
“Cuando aumentan las amenazas contra el hombre y la paz,
cristianos y musulmanes manifiestan su obediencia al Creador,
que quiere que todos vivan con la dignidad que les ha otorgado,
reconociendo el carácter central de la persona y trabajando con
perseverancia para que su vida siempre sea respetada”, concluyó.
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