Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, Ene-Feb de
2006
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Vitral
publica libro perdido del Padre Varela
Dagoberto Valdés Hernández
Revista Vitral
Como aparecido en tiempos difíciles. Como maná en el desierto y
don para acrecentar nuestra cubanidad, ve la luz, después de
casi dos siglos, la Metafísica del Padre Félix Varela.
Dado por perdido desde aquella primera publicación del original
en latín de 1812 en la imprenta habanera de Antonio Gil,
Ediciones Vitral ofrece ahora, con inmensa alegría y profunda
veneración, a todos los cubanos y a cuantos se acercan a las
raíces de nuestra nacionalidad, el Tomo II de las “Instituciones
de Filosofía Ecléctica editadas para uso de la Juventud
Estudiosa” redactado como libro de texto para los alumnos del
Seminario de San Carlos, por el P. Félix Varela, considerado por
todos como el Padre de la Cultura Cubana y cuya causa de
beatificación está ya muy adelantada.
El hallazgo fue protagonizado por el competente latinista y
profesor de la Universidad de La Habana, Dr. Amaury B. Carbón
Sierra, cubano por nacimiento y apasionada vocación por todo
aquello que contribuya al encuentro con los cimientos
fundacionales de nuestra nacionalidad, y con las fuentes latinas
de nuestra lengua y cultura.
Esta obra de Metafísica del P. Varela forma parte de una
colección de tres tomos, los primeros dos de ellos escritos en
latín como era costumbre en la época y el tercero escrito en
español como signo e instrumento eficaz de la reforma pedagógica
y filosófica que encabezara Varela bajo las luces de José
Agustín Caballero. Luego de su publicación en latín en 1812, se
extravió por esos avatares de la historia y solamente era
mencionado por Antonio Bachiller y Morales en su Catálogo de
libros y folletos publicados en Cuba… y reseñado también por el
profesor Roberto Agramonte, vicerrector de la Universidad de La
Habana, quien en 1952 se refería a este Tomo II, de la
Metafísica, como “por desgracia no localizado”.
He aquí el mérito del ya eminente Dr. Carbón Sierra cuyas
investigaciones han ido desde los Archivos Vaticanos hasta
numerosas bibliotecas de América: haberlo localizado en la
Colección de Libros Raros y Valiosos de la Biblioteca Central
del Alma Mater habanera, encuadernado a continuación del Tomo I
en un mismo libro; y el haberlo traducido con criterios
lingüísticos autorizados, para poner este tesoro raigal del
pensamiento cubano al alcance de todos.
Otro amigo, otro Amauri, esta vez el Lic. Gutiérrez Coto, varias
veces premiado en Concursos literarios y miembro del Jurado del
Certamen de Vitral, abrió el camino y condujo de su experta mano
de editor, al descubridor y su tesoro hasta la pequeña y
artesanal editorial católica de P. del Río, que aún no sale del
entrañable estupor de haber recibido tal joya invalorable de la
cultura cubana para colocarlo en el más pobre e imperfecto de
los joyeros posibles en Cuba.
Pero así son los caminos de todo lo bueno y verdadero, apegados
más a la sencillez ignota para que se vea, aún más
transparentemente, nítida y radiante la verdad que contienen.
Hemos querido dar lo mejor de cada uno de los que trabajamos en
Ediciones Vitral. El diseñador haciendo una filigrana de edición
facsimilar a partir de fotos tomadas sin desencuadernar el
original, por eso la recurrente curvatura del facsimil en latín.
Los de la impresión intentando que la luz bañara la perla
escondida de la raíz de nuestra filosofía, las empaginadoras, a
mano, acariciando cada página como quien venera un relicario,
los que presillaron también a mano, como quienes ponen un broche
de raíz para que “scripti manet”, para que lo escrito
permanezca. Las que cortaron, pegaron el lomo y doblaron la
sobria camisa con el rostro del “santo cubano” como quienes
adornan la imagen para que salga en procesión. El que coordinó
como quien lleva sobre sí la valija del gran mensaje, como cruz
y corona, como desafío y honor que sabemos inmerecido. Todos
sobrecogidos de veneración e inefable amor a Cuba y a su santo
fundador.
Vitral no sólo se honra con esta joya histórica y cultural, sino
que la considera como la cumbre de los doce años de su difícil
labor editorial. a y radiante la verdad que contienen.
Hemos querido dar lo mejor de cada uno de los que trabajamos en
Ediciones Vitral. El diseñador haciendo una filigrana de edición
facsimilar a partir de fotos tomadas sin desencuadernar el
original, por eso la recurrente curvatura del facsimil en latín.
Los de la impresión intentando que la luz bañara la perla
escondida de la raíz de nuestra filosofía, las empaginadoras, a
mano, acariciando cada página como quien venera un relicario,
los que presillaron también a mano, como quienes ponen un broche
de raíz para que “scripti manet”, para que lo escrito permanezca.
Las que cortaron, pegaron el lomo y doblaron la sobria camisa
con el rostro del “santo cubano” como quienes adornan la imagen
para que salga en procesión. El que coordinó como quien lleva
sobre sí la valija del gran mensaje, como cruz y corona, como
desafío y honor que sabemos inmerecido. Todos sobrecogidos de
veneración e inefable amor a Cuba y a su santo fundador.
Vitral no sólo se honra con esta joya histórica y cultural, sino
que la considera como la cumbre de los doce años de su difícil
labor editorial.
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