Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, diciembre de 2005

Algunos datos religiosos a inicios del 2006

Marcos Antonio Ramos

Escribir acerca de religión en Cuba es enfrentar la dificultad de determinar aproximadamente las cifras de afiliación y práctica religiosa. Los datos ofrecidos par la Santa Sede han sido siempre de utilidad y merecen un alto grado de credibilidad. Recientemente la organización Operation World, sin compromisos confesionales, ha trabajado intensamente. Las organizaciones religiosas establecidas en el país aportan ocasional o regularmente sus datos. A nivel internacional, los Testigos de Jehová han sido siempre minuciosos con sus estadísticas. El Instituto de Estudios Sociorreligiosos de la Academia de Ciencias de Cuba aporta la perspectiva más oficialista.

 

Después de publicar libros, artículos y ensayos sobre el tema a través de treinta años acabamos de terminar otro estudio para una revista especializada en lengua inglesa publicada por una universidad norteamericana con la cual estamos relacionados en investigaciones de estudios cubanos, independientemente de nuestra cátedra de Historia en una escuela de teología para graduados. Esa tarea nos obligó a intentar comparar cifras. En algunas cuestiones encontramos un interés periodístico al iniciar el 2006, reconociendo que nadie puede impresionar con la exactitud de sus cifras.

 

Por citar situaciones concretas. Las estadísticas católicas deben ser analizadas teniendo en cuenta que un alto número de personas que se identifican coma tales practican también las religiosidades afrocubanas, especialmente la santería, lo cual produce confusión para un estudioso que lo haga sin depender de una perspectiva confesional. Las cifras católicas generalmente son de personas bautizadas. En el caso de los protestantes la situación es más compleja. La mayoría de las denominaciones evangélicas con feligresía en Cuba sólo ofrecen como miembros plenamente afiliados a sus congregaciones a aquellos que no sólo están bautizados sino que asisten con cierta regularidad y contribuyen al sostenimiento de sus iglesias según sus posibilidades. En algunos casos existe una tensión entre congregaciones y “casas culto” que son demasiado optimistas al compartir datos que coinciden más bien con las preferencias expresadas por las personas, y otras que se limitan a informaciones oficiales de su denominación en particular. Más allá de todo eso está otro factor: algunas “casas culto” (hogares en los cuales se realizan oficios religiosos en forma regular aparte de templos y capillas) funcionan independientemente o en forma autónoma en relación con las confesiones. En algunas de las grandes ciudades de Cuba, como La Habana, se nota una muy significativa influencia católica en asistencia a templos, mientras que la zona de Baracoa y bolsones del interior del país muestra influencia o predominio, protestante.

 

Con los data recibidos de distintas fuentes mencionadas y de las entrevistas con personas relacionadas con iglesias, religiones e investigaciones, entre ellas más recientemente de Operation World, entendemos que la comunidad de cristianos no católicos en Cuba se acerca ahora a los 750,000 individuos, de los cuales casi 200,000 tienen relación con religiosidades consideradas marginales por las iglesias protestantes históricas e incluso por los evangélico conservadores. En otras palabras, que puede hablarse de más de 550,000 protestantes o evangélicos en Cuba y de casi 200,000 individuos que se identifican como cristianos, pero sería difícil clasificarlos como protestantes o católicos. De esa cifra cerca del 90% son testigos de Jehová. No debe sorprenderle al lector que en Cuba haya oficialmente casi 100,000 miembros de esa organización y 70,000 u 80,000 individuos que se relacionan con sus prácticas religiosas. Han trabajado duro y han sobrevivido las más difíciles condiciones de cualquier grupo religioso en el país. Funcionaron en condición total de “ilegales” hasta una época más reciente en que se les otorgó cierto grado de tolerancia.

 

Las cifras de católicos a las que podemos acudir sin serias dudas oscilan entre casi 2,800,000 en unas estadísticas y 4,367,000 en otras. La primeras que hemos aceptado refleja personas clara y doctrinalmente católicass aunque no asistan a los templos a no ser en ocasiones especiales; la segunda incluye a todos los bautizados, independientemente de si tienen contactos con otras formas de religiosidad. El catolicismo mantiene su condición de religiosidad organizada tradicional y mayoritaria.

 

Curiosamente se puede hablar ahora no sólo de algunos millones (sin que todavía podamos precisar exactamente cuántos) de afrocubanos en materia religiosa, dentro y fuera del catolicismo, sino que aceptando datos de Operation World hay en Cuba 23,521 creyentes en el hinduimo; 21,181 de creencias que de alguna manera pueden tener raíces en China o ser consideradas simplemente “orientales”; cerca de 9,000 musulmanes; 5600 budistas (los situamos aparte porque Buda no era chino); 1,120 de la fe Baha’i y más de 1,000 practicantes de los ritos tradicionales del judaísmo.

 

Por supuesto que hemos notado altas y bajas en la asistencia regular a los templos y “casas culto” cristianos. Los datos de asistencia dominical a ritos católicos ha oscilado en la última década entre 200,000 y 400,000; la de protestantes históricos y evangélicos entre 300,000 y 500,000, pero distribuidos entre numerosas confesiones y grupos; y no menos de 100,000 asistentes a reuniones de los testigos de Jehová. Estas son simplemente nuestra propias conclusiones. Pronto nos referiremos a los 60 años de relaciones diplomáticas entre Cuba y el Vaticano. Finalmente, no depende de nuestras cifras, son simplemente nuestra propia evaluación. Pero es interesante notar que entre los 12 millones de habitantes por lo menos la mitad tiene algo que ver con la religión 47 años después del 1 de enero de 1959.