Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, noviembre de
2005
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La Iglesia de Jesusalén vive el misterio de Jesús
† S. B. Michel Sabbah
Con este título publicamos la intervención del Patriarca latino
de Jerusalén. Su Beatitud Michel Sabbah, en el curso de las
sesiones del Sínodo de Asia, celebrado en Roma del 19 de abril
al 15 de mayo de 1999. En este Sínodo, preparación para el Gran
Jubileo del año 2000, participaron representantes de la Iglesia
católica de Tierra Santa de los ritos melquita, maronita,
caldeo, sirio, armenio y latino. El Patriarca de Jerusalén,
representante del rito latino, presentó ante los Padres
sinodales la situación de la Iglesia de Jerusalen:
La Iglesia de Jerusalén, la madre de las Iglesias, es hoy una
pequeña Iglesia o, más bien, un conjunto de pequeñas Iglesias,
trece en total. Jerusalén cuenta con tres Patriarcas residentes
y diez arzobispos, obispos o vicarios patriarcales
representantes de las Iglesias católica,ortodoxa y protestante.
Me apresuro a decir que las relaciones entre nosotros son buenas
y hay una cierta coordinación como resultado de encuentros
regulares. Los cristianos de Tierra Santa: católicos, ortodoxos
y protestantes, que viven en los tres países de la diócesis
(Israel, Palestina, Jordania) son 300,000, dentro de una
población de 12 millones de habitantes. Concretamente la ciudad
de Jerusalén cuenta con 10,000 cristianos, en una población de
600,000.
La pequeñez de la Iglesia de Jerusalén no es sólo cuestión de
cifras. Vive la prolongación de un misterio: el de la vida de
Jesús en esta misma ciudad. Aquí Jesús vivió con un pequeño
grupo de discípulos y mujeres que creían en él. Más aún, fue
“signo de contradicción” en su tierra y en su pueblo (Lc 2,34),
pues vino a los suyos y “los suyos no le recibieron” (Jn 1,11),
de tal manera que fue rechazado y después crucificado. El
misterio del rechazo lo vivimos continuamente en Tierra Santa.
Jesús sigue siendo hasta el día de hoy signo de contradicción en
su propia tierra, representado por su Iglesia. Los cristianos
somos los testigos de su mensaje divino. El misterio de la
Iglesia de Jerusalén puede ser una de las respuestas a la
cuestión que se plantean las Iglesias de Asia: ¿Por qué después
de tanto tiempo de evangelización y de tantos esfuerzos, la
Iglesia sigue siendo rechazada en estos países y no representa
más que una minoría?
Jerusalén es ciudad santa para las tres religiones monoteístas.
Para los cristianos es la Ciudad Santa por excelencia, por ser
el lugar donde nació la Iglesia. Esta ciudad, que debería ser el
lugar de reconciliación de todos los hombres con Dios y entre
ellos mismos, que debería ser centro de paz para el mundo, es
hoy una ciudad enfrentada, conflictiva, sede de odios e
injusticias. De la paz de Jerusalén depende la paz del mundo. De
la paz y de la estabilidad en Jerusalén depende la supervivencia
del pequeño número de cristianos que quedan. Muchas Iglesias de
Asia y del mundo entero han manifestado solidaridad con la
Iglesia de Jerusalén y han ofrecido donativos. Sin embargo,
ninguna Iglesia del mundo, si exceptuamos la Santa Sede y la
Conferencia episcopal de los EE.UU. de América, ha alzado la voz
en busca de justicia y paz para Jerusalén y para sus habitantes.
Es necesario que las Iglesias hablen. De esta manera podrían
ayudar a encontrar la vía de la justicia y de la reconciliación.
Jerusalén, a pesar de sus múltiples Iglesias, debe ser factor de
unidad y de comunión entre las Iglesias, por ser aquí donde tuvo
origen el cristianismo. Asimismo, debería manifestarse la
comunión de todas las Iglesias con la de Jerusalén en la
búsqueda de la justicia y de la reconciliación (Jérusalem, n º
3, 1998, 151-153).
Patriarca latino de Jerusalén
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